Miembros de Hamás en Gaza.

Miembros de Hamás en Gaza. Foto de archivo Reuters

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A Netanyahu se le acaban las ideas para lidiar con Hamás

El gobierno de emergencia en Gaza que supuestamente Hamás ha disuelto en realidad se mantiene en su lugar. Sólo su jefe ha dimitido, pero el resto del aparato está intacto.

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La situación en la Franja de Gaza parece volver a los titulares mundiales, aunque aún no con la intensidad que ocupaba a tantos durante la guerra abierta entre Israel y la organización terrorista Hamás.

En gran medida, ello se debe a la habilidad mediática y política de Hamás, que este domingo anunció con gran pompa que resolvió disolver la Comisión de Emergencia Nacional que coordina con el gobierno en Gaza, para que pueda entrar en funciones el gobierno de tecnócratas.

La creación de esta entidad fue planteada por el acuerdo de alto el fuego de 20 puntos, impuesto por Trump tanto a los palestinos como a Israel en octubre del año pasado.

Oficialmente, Israel rechazó de plano el anuncio de Hamás, presentándolo como un truco para ganar tiempo y para evitar que se responsabilice a la organización por la falta de avance hacia la segunda etapa del acuerdo.

Si bien distintos expertos israelíes en la temática palestina a los que hemos consultado al respecto comentan el hecho con algunos matices diferentes, concuerdan: contrariamente a lo determinado en el acuerdo, Hamás rehúsa deponer las armas, y ese es el problema central.

Es importante recordar que, según lo pactado, la tarea de reconstrucción en la Franja de Gaza debe concretarse después del desarme.

Ismail al Thawabta anuncia la disolución del Gobierno de Hamás en Gaza

Ismail al Thawabta anuncia la disolución del Gobierno de Hamás en Gaza EFE EFE

Israel exige que ello se cumpla prolijamente. Principalmente al ver que Hamás, aunque ya no constituya la amenaza que era cuando lanzó la masacre del 7 de octubre de 2023, sigue siendo un declarado enemigo que trata de reconstruir sus capacidades.

Michael Milstein, director del Desk palestino en el Instituto Moshe Dayan de Estudios del Medio Oriente, en la Universidad de Tel Aviv, y coronel de Inteligencia en la reserva de las Fuerzas de Defensa de Israel, es cauteloso. Pero opina que el anuncio de Hamás puede ser una buena señal, ya que quizás sea antesala al menos de un desarme parcial.

Por su parte, el profesor Kobi Michael del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional y el Instituto Misgav, recalca de forma categórica que el anuncio de Hamás es un engaño absoluto. Y que sus antecedentes dejan claro que la única forma de desarmarlo es mediante acciones militares de Israel.

Milstein deja la puerta abierta a un atisbo de avance. Pero no tiene dudas que “aunque Israel comete sus errores, el estancamiento en Gaza se debe más que nada a que Hamás no está dispuesto a deponer las armas, tal como determina el acuerdo”.

A su modo de ver, el gran error de Israel es que no da pasos para que pueda adoptarse alguna fórmula de solución política, sino que concibe únicamente operativos militares contra sus enemigos.

"Si Hamás no desaparece del escenario como fuerza armada, Gaza no podrá avanzar ni prosperar"

La gran pregunta es qué margen de maniobra hay para ello cuando el “interlocutor” es Hamás.

O sea, la organización que hace algo más de mil días perpetró una masacre en el sur de Israel en la que fueron asesinadas 1.200 personas y secuestradas más de 250 en un día, la enorme mayoría civiles.

“Hamás no sólo quisiera cometer otro 7 de octubre, sino que la población palestina en general lo ve como un día de orgullo”, recalca.

Esto debe ser tomado en cuenta recordando además que Hamás se fortalece, recluta a decenas de miles de nuevos hombres, afirma su poder en Gaza. Y es el único soberano en el territorio.

Es interesante que quien más firmemente se opone a pasos parciales que pueden resultar engañosos es nada menos que el embajador Nikolai Mladenov, nombrado en el marco del Consejo de la Paz que debe supervisar el cumplimiento del acuerdo de octubre.

Años atrás, era representante de la ONU en la región, con toda la desconfianza que eso genera en Israel. Pero hoy es tan exigente como Israel ante Hamás, convencido de que, si el grupo terrorista no desaparece del escenario como fuerza armada, Gaza no podrá avanzar ni prosperar.

No se trata de una defensa de Israel sino, quizás sobre todo, de que la vida palestina pueda volver a la normalidad en Gaza.

El hecho es que la comisión que supuestamente Hamás disolvió, presentada como el gobierno de emergencia en Gaza, en realidad se mantiene en su lugar. Sólo su jefe ha dimitido, pero todo el resto del aparato está intacto.

"Con el gobierno de Netanyahu difícilmente surgirán ideas novedosas acerca de cómo lidiar con el desafío de Hamás"

Y en este sentido, es clave recordar que aunque Israel controla ya el 60% de la Franja de Gaza, casi toda la población palestina está en el territorio bajo la autoridad de Hamás. A excepción de entre 1.800 y 3.000 palestinos que son los miembros de las milicias que colaboran con Israel y sus familiares, lo cual no cambia la situación.

Este jueves, la Oficina de Coordinación de las actividades del gobierno israelí en los territorios (un brazo del ejército que se ocupa de atender las necesidades de la población civil palestina) publicó un informe sobre la situación humanitaria en la Franja de Gaza desde el alto el fuego del pasado octubre.

Con cifras y datos detallados, recalcó que a Gaza entra un caudal de ayuda humanitaria tres veces mayor que lo exigido por los estándares oficiales de la ONU.

Eso, claro está, a pesar de la desinformación intencionada difundida por Hamás, y de su frecuente repetición a viva voz por parte de la propia ONU.

Cabe suponer que Israel tendrá que seguir lidiando con esa guerra de demonización. Lo que trata de garantizar en cualquier caso es que, en la guerra física contra el terrorismo, pueda ganar siempre.

La fuerza militar es clave, pero no es suficiente. Se precisa también una estrategia política que logre poner a Hamás a la defensiva a nivel diplomático en el plano internacional. Claro que con Qatar y Turquía jugando un nefasto papel en la región, no es fácil.

Con el gobierno de Netanyahu difícilmente surgirán ideas novedosas acerca de cómo lidiar con este desafío. La respuesta puede darla un eventual cambio de liderazgo después de las elecciones del 27 de octubre.

*** Jana Beris es periodista.