El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de EEUU, Donald Trump, en diciembre de 2025.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de EEUU, Donald Trump, en diciembre de 2025. REUTERS/Jonathan Ernst

Tribunas

La bofetada de Trump a Netanyahu: por qué el pacto con Irán aterra a Israel

El gran desafío de Israel sigue siendo la amenaza nuclear iraní, que ha sido postergada por los ataques contra Irán, pero que no ha desaparecido.

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La preocupación en Israel por el rumbo del conflicto con Irán y el futuro de la seguridad en Oriente Próximo no comenzó con la firma del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.

Ya el pasado 7 de abril, cuando el presidente Donald Trump impuso a Jerusalén un alto el fuego que el Gobierno israelí consideró prematuro, analistas y expertos advirtieron de que la Casa Blanca estaba cometiendo un serio error estratégico frente al régimen de Teherán.

Netanyahu nunca discutió públicamente con Trump. Siempre (también este lunes) ha recalcado la cercanía y la cooperación estrecha entre ambos, y ha dicho que "en todas las familias hay discrepancias".

Pero la diferencia en la visión de las partes acerca de cómo hay que actuar con Irán es notoria.

Lo más inmediato y urgente, y lo que ha desatado una ola de críticas y análisis preocupados de expertos de renombre, fue la conexión que Trump permitió, impuesto por Irán, entre ataques israelíes a Hezbolá en Líbano y la posibilidad de misiles iraníes sobre Israel.

Si bien el texto del memorando aún no ha sido publicado, el hecho es que cuando Israel atacó el domingo la Dahia (el bastión de Hezbolá en Beirut), tras el recurrente lanzamiento durante todo el fin de semana de drones explosivos de Hezbolá hacia las comunidades civiles del norte de Israel, Trump lo condenó públicamente con su estilo y lenguaje peculiares, y hasta dijo que Netanyahu no tiene criterio.

Benjamin Netanyahu visita a las tropas de Israel cerca de la frontera con Líbano.

Benjamin Netanyahu visita a las tropas de Israel cerca de la frontera con Líbano. EFE

Trump también minimizó el significado de los ataques de Hezbolá, alegando que no tenían importancia porque no habían matado o herido a nadie. Fuentes cercanas a Netanyahu dijeron al canal N12 que eso había sido "una bofetada".

La guerra contra Hezbolá es clave para la seguridad de Israel. Esta organización terrorista, creada hace décadas por Irán en territorio libanés, lanza desde allí constantes ataques contra las localidades civiles del norte de Israel.

Aceptar presiones de Irán que ayuden a Hezbolá es también nocivo para Líbano, ya que permite que Teherán cuente con una organización terrorista en territorio libanés y que la utilice para atacar al país vecino, Israel, que evidentemente reacciona con fuerza.

El primer ministro Netanyahu ya aclaró que Israel no dejará de atacar a Hezbolá mientras la organización lo siga agrediendo y que su objetivo sigue siendo desarmarlo. El primer ministro israelí le dijo a Trump que, contrariamente a lo exigido por Irán, Israel no se retirará por ahora del sur libanés.

Pero, en gran medida, el daño ya está hecho. Porque la actitud de Trump deja la sensación de que Israel ya no puede contar con su principal aliado. Y eso lo ven todos, amigos y enemigos por igual.

Más allá del tema de Hezbolá, Israel ve otros problemas en el memorando que está por firmarse.

Según lo ya filtrado, lo único concreto que se resuelve es el problema del estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto cuando todo esto comenzó. Además, alivia parcialmente la situación de Irán al permitirle que vuelva a vender petróleo, y al liberar parte de los fondos congelados.

Trump declaró este lunes que no es cierto que se liberen sumas multimillonarias para Irán de forma incondicional, pero cuando se publique el texto exacto del documento sabremos qué hay de verdad en ello.

El tema central de la guerra y del conflicto con Irán fue la amenaza nuclear de Irán. Nadie esperaba que eso quedara resuelto en el memorando, pero en Israel no hay duda de que, en los sesenta días destinados a negociar el tema, Irán maniobrará para prolongar lo más posible las negociaciones, tratando siempre de ocultar y engañar, lo que ya ha hecho durante muchos años.

La afirmación de Trump según la cual Irán "dijo" que no buscará armas nucleares no es garantía de nada. Irán nunca alegó lo contrario, y siempre insistió en que lo que quiere es capacidad nuclear con fines pacíficos.

Pero en Irán fueron halladas varias pruebas de lo contrario. Y la más notoria es la gran cantidad de uranio enriquecido hasta un nivel necesario únicamente para tener una bomba atómica. De ese material, al estallar la guerra, Irán ya tenía suficiente para diez u once bombas.

Así que el objetivo no era recibir otra promesa vana de Irán, sino quitarle los medios para que pueda llegar al poderío nuclear militar.

Si bien es prematuro darlo todo por cerrado, ya que las negociaciones de detalle todavía no han comenzado, y aunque aún no hay acuerdo definitivo y nadie puede descartar un nuevo vuelco de Trump, está claro que Irán emerge de la guerra sintiéndose ganador. El régimen sufrió enormes daños y su economía está cada vez peor.

Pero la combinación de la ideología extremista de la Guardia Revolucionaria, que hoy gobierna el país, y de los errores de Trump se traduce en una compleja situación en la zona.

Irán se ha confirmado como una potencia regional convencida de su fuerza porque el régimen sobrevivió tras ser atacado por dos países fuertes como Estados Unidos e Israel. Esto tiene un impacto también en los países árabes de la región que fueron agredidos por Irán y que salen de la guerra sintiendo que les conviene acercarse a Teherán, ya que comprenden que no pueden contar con la protección de Estados Unidos.

El gran desafío de Israel sigue siendo la amenaza nuclear, que puede haber sido postergada por los ataques a Irán en la guerra, pero que no ha desaparecido.

Al dirigirse este lunes a la nación, Netanyahu afirmó: "Mientras yo sea primer ministro, Irán no tendrá armas nucleares, con o sin acuerdo".

La gran pregunta es si se ha quedado solo frente a Irán para lidiar con este problema.

*** Jana Beris es periodista.