Enríquez Negreira, en su declaración en 2024.

Enríquez Negreira, en su declaración en 2024. Europa Press

Tribunas

Negreira, las fechas y una pregunta para Enrique Riquelme

La cronología muestra que el Real Madrid no llegó tarde al caso Negreira: compareció cuando pudo hacerlo y actuó por los cauces legales.

Publicada

El caso Negreira no necesita más ruido. Necesita más precisión.

Y, sobre todo, necesita respetar una cronología que está documentada en los autos y en las actuaciones públicas de las partes.

En plena campaña electoral del Real Madrid, Enrique Riquelme ha sostenido que el club llegó tarde al caso Negreira o que no estuvo desde el principio. Es una afirmación legítima en el terreno político, pero discutible cuando se contrasta con los hechos procesales.

Porque, en Derecho, las opiniones pueden ser libres. Pero las fechas, no. La secuencia es clara.

El 1 de marzo de 2023 se dictó el auto de incoación de diligencias previas. Posteriormente, el 14 de marzo de 2023, el Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona admitió a trámite la denuncia presentada por la Fiscalía y la querella formulada por el exárbitro Xavier Estrada Fernández, dando cauce procesal efectivo a la investigación.

Sin embargo, antes incluso de esa resolución judicial, el Real Madrid ya había anunciado públicamente su intención de personarse en la causa. Lo hizo mediante un comunicado oficial emitido el 12 de marzo de 2023, en el que informó de que, tras una reunión extraordinaria de su Junta Directiva, acordaba comparecer en el procedimiento tan pronto como el juez abriera la posibilidad de hacerlo a las partes perjudicadas.

Florentino Pérez, ante notario.

Florentino Pérez, ante notario.

El siguiente paso fue el correspondiente escrito de personación, presentado por el club el 23 de marzo de 2023.

Finalmente, mediante auto de 11 de mayo de 2023, el juzgado acordó admitir dicha personación.

Esa es la cronología real.

No parece compatible con ella la idea de que el Real Madrid permaneciera al margen de la causa o reaccionara tardíamente. Lo que muestran los hechos es que el club manifestó públicamente su voluntad de comparecer antes de formalizarla procesalmente y que, una vez habilitado el cauce correspondiente, ejercitó los derechos que consideró oportunos como posible perjudicado.

Quizá el mejor indicador de la debilidad de esa crítica sea que nunca se explica con precisión qué debía haber hecho el Real Madrid y en qué fecha concreta debía haberlo hecho. Porque cuando se formulan preguntas tan sencillas como esas, la acusación suele quedarse sin respuesta.

Y eso ocurre, precisamente, porque la cronología del procedimiento no respalda el relato que interesadamente se intenta construir.

Existe además una cuestión que merece ser planteada. Enrique Riquelme ha afirmado públicamente que lleva trabajando en su proyecto para la presidencia del Real Madrid desde 2021. El caso Negreira se conoció en 2023 y se convirtió de inmediato en uno de los asuntos más graves que han afectado al fútbol español y a la credibilidad de las competiciones.

Por eso resulta legítimo preguntarse por qué, si llevaba años preparando una candidatura para presidir el Real Madrid, no consideró necesario fijar entonces una posición pública especialmente relevante sobre una cuestión de semejante trascendencia para el club.

La pregunta adquiere mayor interés cuando su primera intervención destacada sobre este asunto llega en plena campaña electoral y no para denunciar los hechos investigados, sino para reprochar al Real Madrid una supuesta tardanza que la propia cronología del procedimiento no parece respaldar.

No se trata de cuestionar el derecho de nadie a cambiar de criterio ni a intervenir en el debate cuando lo considere oportuno. Pero sí de señalar una evidencia. Resulta llamativo que quien afirma llevar trabajando en una candidatura desde 2021 no hiciera del caso Negreira una cuestión pública prioritaria en 2023 o 2024, y lo convierta en argumento electoral precisamente en 2026.

El debate electoral del Real Madrid puede ser intenso. Debe serlo. Los socios tienen derecho a confrontar modelos de gestión, proyectos deportivos y propuestas de futuro. Pero la discusión resulta más útil, y sobre todo más legítima, cuando se apoya en hechos verificables que cuando descansa sobre manifestaciones incompatibles con el calendario judicial. Y, por tanto, con la realidad de los hechos.

Hay además una circunstancia que añade cierta paradoja al debate. Quien reprocha al Real Madrid una supuesta tardanza en la causa ha llegado a afirmar públicamente: "Pero ya se ha visto el tema Negreira. Pero bueno, prefiero no meterme en más jardines, porque esto sí que me puede afectar un poco más".

La observación resulta llamativa. Si el caso es lo suficientemente relevante como para ser utilizado como argumento electoral contra la dirección del club y contra su presidente, también debería serlo para debatir abiertamente sobre su alcance y sus consecuencias.

De lo contrario, se corre el riesgo de desplazar el foco desde el asunto principal hacia cuestiones accesorias.

Porque el caso Negreira es demasiado relevante para el fútbol español como para convertirlo en un mero argumento de campaña. Durante años, el FC Barcelona realizó pagos millonarios a José María Enríquez Negreira, entonces vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Corresponderá exclusivamente a los tribunales determinar el alcance jurídico y penal de esos hechos.

Joan Laporta sale de los juzgados tras declarar por el caso Negreira.

Joan Laporta sale de los juzgados tras declarar por el caso Negreira.

Lo que ya es indiscutible es el enorme impacto institucional que han tenido sobre la credibilidad de la competición, sobre la de los árbitros y, sobre todo, sobre el propio sistema. No olvidemos que el juez instructor consideró que los pagos del FC Barcelona al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), José María Enríquez Negreira, provocaron una presunta "corrupción sistémica" en el estamento arbitral.

Por esa razón, la presencia del Real Madrid en el procedimiento no constituye una anomalía, sino una decisión plenamente coherente con la defensa de los intereses que el club consideró afectados.

Y las fechas hablan por sí solas: 1 de marzo, incoación de diligencias previas; 14 de marzo, admisión a trámite de la denuncia de la Fiscalía y de la querella de Estrada Fernández; 23 de marzo, presentación del escrito de personación del Real Madrid; 11 de mayo, admisión judicial de esa personación.

A partir de ahí, cada candidato podrá defender su proyecto para el futuro del club.

Lo que no debería hacer es reconstruir los hechos de forma incompatible con el expediente judicial y con la realidad.

Porque, en el caso Negreira, la cuestión no es de interpretación política, sino de cronología, y la cronología muestra que el Real Madrid no llegó tarde, compareció cuando pudo hacerlo y actuó por los cauces previstos por la ley.

Y quien diga otra cosa no está diciendo la verdad.

*** Miguel García Caba es profesor de Derecho Administrativo y académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.