Soldado español adiestrando a las tropas iraquíes en su lucha contra el yihadismo.

Soldado español adiestrando a las tropas iraquíes en su lucha contra el yihadismo. EMAD

LA TRIBUNA

Veinte años de la misión española en Irak

Aunque la llegada del Ejército español a Diwaniya se ha relacionado a menudo con los atentados del 11-M, el proceso de movilización de la célula yihadista de Madrid lo desmiente.

30 julio, 2023 02:29

Un día como hoy, pero de 2003, hace ahora dos décadas, llegó a la capital de la provincia iraquí de Al Qadisiya el primer contingente de militares enviado por el Gobierno, que entonces presidía José María Aznar, con la misión de contribuir a la estabilidad y seguridad de Irak desde una base en Diwaniya.

Irak había sido invadido poco más de cuatro meses antes por una combinación de fuerzas armadas. Entre ellas predominaban tropas de Estados Unidos y Reino Unido, que una resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas designó como potencias, semanas antes de que se iniciara el despliegue de los soldados españoles

Jamal Ahmidan durante el juicio de los atentados del 11-M

Jamal Ahmidan durante el juicio de los atentados del 11-M EFE Efe

Aunque su presencia en Irak se ha relacionado a menudo con los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, esto lo refuta el proceso de movilización yihadista que culminó con la matanza en los trenes de Cercanías.

En primer lugar, cuando el marroquí Amer Azizi se encontró con su connacional y correligionario Abdelatif Mourafik en la ciudad paquistaní de Karachi a finales de 2001, resuelto a promover un gran atentado en España, faltaban un año y tres meses para que, el 20 de marzo de 2003, cayeran las primeras bombas sobre Bagdad.

En segundo lugar, cuando delegados de tres organizaciones yihadistas magrebíes desplazadas de sus bases en Afganistán se reunieron en Estambul en febrero de 2002, optando por trasladar la yihad terrorista a Marruecos y España, quedaba cerca de un año y un mes para que las tropas norteamericanas iniciaran su ofensiva en Irak.

En tercer lugar, fue aproximadamente un año antes del comienzo de las hostilidades en ese país de Oriente Medio cuando, en marzo de 2002, el asimismo yihadista marroquí Mustafa Maymouni, tras recibir instrucciones específicas de Azizi a través de Mourafik, inició en Madrid el proceso de formación de la red del 11-M.

Bien es cierto, por otra parte, que dicho proceso culminará unos cinco meses después de iniciada la contienda armada en Irak, con la incorporación de la banda de delincuentes comunes convertidos en yihadistas cuyo jefe era Jamal Ahmidan, otro marroquí más conocido como El Chino. Exmiembros de esa célula de Abu Dahdah habían constituido el primero de los tres componentes que tuvo la red del 11-M, al que pronto se unió el segundo, introducido por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM).

"Los yihadistas arremeten contra un país occidental tanto o más por sus intervenciones militares en el exterior como por sus actuaciones policiales en el interior"

Pero, aun tomando todo esto en consideración, no cabe asociar ni la decisión inicial de atentar en España (adoptada a finales de 2001), ni la reorientación operativa de las organizaciones yihadistas magrebíes (que, en febrero de 2002, puso a España en el punto de mira), ni tampoco el origen (al mes siguiente) del proceso de movilización terrorista que derivó en la red del 11-M, con los acontecimientos que se desarrollarían en Irak a partir del 20 de marzo de 2003.

Por lo mismo, tampoco cabe asociar aquella decisión inicial, ni esa reorientación operativa, ni el comienzo de esta movilización terrorista, con las elecciones generales celebradas en España el 14 de marzo de 2004. Estos comicios no se convocaron hasta el 9 de enero de este último año.

Responder a la pregunta de por qué se decidió atentar en España requiere, ante todo, hacer mención a los deseos de venganza que albergaba el auténtico instigador del 11-M, Azizi, como consecuencia de las actuaciones policiales y judiciales españolas contra el terrorismo yihadista, que entre otros resultados desmantelaron la célula de Abu Dahdah a la cual pertenecía el propio Azizi. Y supuso el mayor golpe infligido en Europa occidental a Al Qaeda durante los cinco años posteriores al 11-S.

En estos deseos de venganza contra España, sus instituciones y sus ciudadanos, coincidió Azizi con otros antiguos integrantes de esa misma célula y más individuos que, sin provenir de ella, se sumaron a la red del 11-M. Tal es el caso del argelino Allekema Lamari. Suele ignorarse que los yihadistas arremeten contra un país occidental tanto o más por sus intervenciones militares en el exterior como por sus actuaciones policiales y judiciales en el interior.

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Eso sí, el 18 de octubre de 2003, siete meses después de iniciada la guerra de Irak, Osama bin Laden, entonces líder de Al Qaeda, amenazó explícita y públicamente a España por su alineamiento con Estados Unidos en la invasión de Irak.

Por consiguiente, aunque la decisión de atentar en España obedeciese a un afán de venganza complementado por un criterio de oportunidad, el directorio central de Al Qaeda en Pakistán asumió el proyecto ideado por Azizi una vez que el marroquí se convirtió, en 2003, en el adjunto al jefe de operaciones externas de esa estructura yihadista global. Y cuando los preparativos de la red terrorista en Madrid encajaban, en el contexto del conflicto iraquí, en la estrategia general de Al Qaeda, cuyo máximo dirigente amenazó entonces con vengarse de España por su presencia militar en aquel.

El 19 de octubre, exactamente al día siguiente de ser divulgada la proclama de Bin Laden, quedó por primera vez constancia escrita, al menos conocida, de la fecha del 11 de marzo como la fijada para ejecutar los atentados de Madrid. Y eso no ocurrió en la capital de España sino en la de Bélgica.

*** Fernando Reinares es catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos y autor de 11-M. La venganza de Al Qaeda.

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