El vicepresidente, Pablo Iglesias, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a su llegada a San Millán de la Cogolla.

El vicepresidente, Pablo Iglesias, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a su llegada a San Millán de la Cogolla. Efe

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA

El casting inverso de España: 9 españoles que no están para dar lecciones de nada

La política española parece muchas veces el producto de un casting inverso en el que se haya buscado a la persona menos adecuada posible para el desempeño de su función. 

2 agosto, 2020 03:11

1. Oriol Junqueras: lecciones de bondad 

El lector se enfrenta a un dilema a la hora de afrontar la lectura del libro de Carles Puigdemont Me explico: de la investidura al exilio. ¿Cómo creer a uno de los mayores mentirosos de la democracia española? 

Pero es precisamente el hecho de saber que la mentira es el modo de comunicación por defecto del nacionalismo lo que permite identificar fácilmente las fantasías y las miserias en el libro del expresidente prófugo. La clave para cazar a un mentiroso es la distancia emocional respecto a sus mentiras: si estas no te importan, se vuelven tan transparentes como el agua. 

Y si algo queda claro tras leer la última línea del libro de Puigdemont es que ese personaje llamado Oriol Junqueras que comparece en la televisión del régimen nacionalista para proclamar su bondad, su ternura, su sensibilidad, su afabilidad y sus impecables credenciales independentistas es algo muy diferente a lo que proclama. 

Ni bondadoso, ni tierno, ni sensible, ni afable ni, mucho menos, independentista. Y de ahí su éxito entre un nacionalismo que valora la doblez, la mentira y la cobardía por encima de todas las cosas.  

2. Yolanda Díaz: lecciones de creación de empleo

Anticapitalista, antieuropea, comunista y ardiente defensora de tesis falaces como la de la brecha salarial, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, será la responsable de diseñar las políticas de empleo que deberían devolver a España a tasas de paro europeas utilizando como palanca el rescate concedido por Bruselas.

Dada la legendaria destreza comunista a la hora de crear empleo y riqueza, demostrada una y otra vez a lo largo de la historia, es fácil prever que el resultado asombrará al mundo. Está por ver en qué sentido.

De momento, la tasa española de paro real, si se suman ERTEs y autonómos, supera ya el 30%, colocándonos al nivel de países como Namibia, Kosovo y Libia, y muy por encima de las cifras de la Franja de Gaza. 

3. Fernando Simón: lecciones de gestión de epidemias

Apodado 'Monsieur Covid' por la prensa belga, Fernando Simón es junto con el ministro de Sanidad y el presidente del Gobierno el máximo responsable de la gestión de la epidemia de Covid-19 en España.

El hecho de que España haya liderado durante meses los rankings internacionales de infecciones y muertes basta para juzgar su labor.

Convertido en un icono pop por aquellos que lo están utilizando como cortafuegos de las críticas al presidente del Gobierno, Simón ha agradecido ese abrazo del oso tomando decisiones en base a criterios menos relacionados con la salud que con la protección de los intereses políticos coyunturales de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

4. Ferran Adrià: lecciones de economía 

"No entiendo por qué no fabricamos más dinero y que todo el mundo viva bien" ha dicho el cocinero Ferran Adrià en una entrevista con el diario El País.

Como respondía irónicamente un tuitero, la idea es brillante y lo extraño es que no se le haya ocurrido antes a nadie: sólo hay que imprimir más y más dinero hasta que el 100% de los ciudadanos se sitúe en el nivel del 1% de los más ricos. Sólo hace falta paciencia y papel infinito. 

En su descargo el hecho de que, por suerte para los españoles, Adrià no es ministro de Economía

5. Irene Montero: lecciones de empoderamiento femenino

Que Irene Montero haya sido la persona escogida para liderar el Ministerio de Igualdad parece un claro error de casting.

Valían muchas y a botepronto se me ocurren los nombres de Cayetana Álvarez de Toledo, Inés Arrimadas, María Dolores DancausaIsabel Díaz Ayuso, Ana Pastor –la del PP–, Rosa Díez, Soraya Sáenz de Santamaría o Begoña Villacís por razones evidentes a cualquier inteligencia mediana.

Pero se escogió a Irene Montero a pesar de su conexión con alguien tan ajeno a los conceptos del feminismo, la igualdad, el empoderamiento y la meritocracia como Pablo Iglesias.

Bien, parece obvio que mi concepto del empoderamiento femenino es diferente al de PSOE y Podemos. 

6. Salvador Illa: lecciones de epidemiología

Un filósofo cuya mayor responsabilidad política hasta su nombramiento como ministro fue la de alcalde de un pueblo de 10.000 habitantes ha sido el encargado de gestionar la epidemia más letal de los últimos cien años. 50.000 muertos después, el error de casting parece obvio.

Sin embargo, y al contrario que otros elementos de esta lista, Illa no ha ejercido de forma desafiante y prepotente un poder claramente inmerecido y eso le salva, si no profesional y políticamente, sí éticamente. La procesión, es fácil intuirlo, va por dentro.

7. Pablo Iglesias: lecciones de progresismo

No haremos sangre. Digamos sólo que, al lado de Iglesias, Ada Colau parece institucional, Viktor Orbán progresista y Donald Trump feminista. Digamos también que nunca jamás las palabras y los actos de un político español han estado tan alejadas las unas de las otras como en el líder de Unidas Podemos. 

8. Pedro Sánchez: lecciones de negociación internacional

En el relato del presidente del Gobierno es perfectamente compatible defender la idea de que su papel en las negociaciones para el rescate de España consistió en "la escucha activa" y la idea de que su liderazgo natural fue clave para el éxito de dichas negociaciones.

Como decía el tuitero Hyperfluo, Sánchez ha logrado que el 81,5% del PIB no haya caído. ¿Cómo no creer entonces que el simple hecho de escuchar con atención lo que decían Merkel, Macron y Rutte bastara para inspirar en ellos la idea del rescate de España? 

9. Los barones socialistas: lecciones de igualdad 

Tras la reciente conferencia de presidentes autonómicos de esta semana se repitió el viejo espectáculo de esos presidentes autonómicos que protestan, siempre a posteriori y con la boca pequeña, contra las también viejas concesiones de privilegios al País Vasco.

La presencia de Iñigo Urkullu en la conferencia se valoró en 1.700 millones de euros y el baronerío socialista volvió a quedarse con ese palmo de narices del que no tiene otra función que alimentar los caladeros de votos regionales del líder de la manada

La palabra 'igualdad' tiene tanto valor en la boca de un barón socialista como el de la palabra 'amor' en la de Junqueras.

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