Pedro Sánchez afronta un grave problema en 2022. La confianza de los españoles en sus promesas económicas está lejos de vivir su mejor momento, como se desprende del sondeo de Sociométrica publicado hoy por EL ESPAÑOL.

Quizá el dato más relevante sea el de que siete de cada diez ciudadanos creen que el Gobierno no podrá cumplir su palabra sobre la modernización y la revitalización de la economía española. Una afirmación que únicamente convence a los votantes socialistas (78,8%) y de Podemos (69,4%). Los votantes del resto de formaciones, sin embargo, dicen no confiar en ello.

Tampoco la lucha contra la temporalidad y la precariedad prometida por la reforma laboral pactada con patronal y sindicatos, o los caudalosos fondos europeos para impulsar la recuperación tras la pandemia, sacan a los ciudadanos del escepticismo.

El 68,2% de los españoles no tiene ninguna fe en que la reforma laboral tenga éxito. Sólo los votantes del PSOE (66,4%) y de Unidas Podemos (61,9%) confían en que sirva para corregir la temporalidad. A ello hay que añadir el hecho de que sólo la mitad de los partidarios del Gobierno de coalición cree que Sánchez ha cumplido con su compromiso electoral de derogar la legislación aprobada en 2012 por Mariano Rajoy.

En cuanto a los fondos europeos, bendecidos por Moncloa como la catapulta de la recuperación y como la oportunidad de corregir los problemas sistémicos de nuestra economía, estos apenas convencen al 29,2% de los españoles. Un 66,8% cree que carecerán de efectos reales sobre sus vidas, algo que resulta particularmente desalentador.

Incumplimientos

La confianza es fundamental para salir de una crisis como la actual, que afecta con especial dureza a España. Hoy es ya evidente que la epidemia de Covid-19 ha dejado en nuestro país heridas mucho más profundas que en otros países de nuestro entorno.

Es probable que un alto porcentaje de las suspicacias sobre la fiabilidad del Gobierno se deban a su demostrada capacidad para realizar pronósticos fallidos

Siguen muy presentes las palabras de la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, que aventuró hace tres meses que España sería "el país de la zona euro que más crezca tanto en 2021 como en 2022". Nada más lejos de la realidad. 2021 desenmascaró a España como el ocupante del furgón de cola de la recuperación europea.

Pensamiento positivo

No es sólo que la tasa de inflación haya cerrado 2021 con una subida sin precedentes del 6,7%, algo que tiene efectos letales en los bolsillos de los españoles. Es también que, después de caer el PIB del país un 10,8% en 2020, sólo haya subido un 4,5% en 2021. A pesar de ello, el Gobierno ha aprobado unos Presupuestos en los que se prevé un repunte del 6,5%.

Que la subida generalizada de los precios no tenga freno y que la muy contagiosa variante ómicron sume ya más de 100.000 contagios diarios, con el riesgo aparejado de colapso del sistema sanitario y de paralización de nuestra renqueante economía, hace muy complicado emborracharse de pensamiento positivo.

Los resultados del sondeo de EL ESPAÑOL obligan a Moncloa a ponerse el mono de trabajo. Primero, para afrontar la ardua tarea de sacar la economía española del atolladero. Y segundo, para conseguir que los efectos de la recuperación lleguen a los bolsillos de los ciudadanos. Sólo así el ánimo de remontada que promulga el presidente será creíble. Ante la devaluada palabra del Gobierno, el peso irrefutable de los hechos.