El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press
O sobrevive Sánchez o sobrevive el PSOE: ambos es imposible
La protección del delator no es un invento de la fachosfera española. Todos los códigos penales modernos lo hacen. Y los únicos que se quejan de ese incentivo a la delación son los mafiosos.
El 29 de octubre de 2024, Félix Bolaños anunció el indulto del delincuente José Luis Peñas después de que este colaborara con la justicia en la resolución del caso Gürtel. "El mensaje que enviamos con este real decreto de indulto es muy contundente: quien colabora con la Justicia tiene el apoyo del Gobierno de España".
Ese apoyo "contundente" se acabó ayer, coincidiendo con la condena a José Luis Ábalos. El apoyo del Gobierno de España a quien colabora con la Justicia resultó ser más selectivo e interesado de lo que parecía.
Hay que colaborar, pero sin pasarse.
Lo cierto es que el PSOE ha demostrado a lo largo de las últimas décadas una especial preocupación, ciertamente sorprendente dada su historia y su historial, por la protección de la figura del delator. Si yo fuera militante del PSOE, no digamos ya un alto cargo del partido, habría dejado pasar turno en este asunto.
Porque, tratándose del PSOE, uno puede tener la absoluta seguridad de que llegará un día en que la protección al delator acabe con un gol en propia puerta.
En España hay dos leyes que protegen la figura de testigos, delatores y pentiti.
La primera es la Ley de protección a testigos y peritos en causas criminales. La aprobó el PSOE en 1994.
La segunda es la Ley reguladora de la protección de las personas que informen sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción. La aprobó el PSOE de Pedro Sánchez en 2023.
Atacan al Supremo por premiar la colaboración de Aldama.
— Cayetana Álvarez de Toledo (@cayetanaAT) June 22, 2026
Los mismos que indultaron a José Luis Peñas por colaborar contra la Gürtel.
Félix Bolaños,
Rueda de prensa tras el Consejo de Ministros,
29 de octubre de 2024.
«El mensaje que enviamos con este real decreto de indulto…
Este lunes, el Gobierno ha creído ver algo extraño en la sentencia del Tribunal Supremo que ha condenado a veinticuatro años de cárcel a José Luis Ábalos y a 19 a Koldo García, pero que ha librado de la prisión a Víctor de Aldama por colaborar con la justicia en el esclarecimiento del caso.
La protección del delator no es un invento de la fachosfera española. Todos los códigos penales modernos lo hacen. El razonamiento lo puede comprender cualquiera: si no hay incentivos para colaborar con la justicia, o esos incentivos son irrelevantes (una mínima reducción de la condena que no evite la entrada en prisión), nadie colaborará con ella y miles de casos de corrupción quedarán sin esclarecer.
Esto lo sabe mejor que nadie la mafia italiana.
'El dilema del prisionero', de Willian Poundstone.
La teoría de juegos ha dado, de hecho, libros enteros sobre la figura del delator. Uno de los más famosos dilemas de la teoría de juegos lleva precisamente ese nombre: El dilema del prisionero. El libro más conocido sobre este tema es El dilema del prisionero, de William Poundstone, publicado en español por Alianza Editorial. Se lo recomiendo con todo el cariño a Leire Díez y Julito Martínez.
Al ministro Óscar Puente la condena le ha parecido "desproporcionada". ¿Habrá empezado ya la campaña para el indulto de Ábalos y Koldo?
Puente ha escrito también en X: "¿Lo veis, niños? Si cometéis delitos pero luego os portáis bien y 'colaboráis', el perdón se abrirá paso y con que nos presentéis un informito de nada ni entráis en prisión. Es una sentencia tremendamente aleccionadora".
Olvida Puente que Aldama no habría podido cometer esos delitos sin la colaboración de su partido, el PSOE, y del gobierno del que él forma parte. Parece que Puente esté hablando de una galaxia muy, muy lejana. Pero está hablando de los suyos. Es SU corrupción, la de su propio ministerio, la que fue condenada ayer. Debería alegrarse por ello. Pero parecía que le dolía. "Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…".
No acabo de comprender bien qué es lo que pide Puente. ¿Que los delincuentes callen y no colaboren con la justicia para que otros delincuentes puedan salir impunes de sus delitos? Tratándose de un ministro, la petición es sorprendente. ¿Lo ha hablado esto Puente con el ministro de Justicia Bolaños?
Tampoco Gabriel Rufián está de acuerdo con la sentencia. "Lo de Aldama es un mensaje para Julio Martínez, Leire Díez y otros. Si 'colaboras' libras. Concretamente, tres años menos por cada programa en Horizonte".
Tampoco entiendo bien qué está pidiendo Rufián, que en su tuit da por sentado que Julito Martínez y Leire Díez tienen información comprometedora contra José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, respectivamente. Rufián nunca ha sido el lápiz más afilado del estuche, pero su tuit me sorprende hasta a mí, por lo que tiene de delator. Quizá el que tendría que cantar lo que sabe es Rufián.
O el PSOE, que es el único que ahora mismo tiene en sus manos soltar el lastre sanchista que está hundiendo el barco del partido.
En la película Master & Commander, la fragata británica HMS Surprise, al mando del capitán Jack Aubrey (Russell Crowe), persigue al veloz navío francés Acheron alrededor del Cabo de Hornos en plena tormenta. El viento arrecia, ambos barcos han recogido vela y pierden de vista al enemigo.
De repente, el mástil de mesana de la HMS Surprise se parte por la fuerza del temporal.
El marinero Will Warley, un hombre popular y respetado entre la tripulación, cae al agua enredado con el mástil roto y parte del cordaje.
Pero el mástil queda todavía unidos al barco por cuerdas. En el oleaje brutal del Cabo de Hornos, ese conjunto de madera y sogas actúa como un ancla de mar: tira del barco hacia un lado, lo escora peligrosamente y amenaza con volcarlo o inundarlo por la borda.
Si no se corta inmediatamente, el Surprise se hundirá con toda la tripulación.
Warley sigue vivo. Se le ve nadando desesperadamente hacia el barco. Hay un momento real de esperanza, pero el tiempo se acaba.
El capitán Aubrey comprende en segundos que no hay forma segura de rescatarlo sin arriesgar el barco entero. Así que coge un hacha y corta las cuerdas. Warley se da cuenta de lo que está pasando. Lucha contra las olas, intenta alcanzar el barco, hasta que una ola enorme se lo traga y desaparece.
El mástil se suelta, el barco se endereza y salva a toda su tripulación, pero a costa de la muerte de Warley.
Begoña Gómez y Pedro Sánchez en China. Efe / Moncloa
El PSOE no tiene ya la opción de rescatar a Sánchez, atado sin remedio junto a su familia y sus más estrechos colaboradores al lastre de la corrupción. La condena de Álvaro García Ortiz y José Luis Ábalos, y las previsibles futuras condenas de Begoña Gómez, David Sánchez, Santos Cerdán, Leire Díez, José Luis Rodríguez Zapatero, y quizá la del propio PSOE, hundirán con total seguridad al partido.
Pero la situación del PSOE es más complicada incluso que la del capitán de la HMS Surprise. Porque el lastre es mutuo. El PSOE puede salvarse cortando las amarras que le unen a Pedro Sánchez, pero Pedro Sánchez también puede salvarse a sí mismo, a costa de dejar que el partido se hunda entre las olas.
Yo no dudaría ni por un segundo de que Sánchez y sus fieles son capaces de hacerlo.
En realidad, es el PSOE el que está viviendo su propio dilema del prisionero. También ellos deberían leer el libro de William Poundstone. Confiemos, por el bien de la democracia española, que quede alguien inteligente en el PSOE capaz de coger un hacha y hacer lo que hay que hacer.
O Sánchez o el PSOE. Es así de sencillo. Y lo dice alguien al que el destino de ambos le es indiferente.