Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez.

Columnas LA MALA REPUTACIÓN

Nos conviene que haya tensión

La democracia es sencilla, no un experimento teórico en el campo de la física. En democracia, siete votos no valen la confianza de toda una nación a cambio de dormir en la Moncloa una noche más.

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La democracia consiste en no prender fuego al país, con sus ciudadanos dentro, cada vez que se te escapa el poder.

No se puede ser establishment y antisistema al mismo tiempo. Ministro y barricada, presidente y oposición.

Pero en España, realismo absurdo más que mágico, Pedro Sánchez ha conseguido por primera vez materializar la teoría del gato de Schrödinger. Tenemos un presidente en la Moncloa (que es la caja del poder) y que de momento no sabemos si está vivo o está muerto políticamente hablando.

Le hemos dado por amortizado tantas veces, le han desahuciado y ha sobrevivido tantas otras, que hacerlo nuevamente es una apuesta más que un análisis político. Imputada su mujer, imputado su hermano, imputado su predecesor, imputado su número dos, imputado su número dos bis, su fontanera, condenado su fiscal general, incluso bordeando el banquillo "su persona", nadie se atrevería a decir si está vivo o está muerto políticamente.

Si algo ha demostrado la internacional sanchista es que aunque sepa gobernar lo justo (únicamente a base de real decreto, incapaz de aprobar unos presupuestos generales), sabe manejar los tiempos políticos como nadie. Y lo mismo muere y resucita en la misma semana.

Y tiene algo de prodigio nunca visto si por el medio no nos estuviera costando demasiado a los españoles; los cimientos de lo que con tanto esfuerzo construyeron nuestros abuelos: los de un bando y los del otro, que entendieron que juntos y reconciliados era la única forma de tener un presente y un futuro mejor.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero.

Pedro Sánchez y María Jesús Montero. E.E.

Cuando tu único programa político ya es sobrevivir a la actualidad de mañana y para ello tu proyecto es dividir y enfrentar, avivar viejos odios y fantasmas nuevos, conviene dejarlo.

Cuando se aplaude al Papa de Roma siete minutos en pie tras su discurso en el Congreso de los Diputados para después querer hacer saltar por los aires la convivencia, conviene hacérselo mirar por un especialista.

Cuando tu único argumento político son los Óscar, los 'Hermanos Dalton' del Gobierno…

Que alguien les diga a ambos que no se puede vivir permanentemente sembrando odio, queriendo politizar todo. Subió Óscar Puente dos fotos de los actos papales: en Barcelona y en Madrid, diciendo que Barcelona conservaba intacto el espíritu olímpico del 92 y Madrid tan sólo era "relaxing cup of café con leche". Y eso mientras en su discurso en los premios de un medio de comunicación, Óscar López aseguraba que hay algunos jueces que prevarican, "no todos; y si no son ellos, es su entorno".

Este es el gobierno de Schrödinger, el primer gobierno de la historia que está tan acabado y vivo al mismo tiempo, que un ministro es capaz de serlo para los éxitos y las inauguraciones como la de Chamartín y no serlo para asumir las responsabilidades del accidente de Adamuz.

La democracia es más sencilla, no es un experimento teórico en el campo de la física. En democracia, siete votos no valen el prestigio y la confianza de toda una nación para dormir en la Moncloa otra noche más.

Pero el Manual de resistencia de Pedro Sánchez está escrito entero con una única cita lúgubre y no es propia, sino de José Luis Rodríguez Zapatero (maharajá socialista adornado con diamantes, rubíes y esmeraldas): "nos conviene que haya tensión".