Carmen Pano en una imagen del pasado 30 de enero.

Carmen Pano en una imagen del pasado 30 de enero. Europa Press

Columnas EL DESPERTADOR

Mascarillas, hidrocarburos y rescates, el '3 en 1' de Sánchez

'Caso mascarillas', 'caso hidrocarburos' y 'caso Air Europa'. Todos pasan por las manos de Ábalos y Koldo, pero también pasan de una manera u otra por Moncloa y por el propio Pedro Sánchez.

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El 28 de noviembre de 2024, los subdirectores de EL ESPAÑOL Jorge Calabrés y Arturo Criado publicaron en exclusiva la identidad de Carmen Pano.

Imputada en el 'caso hidrocarburos' y acusada de un delito de fraude por más de 182 millones de euros, la empresaria afirmó haber llevado 90.000 euros a la sede del PSOE en Madrid "en octubre de 2020" a petición de Víctor de Aldama. Fueron "dos pagos" y transportó el dinero en "una bolsa de plástico metida dentro de otra de papel de unos grandes almacenes".

"Yo llevé el dinero a la segunda planta (de Ferraz). Lo declaré ante notario y así lo declararé ante el juez cuando me cite". Y vaya si lo ha hecho.

Este jueves, exactamente 497 días después de la exclusiva de nuestro periódico, Carmen Pano no sólo confirmó ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo aquella declaración, sino que abundó en detalles: "La primera vez fui en un taxi y la segunda acompañada de Álvaro Gallego. Fui con mi DNI y me dijeron que subiera a la segunda planta. Me estaba esperando un señor nada más salir del ascensor".

Obviamente, Carmen Pano afirma no saber quién recogió el dinero o para qué era, pero sí sabe de dónde procedía. Concretamente venía de Claudio Rivas, el principal imputado del 'caso hidrocarburos' que, inevitablemente, también está relacionado con el exministro Ábalos, con Koldo y, por supuesto, con Moncloa. ¿Cómo?

Pues tal y como ha declarado Carmen Pano, fue precisamente Claudio Rivas quien a través de la sociedad Have Got Time SL compró un chalé en la urbanización gaditana de La Alcaidesa para Ábalos. Curiosamente, la administradora de tal sociedad limitada era Leonor González Pano, hija de Carmen Pano. ¿Pero por qué le compraron un chalé al entonces ministro?

José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo.

José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo.

Nuestros compañeros Javier Corbacho y Brais Cedeira ya publicaron en exclusiva el 9 de octubre de 2024 que la UCO sabía que Aldama compró el chalé para Ábalos por unos mensajes intervenidos a su secretaría, pero faltaba la clave de bóveda. Y ahí aparecía Koldo.

"Yo estaba presente cuando Aldama nos dice a Claudio Rivas y a mí que todo va muy bien, pero que el señor ministro quiere una casa", narró este jueves Carmen Pano tal y como cuenta en su crónica María Peral. Ese "todo va muy bien" era la obtención de la licencia de operadora de hidrocarburos al por mayor para Villafuel SL, propiedad de Claudio Rivas.

Por resumir: Ábalos y Koldo se montaron un negociazo con las mascarillas durante la COVID-19 y como la cosa les fue bien y a las puertas de un ministro llama mucha gente, pues decidieron ampliar el negocio y diversificar. Aldama, que era su socio en las mascarillas a través de Soluciones de Gestión, les llevó hasta Claudio Rivas y Carmen Pano, que les pagaron para lograr una licencia con la que proseguir su trama de hidrocarburos en la que defraudaron 182 millones.

Sin embargo, Aldama no sólo les puso en contacto con Pano y Rivas. El que fuera dueño del Zamora FC también les puso en contacto con Juan José Hidalgo, dueño de Globalia, propietaria a su vez de Air Europa que fue rescatada con 475 millones de euros a través de la SEPI, organismo dependiente de Hacienda con quien Ábalos gestionaba las reuniones. De hecho, gestionó una reunión con Pedro Sánchez y con Nadia Calviño el 16 de junio de 2020 para conseguir un segundo crédito ICO para Air Europa.

Es decir, 'caso mascarillas', 'caso hidrocarburos' y 'caso Air Europa'. Todos pasan por las manos de Ábalos y Koldo, pero todos pasan de una manera u otra por Moncloa y también por el propio Pedro Sánchez, bien calladito esta semana, de viaje en China la próxima, abriendo embajadas en Teherán y cerrándolas en Tel Aviv, manejando de urgencia la reforma constitucional para incluir el aborto y meterlo en plena campaña de las andaluzas, haciéndole el lío a las comunidades autónomas con los menas, 'trileando' con los datos del paro.

Un '3 en 1' de la corrupción de manual. Pero, ya saben, aquí no pasa nada.