Tomás Serrano
¿Qué le pasa a Pedro con María Corina?
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María Corina Machado estará en España entre el 18 y el 20 de abril.
José Manuel Albares ha dicho que ni él ni Pedro Sánchez tienen "ningún inconveniente" en recibirla, pero a la vez advierte el ministro que no le consta que ella lo haya solicitado y que tampoco "es dueño" de la agenda del presidente. ¡Vaya!
Machado es la opositora venezolana a la que el Gobierno evitó felicitar de forma alevosa y premeditada tras serle otorgado el Nobel de la Paz en plena etapa de represión chavista.
O sea, que el mismo Gobierno que tendió una alfombra roja a Delcy Rodríguez en Barajas pese a tener prohibido pisar suelo europeo por las violaciones de derechos humanos y la brutal represión del régimen de Nicolás Maduro, quizás, tal vez, si lo pide, se preste a atender a la líder opositora venezolana.
Viene a ser algo así como que Nelson Mandela hubiera pasado por España en su gira europea de los años 90 y en Moncloa hubieran dicho entonces que no tenían inconveniente en recibirlo.
Qué desfachatez. Y qué ridículo internacional para un Gobierno que vive tan pendiente de lo que pasa en el resto del mundo... particularmente cuando aquí, en el Tribunal Supremo, se exhiben sus trapos sucios.
Al menos, el Senado, donde el PP tiene mayoría, ha confirmado que acogerá a Machado.
Lo que demuestra este episodio es que el Gobierno no puede disimular su sectarismo.
Pedro Sánchez, en su intervención en el Congreso para exponer las medidas contra la crisis, mostró su desolación y pesadumbre por cuanto la guerra había causado "casi 2.000 muertos" y "más de 4 millones de personas desplazadas en Irán y en Líbano".
Qué lástima que ese gesto de compunción no lo haya tenido nunca con las "decenas de miles de muertos" (dato de la ONU) y "más de 7,7 millones de desplazados" (dato de ACNUR) que ha causado el chavismo.
Y qué curioso también que el presidente de los valores sepa cuándo le conviene la realpolitik. Por eso iniciará este sábado su cuarto viaje a China para establecer otro récord: habrá ido ya tantas veces como a Valencia por la tragedia de la dana.
China es un régimen autoritario y represivo donde hay detenciones arbitrarias, tortura, censura masiva, persecución de disidentes y de minorías, y ausencia de una Justicia independiente. Así lo vienen acreditando año tras año Amnistía Internacional y Human Rights Watch.
La pregunta, por tanto, es: ¿le hablará Sánchez de derechos humanos a Xi Jinping, o sólo reserva esa épica para Donald Trump?