Begoña Gómez, junto a Pedro Sánchez.

Begoña Gómez, junto a Pedro Sánchez. Efe

Columnas EL PANDEMONIUM

Al final, Pedro Sánchez y Begoña Gómez han resultado ser lo que parecían

Mis condolencias a quienes no lo vieron claro desde el primer día. Porque todo estaba ahí, a la vista. Si algo no han hecho Pedro y Begoña ha sido disimular.

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El mismo día que unas cuantas docenas de autodenominados "intelectuales y periodistas" de la talla de Jordi Évole, Marta Flich, Samantha Hudson, Sarah Santaolalla o Luis García Montero hacían público un manifiesto contra "la industria del odio" de "la extrema derecha trumpista", Jorge Calabrés y David Vicente, periodistas en la vida real, publicaban en EL ESPAÑOL una noticia que en cualquier país democrático habría conducido a la dimisión inmediata del presidente del Gobierno.

La noticia dice que Pedro Sánchez y Begoña Gómez organizaron y gestionaron personalmente una trama de influencias que conecta la Organización Mundial del Turismo, el IE Africa Center, la República Dominicana, y Globalia/Air Europa y su inexplicable rescate de 475 millones de euros.

Una trama con derivadas penales evidentes y que lleva a preguntarse si no serán ellos, el presidente y su mujer, los primeros inquilinos de la Moncloa en sentarse en el banquillo del Tribunal Supremo e ingresar en prisión en la historia de la democracia española.

Mientras la industria cortesana socialista del desvalijamiento mediático ponía en marcha la enésima tontería victimista en forma de manifiesto inventándose una ultraderecha mediática que sólo existe en su llamativamente deshidratada imaginación, Calabrés y Vicente escarbaban entre un millón de mensajes del móvil de Koldo para reconstruir una red político-empresarial de largo recorrido (2018‑2022) donde se entrecruzan los propios Pedro Sánchez y Begoña Gómez, Zurab Pololikashvili (el siniestro secretario general de la OMT), el presidente de República Dominicana y, por supuesto, José Luis Ábalos, Koldo García, Víctor de Aldama y Javier Hidalgo.

Mientras la casta mediática socialista, esa a la que no se le conoce todavía una sola noticia relevante sobre la corrupción de quien paga sus sueldos con NUESTRO dinero, pretendía hacer creer a los españoles que el peligro no es la casta dirigente más cleptómana de la historia de la democracia, sino aquellos que la fiscalizan, EL ESPAÑOL ligaba los siguientes hechos:

1. El IE Africa Center (dirigido por Begoña Gómez) firma convenio con Wakalua (hub de innovación de Globalia ligado a la Organización Mundial del Turismo), con un patrocinio de 40.000 € anuales, más un contrato posterior de 25.000 € en becas y 15.000 € en viajes/eventos.

Pedro Sánchez y Begoña Gómez.

Pedro Sánchez y Begoña Gómez.

2. En paralelo, el Gobierno cede gratuitamente a la Organización Mundial del Turismo el Palacio de Congresos de la Castellana por setenta y cinco años (tras una reforma estimada en 24,4 millones) y refuerza su alianza institucional con Naciones Unidas Turismo.

3. La República Dominicana entra como "socio estratégico": viajes oficiales de Sánchez, papel de "País Socio" en FITUR, trescientas becas de la Tourism Online Academy OMT‑IE y un contrato de la OMT a Inmark (antigua empresa de Begoña Gómez) para un plan turístico dominicano.

A ello se suma:

1. El rescate de 475 millones aprobado en noviembre de 2020 para Air Europa, la mayor operación de la SEPI en la pandemia, con expediente resuelto en setenta días (un récord) y una cuantía superior a la solicitud inicial.

2. La llamada de Javier Hidalgo a Begoña Gómez el 3 de septiembre de 2020 para "desbloquear" el rescate.

3. El hecho de que, tras esa llamada, Pedro Sánchez aprobara el rescate en Consejo de Ministros, algo que debería ser considerado como un caso arquetípico de corrupción gubernamental en todas las facultades de Derecho del planeta Tierra.

A ello hay que añadir datos como el de que la exnovia de Aldama, Leonor González Pano, sostiene que Pepe Hidalgo habría entregado 500.000 € a Koldo para pagar a Ábalos, a fin de facilitar el rescate de Air Europa, en efectivo y en una bolsa de deporte, con Aldama y Koldo como canalizadores.

O como el de que Koldo, en una entrevista previa a ingresar en prisión, dijera haber visto 200.000 € en efectivo y apuntara a un pago de Javier Hidalgo a Begoña Gómez.

De lo anterior sólo cabe deducir una posible conclusión que no tome por imbécil a los españoles, a la UCO y a los jueces del Tribunal Supremo: la de que la suma de redes, patrocinios, viajes oficiales, cambios de postura del Gobierno sobre la sede de la OMT y rescates exprés de una aerolínea estratégicamente ligada al presidente y su mujer apunta a la hipótesis de un "ecosistema de favores cruzados" en cuyo centro mediático se sitúan las figuras de Begoña Gómez y Pedro Sánchez.

Porque sin ellos dos, pero sobre todo sin la figura del presidente del Gobierno, nada de todo esto habría sido posible.

Y de ahí que el PP atribuya al matrimonio Sánchez‑Gómez un "papel fundamental de conseguidor" entre el "nexo corruptor" (empresarios como Aldama, Hidalgo) y la Organización Mundial del Turismo, en el contexto de la colaboración de Begoña con Wakalua y los proyectos ligados a Globalia.

Vamos a ser cautos y decir que la hipótesis del PP no parece disparatada.

Tampoco parece disparatada la afirmación de que el presidente "forma parte de la trama", que "lo sabía, lo tapó y participó", y que está "en el centro de la diana de la corrupción".

Al final, Pedro Sánchez y Begoña Gómez han resultado ser exactamente, sin desviarse ni un milímetro de la impresión inicial, exactamente lo que parecían: la hija y el yerno de un empresario de saunas, sin mayor talento, conocimiento o valía propia.

Y lo que ha brotado de ellos, una vez okupado el poder casi omnímodo del Estado, es todo lo que podía brotar de ellos. Esto.

Mis condolencias a quienes no lo vieron claro desde el primer día. Porque todo estaba ahí, a la vista. Si algo no han hecho Pedro y Begoña ha sido disimular.

Quizá eso es lo que engañó a tanta gente por otro lado inteligente.

Si yo fuera uno de los firmantes del Manifiesto del Trinque Sollozante, me escondería bajo tierra durante unos meses. Pero no antes de pedirle perdón a Calabrés y a Vicente.