El cantante Julio Iglesias es homenajeado durante el concierto de graduación del Berklee College of Music en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, el 8 de mayo de 2015.

El cantante Julio Iglesias es homenajeado durante el concierto de graduación del Berklee College of Music en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, el 8 de mayo de 2015. REUTERS/ Brian Snyder.

Columnas LA CAMPANA

Julio Iglesias, la película de terror perfecta para la izquierda: machismo, racismo y clasismo

No parece que las actividades de las denunciantes de Julio Iglesias encajen en la ficha de "empleada del hogar". El testimonio describiría una relación remunerada, pero no exactamente laboral.

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Cuenta elDiario.es que la noticia es fruto de dos años de intenso trabajo: "Extrabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias acusan al cantante de agresiones sexuales".

Julio Iglesias, artista de fama mundial, ¿se dedicaba a agredir sexualmente a las mucamas?

Así lo entendieron los medios. RTVE y la BBC hablaron de "empleadas del servicio doméstico", y en algún caso se decía que una de ellas era "fisioterapeuta".

"La violencia en el trabajo doméstico que el caso de Julio Iglesias saca a relucir es esclavitud moderna", tituló Público.

En medios aún más desaforados como El Salto dijeron: "El caso Julio Iglesias: la casita del terror y las agresiones sexuales a empleadas del hogar".

Una periodista en Infolibre resumió: "Julio Iglesias o el trabajo doméstico como puerta de entrada a la explotación y la violencia sexual".

"Organizaciones y agrupaciones del sector lamentan que la desprotección de las mujeres trabajadoras tiene lugar a nivel estructural", añadieron. Y y por eso no es extraño que UGT emitiera un comunicado: "UGT condena el acoso y las agresiones sexuales a trabajadoras del hogar por parte de Julio Iglesias".

Julio Iglesias ayudado por dos asistentas.

Julio Iglesias ayudado por dos asistentas.

La presunción de inocencia se había evaporado del comunicado sindical, y este era un poco el tono general: Julio Iglesias era acusado, y con frecuencia condenado, por las agresiones a dos de sus empleadas del servicio doméstico.

Sin embargo, la larguísima noticia de eldiario.es (fruto de dos años de investigación) contiene detalles que despiertan dudas sobre esta versión.

Recoge, por ejemplo, un episodio especialmente sórdido en el que una de las denunciantes cuenta la peculiar manera en que mitigaba los dolorosos calambres que el cantante padecía:

"Me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito [...] porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba. Pasé casi toda la madrugada chupándole sus partes. Cuando yo paraba o me quedaba dormida, él me jalaba la cabeza como para que siga".

Se mire como se mire, no parece que estas actividades encajen exactamente en la ficha del puesto de trabajo "fisioterapeuta", y tampoco en el de "empleada del hogar". De ser cierto, el testimonio parece describir una relación, sin duda remunerada, pero digamos no laboral.

Esta impresión se refuerza con otro testimonio que recoge eldiario.es.

Julio Iglesias "la mandaba llamar a su habitación muchas veces al acabar la jornada laboral. Allí, según ha relatado, la penetraba con los dedos anal y vaginalmente sin que ella diera su consentimiento. “Me usaba casi todas las noches”, dice".

Es difícil de entender que la supuestamente agredida admita que acudía puntualmente todos los días para sufrir repetidamente el abuso.

Tal vez experimentaba un miedo insuperable que la impelía a actuar así. O se encontraba en una situación de necesidad tan extrema que no podía prescindir de sueldo.

Hay otras explicaciones posibles.

El caso es que tampoco debería estar en la ficha del puesto "periodista" aliviar los calambres del poder por cualquier medio igual de escabroso, pero eldiario.es lo consigue eficazmente por tres vías.

Para empezar, proporciona la enésima cortina de humo con la que ocultar asuntos tan desagradables como que la financiación autonómica de Aragón la determine Oriol Junqueras. Pero además permite volver a enarbolar la bandera del feminismo, un tanto raída después de Ábalos y Salazares.

"Mirad cómo nos preocupamos por las mujeres trabajadoras abusadas por ese señoro de derechas". Esta última circunstancia es importantísima, y ha permitido a RTVE titular un programa con "Julio Iglesias, el mito de la derecha española".

La noticia de eldiario.es (fruto de dos años de trabajo) permite, además, disimular el silencio de la izquierda ante la lucha de las mujeres contra un patriarcado de verdad, el de la teocracia iraní. Y por supuesto permite volver a agitar la chaladura de género, que tan buenos resultados electorales le ha proporcionado.

Por eso, la organización feminista que patrocina las acusaciones se dedica a emplear una jerga que ya está bastante apolillada que incluye "colonialismo" mujeres "racializadas" (quizás porque las denunciantes son mulatas) y "extractividad" (expresión que renuncio a interpretar).

Digo que la jerga está apolillada, y en realidad a estas alturas esta Inquisición está ya un poco desdentada. Pero ha metido el miedo en el cuerpo a la editorial Asteroide y a Ignacio Peyró, autor de un reciente libro sobre el cantante, que se han apresurado a emitir un tembloroso comunicado.

Como puede verse, sin duda han merecido la pena los dos años de intensísima investigación periodística de eldiario.es porque todo son ventajas para el poder político. A costa de Julio Iglesias, claro, cuya fama ha atropellado.

En fin, todo esto es muy desvergonzado. Por supuesto, lo que hayan hecho personas adultas, libremente y con consentimiento, sólo les atañe a ellas.

Si no hubiera existido consentimiento sería otra cosa, claro. Pero eso habría que probarlo.