He pedido el voto para el PSOE porque viene el fascismo | Isa Calderón en 'Una hora con Lorena'

Opinión UNA HORA CON LORENA

Isa Calderón: “¿Los músicos? El peor tipo de hombre. Van de que son de izquierdas y son de derechas. Son fascistas. Sus reglas priman y si no, estás loca”

“Mi tío abuelo hizo la Constitución, mi madre fue diputada socialista… yo soy aún más de izquierdas que ellos, esa es mi rebeldía”.

“Estoy hasta los huevos, o hasta el coño, o hasta las tetas, de las policías feministas: antes muchas tías que nos admiraban ahora nos llaman la atención”.

“Las mujeres y los maricones somos los graciosos. Los hombres hetero son tan aburridos que da vergüenza”.

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Cuaderno de bitácora (una conversación también es un viaje)

22/06/2026

Isa Calderón: nuestra Diane Keaton, nuestra Fran Lebowitz.

Cuando tienes tanta personalidad, a menudo tu vida es tu obra.

Isa Calderón con sus camisas, con sus cinturones, con las gafas enormes aumentando su mirada cítrica, expansiva, hilarante, feroz.

Isa Calderón con su risa gigante subiendo al techo como un globo. Con su melena larga y desordenada como una nube o un nido donde guarda cosas importantes: libros de Vivian Gornick, el sueño de una cena con Truman Capote, trece años de psicoanálisis lacaniano, una insólita pasión por el skincare, dos Ondas por Deforme Semanal, películas de Woody Allen, una hermana melliza, discos italianos de los setenta, un bar favorito en Conde Duque, La boda de mi mejor amigo o El diablo viste de Prada para los domingos lentos, un deje neoyorquino en el vestir, un DVD de Dos en la carretera, unos zapatos preciosos, teorías de Hannah Arendt.

Es heterodoxa y salvaje.

Es la más rebelde de su casa, y eso que su tío abuelo fue Gregorio Peces-Barba, padre de la Constitución. Digamos que el suyo es un clan apasionado contra las tiranías.

Isa Calderón durante la entrevista.

Isa Calderón durante la entrevista. Cristina Villarino.

Es una genia verborreica, una agitadora cultural desatada, y cuando habla encendida sobre esto y sobre aquello es como dejar correr el agua: es dejar que el río del idioma arrastre las cosas, y en su correr se limpian con lejía los rincones sucios de la memoria, y caen los viejos escenarios de los hombres con sus atriles y sus micrófonos, y por fin se escucha a las niñas que tuvimos que hablar alto y rápido para existir en un mundo tosco y ciego y sordo que nos expulsaba.

Le digo a Isa que ella renueva un género: se ven polvorientos los señores que hablaban sólo consigo mismos desde sus solemnes columnas, inconmovibles a la vida de los otros, a la vida de allá afuera. Muera el monólogo interior, muera la pelusa del ombligo.

Ahora, en Deforme Semanal, vemos a dos mujeres, a dos amigas (Lucía Lijtmaer y ella), que se miran la una a la otra, que se escuchan la una a la otra y que son conscientes de que se dirigen a muchas más. La comunicación se abrió paso inteligente. La nueva opinión se sustenta en el arte de la conversación y funda un imperio nuevo, más luminoso, mejor ventilado.

Calderón hace comedia revulsiva de autor y genera escuela.

Ahora ha actuado en Millennial Mal, una serie de Filmin.

Hay quien le afea el histrión, pero yo estoy de acuerdo con ella en que el histrión es lo que te saca de la cama, lo que te pinta las pestañas y lo que te hace tirarte a la calle a contestar, a seguir contestando. El histrión es un exceso maravilloso de fuerza: ¿no se ve más claro cuando hablamos de los histriónicos Lorca o Scorsese, o, sin ir más lejos, de Marc Giró? ¿Por qué el asunto va a ser distinto cuando se trata de una mujer?

Yo escuchando a Isa.

Yo escuchando a Isa. Cristina Villarino.

El histrión es un exceso maravilloso de fuerza, una performance echada a rodar, un juego excéntrico. El histrión te sube a un tigre y te vuelve molesta y peligrosa. ¡Ya está bien! ¡Viva el histrión!

El de la Calderón nos da un meneo y nos hace libres. No tendremos que cruzar las piernecitas ni ser silenciosas, suaves ni dóciles nunca más, es decir: no tendremos que estar reprimidas, no tendremos que fingirnos pequeñas.

También es verdad que cuando una es tan apasionada acaba agotada, esto es así, acaba hecha polvo. Pero allá tras las cenizas de una misma quedan los colores más brillantes, las mejores frases y los momentos más rabiosamente hermosos, el único tipo de vida que merece la pena ser vivido.

Isa Calderón.

Isa Calderón. Cristina Villarino.

Isa Calderón.

Isa Calderón. Cristina Villarino.

Ella se ríe un poco de todos los desastres mundiales pero va por delante que su preferido es el propio: ese caos extraordinario suyo que abre de par en par las verdaderas puertas y que también sabe cerrarlas dando un portazo. Metrika tiene una frase a este respecto que me encanta: “Ninguno ha podío conmigo por lo loca que estoy”. Jajá.

Siempre siento que cuando nos dicen que estamos locas, es porque estamos rompiendo algo: de entrada, los viejos conceptos. De paso, algún testiculario.

Las cosas están así. Esta tía tiene un mazo y lo usa.

Hablamos de lo más genial y lo más horripilante de ser mujer, de Virginie Despentes, de cuándo se fue el punk y de cuando volverá, de la policía del feminismo, del Papa, de las chicas de izquierdas que han ido al Liceo Francés, de quedarse embarazada, de ser tan ligona como un hombre hetero, de entender la generación millennial como la más mimada del Estado del Bienestar, de tener enemigos, de ser mafiosas, de qué carajo es un gran amor.

Con todos ustedes, Isabel Calderón.

Isabel Calderón y Lorena G. Maldonado.

Isabel Calderón y Lorena G. Maldonado. Cristina Villarino.