Dron colaborativo Vectis.
Lockheed Martin acelera su dron furtivo Vectis: el nuevo ‘ala leal’ concebido para combatir junto a los F-22 y F-35
La compañía prepara el primer vuelo de su prototipo en 2027.
El dron mide aproximadamente 10,4 metros de longitud y 11,6 metros de envergadura.
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Lockheed Martin ha acelerado el desarrollo del Vectis, su dron de combate colaborativo CCA (Collaborative Combat Aircraft) diseñado para operar junto a cazas de quinta generación como el F-22 Raptor y el F-35 Lightning II.
Presentado en septiembre de 2025 por la división Skunk Works, el programa ha alcanzado un nuevo hito, según ha confirmado la compañía. No obstante, Lockheed Martin mantiene bajo secreto los cambios concretos introducidos en la aeronave y reserva buena parte de sus características, por lo que habrá que esperar al primer vuelo del prototipo, previsto para 2027.
Aunque la empresa no ha relacionado el avión con una competición concreta del Pentágono, su configuración responde a una de las prioridades actuales de Washington: desarrollar sistemas no tripulados que permitan aumentar el número de plataformas disponibles y asumir misiones de alto riesgo sin exponer a un piloto.
El Vectis pertenece al Grupo 5, la categoría estadounidense que engloba los drones de mayores dimensiones y prestaciones. Lockheed Martin asegura que su diseño ofrece la "mejor supervivencia de su clase en la categoría CCA", en referencia al programa Collaborative Combat Aircraft de la Fuerza Aérea.
La aeronave ha sido concebida desde el outset en torno a la baja observabilidad. Su silueta carece de estabilizadores verticales y presenta una configuración de ala en lambda, con una entrada de aire situada sobre la parte superior del fuselaje y una característica línea de unión alrededor de la sección delantera.
Next level unlocked. 🦨🔓
— Lockheed Martin (@LockheedMartin) September 12, 2026
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Las nuevas representaciones difundidas en un video por la compañía muestran además cambios en la ubicación de algunas antenas conformadas y aperturas de sensores. Sin embargo, el elemento que más ha llamado la atención es la entrada de aire del motor.
Las imágenes actuales muestran una admisión profundamente integrada en la parte superior del fuselaje, situada detrás de un canal con forma de V. Según explicó Ron Fehlen, vicepresidente y director general de Skunk Works a TWZ, esta solución "ha formado parte del diseño desde el principio", aunque no había aparecido en las imágenes y maquetas presentadas anteriormente.
Al disminuir los elementos expuestos directamente al flujo de aire, el diseño reduce la resistencia y puede contribuir a mejorar prestaciones como el alcance y la eficiencia aerodinámica.
La solución implica, no obstante, un importante desafío de ingeniería. Las entradas de aire integradas favorecen la furtividad, pero pueden complicar la alimentación del motor en determinadas condiciones de vuelo, especialmente cuando la aeronave realiza maniobras exigentes.
Un avión para múltiples misiones
La filosofía del Vectis va más allá de convertirlo en un simple acompañante de los cazas tripulados. Lockheed Martin plantea una plataforma capaz de desempeñar combate aire-aire, ataque, inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y guerra electrónica.
El dron mide aproximadamente 10,4 metros de longitud y 11,6 metros de envergadura, unas dimensiones que evidencian que se trata de un sistema considerablemente más grande y capaz que los drones tácticos convencionales.
Para ello el Vectis contará con una arquitectura de sistemas abierta que permitirá incorporar diferentes sensores, armas y equipos de comunicaciones. Esta característica facilitaría adaptar el avión a distintos escenarios y misiones sin tener que modificar estructuralmente toda la plataforma.
El objetivo es conseguir una aeronave más barata de adquirir y operar que un caza tripulado, pero suficientemente sofisticada como para penetrar en entornos donde las defensas aéreas hagan especialmente arriesgado el empleo de aeronaves convencionales.
Lockheed Martin ya había confirmado que el programa había entrado en una fase de fabricación de componentes.
Skunk Works y la guerra no tripulada
El proyecto supone además una nueva evolución de la trayectoria de Skunk Works, responsable de algunos de los aviones más avanzados de Estados Unidos. La división desarrolló el U-2, el SR-71 Blackbird y el F-117 Nighthawk, además de participar en los programas del F-22 y F-35.
Ahora, el reto es trasladar esa experiencia en aeronaves furtivas hacia una generación de sistemas en la que el piloto desaparece de la cabina, pero no necesariamente de la misión.
El concepto encaja con la transformación de la aviación de combate estadounidense: los futuros escuadrones combinarán cazas tripulados con aeronaves autónomas capaces de actuar como sensores avanzados, plataformas de ataque, nodos de comunicaciones o sistemas de guerra electrónica.