El jefe de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante su reunión de este miércoles en Bruselas

El jefe de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, durante su reunión de este miércoles en Bruselas Comisión Europea

Observatorio de la Defensa

El Tribunal de Cuentas duda de que la UE pueda defenderse sola en 2030: falta de dinero, cuellos de botella y descoordinación

Los auditores creen que la financiación prevista podría ser insuficiente para atender las prioridades de defensa acordadas y cumplir las metas establecidas.

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Las claves

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El Tribunal de Cuentas Europeo duda que la UE pueda lograr independencia militar para 2030 por falta de financiación, cuellos de botella y descoordinación.

La fragmentación de los ejércitos nacionales y la dependencia de Estados Unidos dificultan la autonomía defensiva europea.

El gasto en defensa de la UE creció un 80% entre 2020 y 2025, pero la falta de planificación conjunta puede generar duplicidades y carencias.

El uso creciente de préstamos y la compleja gobernanza en defensa podrían comprometer la sostenibilidad presupuestaria y la eficacia de la inversión militar europea.

El Tribunal de Cuentas Europeo ha publicado este jueves un informe sobre los últimos avances en la política de defensa en el que pone en duda que la UE pueda alcanzar la independencia militar de aquí a 2030, un objetivo fijado por los dirigentes comunitarios como respuesta a la agresión de Rusia y el progresivo descuelgue de los Estados Unidos de Donald Trump.

Los auditores europeos identifican como principales obstáculos la fragmentación de los Ejércitos nacionales, los solapamientos y cuellos de botella en capacidades, la falta de coordinación y la excesiva dependencia de Washington, factores que dificultan que Europa pueda defenderse por sí sola en un horizonte tan corto como 2030.

El informe avisa además de que la financiación prevista podría ser insuficiente para atender las prioridades de defensa acordadas y cumplir las metas establecidas. Por ejemplo, en movilidad militar las necesidades de inversión ascienden a unos 70.000 millones de euros, pero el marco financiero actual de la UE solo dedica 1.700 millones, mientras que el presupuesto para el periodo 2028-2034 es de 17.700 millones.

"Aunque la UE ha puesto en marcha varias iniciativas para que los Estados miembros cooperen y aúnen esfuerzos de defensa, aprovechar las nuevas oportunidades y prestar atención a los riesgos existentes es fundamental, dado que el objetivo de alcanzar la preparación defensiva para 2030 sigue siendo un reto", afirma Marek Opioła, miembro del Tribunal que dirige la auditoría.

El gasto combinado de los países de la UE en Defensa aumentó casi en un 80% entre 2020 y 2025. Sin embargo, la planificación de capacidades en Bruselas se sigue rigiendo en gran medida por una lógica ascendente, en virtud de la cual corresponde a los Estados miembros identificar sus propias necesidades.

"La ausencia de un proceso de planificación descendente eficaz, junto con la coordinación insuficiente entre las distintas fuentes de financiación nacionales y de la UE, puede dar lugar a inversiones fragmentadas, duplicidades y carencias en materia de capacidades", denuncia el Tribunal de Cuentas.

A su juicio, el reto consiste en orientar el gasto nacional hacia las prioridades acordadas colectivamente, y garantizar que los recursos se destinen a subsanar las carencias más graves en lo que respecta a la preparación de la defensa europea en su conjunto.

"Si no se ejecuta debidamente, el incremento de la financiación también puede dar lugar a riesgos de aplicación y cuellos de botella en el suministro de materiales, componentes esenciales o personal cualificado, lo que dificulta la utilización de los fondos asignados", alertan los auditores.

Para financiar el incremento del gasto militar, la UE recurre cada vez más a préstamos respaldados por su presupuesto, como los 150.000 millones del fondo de rearme SAFE y los 90.000 millones de euros del préstamo de apoyo a Ucrania, de los cuales 60.000 millones de euros se destinan a defensa.

"El creciente recurso al gasto en defensa financiado mediante deuda y a los préstamos respaldados por la UE podrían socavar la sostenibilidad presupuestaria al ralentizar la reducción de la deuda pública y ejercer presión sobre el presupuesto de la Unión", señala el Tribunal.

Finalmente, los auditores advierten contra los sistemas complejos de gobernanza y rendición de cuentas en la política de defensa de la UE, que elevan el riesgo de que se solapen las responsabilidades

"Aunque la UE y sus Estados miembros puedan ir adquiriendo progresivamente un mayor peso dentro de la OTAN, alcanzar la autonomía estratégica y la capacidad de mantener de forma independiente operaciones militares de alta intensidad de aquí a 2030 supondrá un reto", concluye el informe.