USS George Washington (CVN-73), un portaaviones nuclear de la clase Nimitz.

USS George Washington (CVN-73), un portaaviones nuclear de la clase Nimitz. Dvids

Observatorio de la Defensa

EEUU releva al USS Abraham Lincoln tras nueve meses en el mar y envía al George Washington a Oriente Próximo

Es una de las principales plataformas de proyección de poder de la US Navy.

Puede embarcar más de 65 aeronaves, entre cazas, aviones de alerta temprana, guerra electrónica y helicópteros.

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Las claves

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Estados Unidos releva al portaaviones USS Abraham Lincoln tras casi nueve meses desplegado en operaciones contra Irán.

El USS George Washington, un portaaviones nuclear clase Nimitz, será enviado a Oriente Próximo para mantener la capacidad aeronaval estadounidense en la región.

La decisión responde tanto a la necesidad operativa como al desgaste físico y psicológico de la tripulación del Lincoln, cuyos familiares manifestaron preocupación por las condiciones a bordo.

El relevo refleja la presión logística y estratégica sobre la US Navy, que debe mantener presencia simultánea en el Indo-Pacífico y Oriente Próximo en un contexto de alta tensión internacional.

Estados Unidos prepara el relevo del portaaviones USS Abraham Lincoln, desplegado desde hace casi nueve meses y actualmente integrado en las operaciones militares estadounidenses contra Irán, por el USS George Washington, que hasta ahora operaba en el mar de China Meridional.

El movimiento permitirá a Washington mantener una de sus principales plataformas de poder aéreo naval en Oriente Próximo mientras trata de aliviar la presión sobre una tripulación sometida a un despliegue excepcionalmente prolongado.

La decisión, adelantada por The Wall Street Journal y confirmada posteriormente por Task & Purpose y USNI News, forma parte de una rotación prevista de fuerzas navales. Por el momento, el Pentágono no ha precisado cuándo llegará el George Washington a la región ni cuándo se producirá formalmente el relevo.

El USS George Washington (CVN-73) no es un refuerzo menor. Se trata de un portaaviones nuclear de la clase Nimitz, una de las principales plataformas de proyección de poder de la Armada estadounidense.

Con 332,8 metros de eslora, unas 97.000 toneladas de desplazamiento a plena carga y una velocidad superior a los 30 nudos, el buque funciona como una auténtica base aérea móvil capaz de trasladar el poder aéreo estadounidense a miles de kilómetros sin depender de una instalación terrestre.

Sus dos reactores nucleares, conectados a cuatro ejes, proporcionan la propulsión necesaria para mantener largos despliegues y operar a gran distancia de las costas estadounidenses.

El portaaviones puede embarcar más de 65 aeronaves, entre cazas, aviones de alerta temprana, guerra electrónica y helicópteros, además de una dotación que supera los 3.000 marineros a la que se suma el personal del ala aérea embarcada.

El tamaño y las capacidades del George Washington explican la relevancia estratégica de su traslado. Su llegada a Oriente Medio permitirá a Washington conservar una potente capacidad de ataque, defensa aérea, guerra electrónica, vigilancia y mando aeronaval en un momento de máxima tensión con Teherán, al mismo tiempo que retira del escenario al Abraham Lincoln después de una de las misiones más prolongadas de la actual crisis.

El Abraham Lincoln abandonó San Diego en noviembre de 2025 y, desde diciembre, no ha realizado ninguna escala en puerto. Durante la mayor parte de su despliegue ha permanecido en Oriente Próximo donde ha proporcionado capacidad aérea y apoyo a las operaciones estadounidenses contra Irán.

La prolongación de la misión ha convertido al portaaviones en uno de los principales exponentes de la presión militar de Washington sobre Teherán.

Quejas de familiares

El relevo se produce además en un momento de creciente preocupación entre las familias de los marineros por las condiciones de vida a bordo y el desgaste psicológico provocado por la duración de la misión.

Varios familiares han trasladado a responsables de la Marina estadounidense su inquietud por la moral de la tripulación, especialmente después de que medios estadounidenses informaran de problemas relacionados con el suministro y la calidad de los alimentos y de episodios que habrían elevado la preocupación por la salud mental de algunos miembros de la dotación.

USS Abraham Lincoln

USS Abraham Lincoln DVIDS

Según Military Times y Stars and Stripes, familiares de tripulantes llegaron a trasladar al secretario interino de la Marina, Hung Cao, su temor a que el prolongado despliegue estuviera incrementando el riesgo de conductas autolesivas. Ambos medios han informado asimismo de incidentes en los que marineros habrían intentado lanzarse por la borda durante la actual misión.

La situación ha obligado a la Armada y al Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) a salir al paso de estas informaciones. La Marina asegura que no ha detectado un incremento de los casos comunicados de ideación suicida o intentos de suicidio a bordo del Abraham Lincoln.

CENTCOM, por su parte, ha defendido que el portaaviones mantiene uno de los índices de reincorporación más elevados de toda la flota, con un 84,4% de sus marineros optando por renovar su compromiso con la Armada.

El mando estadounidense también ha asegurado que ningún militar del portaaviones ha fallecido durante el despliegue y que el marinero que cayó por la borda el pasado 3 de agosto fue recuperado "rápida y seguramente".

Las denuncias sobre las condiciones a bordo se remontan, no obstante, a meses atrás. En abril, USA Today informó de problemas relacionados con la cantidad y calidad de la alimentación tanto en el Abraham Lincoln como en el buque de asalto anfibio USS Tripoli, también desplegado entonces en Oriente Medio. El jefe de Operaciones Navales, almirante Daryl Caudle, rechazó posteriormente esas informaciones.

Lectura geopolítica

Más allá de la situación de la tripulación, el relevo del Abraham Lincoln evidencia la presión que el actual escenario de Oriente Próximo está ejerciendo sobre la US Navy.

Mantener durante meses un portaaviones nuclear y su grupo de combate en una zona de operaciones exige una elevada disponibilidad logística y de personal, especialmente cuando Estados Unidos mantiene simultáneamente una fuerte presencia naval en otros escenarios estratégicos.

El USS George Washington asumirá ahora el testigo desde el Indo-Pacífico. Su desplazamiento hacia Oriente Próximo permitirá a Washington sostener su capacidad de ataque y disuasión aeronaval frente a Irán sin prolongar indefinidamente la permanencia del Abraham Lincoln en una misión que se acerca ya a los nueve meses.

El movimiento tiene además una lectura geopolítica: Estados Unidos continúa redistribuyendo sus principales activos navales entre dos teatros estratégicos cada vez más exigentes. Mientras el Indo-Pacífico concentra la competición militar con China, la guerra con Irán obliga a Washington a mantener una potente fuerza aeronaval en Oriente Próximo.

El relevo del Lincoln refleja así el esfuerzo estadounidense por sostener simultáneamente su presencia militar en ambos frentes sin llevar al límite la resistencia de sus unidades y sus tripulaciones.