Archivo - Imagen de archivo de un piloto de dron ucraniano

Archivo - Imagen de archivo de un piloto de dron ucraniano Dmytro Smolienko Europa Press

Observatorio de la Defensa

Alemania y Ucrania sellan una alianza industrial para fabricar drones de hasta 1.500 kilómetros de alcance

La estrategia de Zelenski consiste en convertir la experiencia ucraniana en guerra de drones en un activo geopolítico y económico, toda una “diplomacia del dron”.

Más información: Ucrania capitaliza su pericia militar y aprovecha la guerra de Irán para exportar drones e interceptores al Golfo Pérsico

Y.R.
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Las claves

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Alemania y Ucrania han acordado fabricar conjuntamente drones con alcances de hasta 1.500 kilómetros para reforzar la defensa ucraniana frente a Rusia.

La colaboración incluye financiación, tecnología y experiencia operativa, implicando una mayor integración alemana en la industria de defensa de Ucrania.

El presidente Zelenski ha anunciado que cerca de veinte países negocian acuerdos sobre drones y tecnología con Ucrania, fortaleciendo su posición geopolítica y económica.

Ucrania se consolida como un laboratorio tecnológico en guerra de drones, exportando experiencia y sistemas a diversos socios internacionales.

La cooperación militar entre Berlín y Kiev entra en una nueva fase. Alemania y Ucrania fabricarán conjuntamente drones de distintos alcances —desde sistemas tácticos de corto radio hasta plataformas capaces de alcanzar objetivos a 1.500 kilómetros— en el marco de los acuerdos bilaterales para reforzar la industria de defensa ucraniana frente a Rusia.

Así lo ha anunciado en Kiev el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, durante una comparecencia junto al viceprimer ministro y titular de Transformación Digital de Ucrania, Mijailo Fedórov.

La iniciativa confirma el giro estratégico de Alemania hacia una implicación mucho más profunda en el ecosistema industrial de defensa ucraniano, en un momento en el que los drones se han consolidado como el principal multiplicador de fuerza del conflicto. No se trata únicamente de suministrar armamento, sino de participar directamente en el desarrollo, financiación y producción de capacidades de ataque y defensa de nueva generación.

Por su parte, Fedórov explicó que Berlín ya ha comenzado a financiar drones ucranianos de media y larga distancia, una categoría de sistemas que Kiev considera clave para mantener la presión sobre infraestructuras militares y logísticas rusas en profundidad operativa.

Ucrania ha demostrado durante los últimos meses una notable capacidad para desarrollar plataformas de bajo coste y gran alcance capaces de golpear depósitos de combustible, centros de mando o aeródromos situados a cientos de kilómetros del frente.

El salto hasta los 1.500 kilómetros sitúa esta cooperación en una dimensión estratégica. Ese radio de acción permitiría alcanzar objetivos muy alejados de la línea de combate, incluyendo instalaciones militares en territorio ruso europeo.

Aunque ni Berlín ni Kiev detallaron qué modelos concretos serán coproducidos, el anuncio apunta a un modelo híbrido en el que Alemania aportaría financiación, componentes industriales y respaldo tecnológico, mientras Ucrania contribuiría con su experiencia operativa acumulada tras más de dos años y medio de guerra de alta intensidad con estos sistemas.

La “diplomacia del dron” de Zelenski

Paralelamente, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró este lunes que cerca de veinte países negocian actualmente acuerdos relacionados con drones y cooperación tecnológica con Kiev. Cuatro de esos acuerdos ya han sido firmados y los primeros contratos están en fase de preparación.

La estrategia de Zelenski consiste en convertir la experiencia ucraniana en guerra de drones en un activo geopolítico y económico. Desde el inicio de la guerra regional con Irán a finales de febrero, Kiev ha intensificado sus contactos con países de Oriente Próximo y Europa para exportar tecnología, entrenamiento y sistemas no tripulados.

En abril, Ucrania suscribió acuerdos de defensa y drones con Alemania, Noruega y Países Bajos, además de reforzar alianzas de seguridad con Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Según Zelenski, estas asociaciones también están facilitando suministros energéticos y nuevos mercados para productos agrícolas ucranianos.

El modelo recuerda cada vez más al ecosistema israelí de defensa: una industria impulsada por la experiencia directa de combate, con rápida capacidad de innovación y fuerte proyección internacional.

Para Europa, la guerra ha convertido a Ucrania no solo en receptor de ayuda militar, sino en un laboratorio tecnológico cuya experiencia comienza a ser codiciada por aliados y socios estratégicos.