El enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, y el jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, se saludan junto al vicepresidente estadounidense JD Vance y el yerno de Trump, Jared Kushner.

El enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, y el jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, se saludan junto al vicepresidente estadounidense JD Vance y el yerno de Trump, Jared Kushner. Nathan Howard Reuters Suiza

Oriente Próximo

Irán y EEUU negocian cara a cara un acuerdo de paz definitivo en Suiza con la mediación de Catar y Pakistán

Las delegaciones han llegado a Suiza para unas negociaciones empañadas por el cierre de Ormuz y con un Irán que considera que el acuerdo les favorece.

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Irán y EEUU negocian cara a cara en Suiza un acuerdo de paz definitivo, con la mediación de Catar y Pakistán.

La delegación estadounidense está liderada por el vicepresidente JD Vance, mientras que la iraní incluye a altos funcionarios como Abás Araqchí y Mohamed Baqer Qalibaf.

El conflicto en Líbano es un punto clave en las negociaciones, con presiones sobre Israel para un posible repliegue, aunque el Gobierno israelí rechaza retirarse.

El acuerdo podría suponer la devolución de fondos iraníes congelados y el compromiso de Irán de no desarrollar armas nucleares, mientras EEUU asume un alto coste económico por la guerra.

El fin de la guerra está cada vez más cerca. O al menos ese es el objetivo. Citados en un complejo de lujo y custodiados por múltiples medidas de seguridad, las delegaciones de EEUU e Irán ya han llegado a Bürgenstock, en el corazón de los Alpes, para intentar llegar un acuerdo de paz definitivo.

El último en llegar ha sido el vicepresidente de EEUU, JD Vance, encargado de liderar las negociaciones, que aterrizó este domingo por la mañana aunque solo podrá quedarse "dos o tres días". A su lado estarán el enviado especial Steve Witkoff y del yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner.

La delegación iraní fue más previsora y aterrizó en el aeropuerto de Zúrich en la tarde-noche del sábado, con un equipo que incluye al ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchí y el jefe negociador de la delegación, Mohamed Baqer Qalibaf.

Además de los dos actores principales, en las negociaciones también estarán incluidos dos mediadores: Pakistán y Catar.

Precisamente, Catar ha sido el encargado de dar el pistoletazo de salida a unas negociaciones que han quedado empañadas por el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.

Aun así, el vicepresidente Vance ha asegurado en las primeras horas de las negociaciones que había "grandes avances" y que esperaba conseguir "progresos adicionales en el tiempo previsto para las conversaciones".

Con ello, todo parecía ir a favor de la delegación estadounidense y su tono cada vez más conciliador. Todo, menos el propio presidente, que ha indicado en sus redes sociales que si Irán no impedía "de inmediato que sus agentes a sueldo en Líbano causen problemas" las fuerzas estadounidenses reanudarían los ataques.

Esto ha provocado que Irán se retire de la sala de negociaciones en señal de protesta, según la agencia iraní Tasnim.

Para este primer día se habían conformado "grupos técnicos y tecnológicos especializados para negociar los términos del acuerdo final", según informó el portavoz de Exteriores del país del golfo Pérsico, Majed al Ansari.

De esta forma, también se han organizado "grupos de seguimiento para supervisar la implementación del memorando y monitorear el progreso hacia la conclusión del acuerdo final", añadió Al Ansari.

Según el mandatario, "esto refleja el compromiso de todas las partes de proceder en el proceso de negociación de buena fe, con el objetivo de alcanzar un acuerdo integral y sostenible".

También Vance se ha mostrado favorable a esta organización y ha considerado que los grupos "no pueden resolver todos los desacuerdos, pero nos permitirán sentarnos juntos como equipos por primera vez en la historia".

El Líbano: foco clave

Irán ha indicado que su foco para las negociaciones es que se llegue al final de la guerra en todos los frentes, incluyendo el Líbano. Para abordar este punto del acuerdo, que consideran que se está "incumpliendo" los iraníes se habrían reunido con la delegación estadounidense.

“Sabemos que este punto no se ha cumplido y que Estados Unidos no ha podido o no ha querido hacerlo. El régimen sionista continúa incumpliendo sus compromisos. Este es el principal tema de debate en las conversaciones de hoy”, reiteró el ministro de Exteriores iraní, Ismail Bagaei.

Y en este punto, los iraníes no están solos. Vance ha indicado que también EEUU esperaba llegar a ese objetivo en las negociaciones.

El vicepresidente ha asegurado que "a pesar de los titulares" sobre la situación del país, que motivó que Irán declarara este sábado el cierre del Estrecho de Ormuz, "la situación está mejorando y la violencia se está calmando un poco".

Está claro que la presión a Israel aprieta por ambas partes y, sin embargo, no parece que los israelíes estén dispuestos a ceder.

El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, se opuso este domingo a la idea de un posible repliegue de las fuerzas israelíes en la zona que ocupa en el sur del Líbano y ha indicado que el Ejército de Israel "no se retirará" pese al alto al fuego con Hezbolá.

"El alto el fuego anunciado ayer permite que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) mantengan todas sus posiciones en la zona de seguridad que protege a las comunidades del norte", aseguró el ministro en un comunicado publicado en sus canales oficiales.

Además, la nota sostiene que las tropas israelíes continuarán "operando desde allí hacia el interior contra terroristas e infraestructuras terroristas" durante la tregua.

Una derrota para EEUU

Mientras tanto, la Casa Blanca parece agachar la cabeza ante una resolución del conflicto que ni esperaban ni querían.

No es solo que no hayan logrado sus objetivos, sino que el país sale debilitado de la guerra. Hace unos días el Pentágono indicó que la guerra había tenido un coste de 25.000 millones de dólares para los Estados Unidos.

Además, el Pentágono necesitaría 80.000 millones de dólares más para cubrir los costes derivados de la guerra con Irán y otros gastos no relacionados con el conflicto.

En el otro lado del conflicto, los ayatolás salen reforzados ante la promesa de que no desarrollarán armamento nuclear. Incluso, los iraníes consideran que el acuerdo les favorece.

Así lo indicó el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, quien aseguró que el acuerdo sería bueno para el país ya que los 6.000 millones de dólares de fondos iraníes congelados en Catar serían devueltos.

“La totalidad de las disposiciones del memorando de entendimiento son favorables para nosotros, y los resultados de estas conversaciones y negociaciones se harán evidentes”, declaró Pezeshkian en una conferencia.

Además, Pezeshkian sostuvo que el presidente Trump ha pasado de prohibir a Irán realizar determinadas acciones a reconocerlas como derechos del pueblo iraní y que la única exigencia de Washington es que Teherán no desarrolle armas nucleares.

“Estados Unidos dijo: ‘escríbanlo y fímenlo’, y lo firmamos”, aseguró Pezeshkian, quien reiteró que la República Islámica ha insistido en numerosas ocasiones en que no busca fabricar armas nucleares.