Donald Trump asiste a una ceremonia de la Medalla de Honor en la Casa Blanca.

Donald Trump asiste a una ceremonia de la Medalla de Honor en la Casa Blanca. Jonathan Ernst Reuters

Oriente Próximo

Trump planea que la guerra en Irán dure "cuatro o cinco semanas" pero dice tener "la capacidad de ir mucho más allá"

El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, adelantó que la campaña militar en Oriente Próximo se alargará, pero que no será interminable: "Esto no es Irak".

Más información: El conflicto se extiende con ataques en el Golfo y Líbano: la nueva cúpula de Irán desmiente que quiera negociar con Trump

Publicada
Actualizada

Las claves

Donald Trump anunció que la guerra en Irán podría durar "cuatro o cinco semanas", aunque tiene la capacidad de extenderla según sea necesario.

La operación militar, denominada 'Furia épica', fue coordinada con Israel y resultó en la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei.

El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, justificó la ofensiva alegando que Irán desarrollaba misiles, drones y buscaba armas nucleares.

El jefe del Ejército estadounidense, Dan Caine, advirtió que la misión será "ardua" y no se logrará de la noche a la mañana, anticipando más bajas.

Tardó dos días Donald Trump en pronunciarse en público sobre la operación Furia épica, la campaña militar coordinada con Israel para provocar un cambio de régimen en Irán, que se cobró el pasado sábado la cabeza del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, alcanzado en su residencia de Teherán por las bombas israelíes.

El presidente de Estados Unidos rompió el protocolo al realizar el anuncio del fallecimiento de Jamenei a través de su plataforma Truth Social, y no mediante la habitual declaración televisada. Trump tampoco siguió la operación desde la sala de crisis de la Casa Blanca, que sí ocupó su vicepresidente JD Vance, sino desde su mansión de Mar-a-Lago, en Palm Beach.

Vídeo | Día tres del conflicto en el Golfo Pérsico: así han intercambiado ataques Israel, EEUU e Irán

Sus declaraciones públicas de este lunes no ofrecieron, de todos modos, demasiadas pistas. Trump sólo aclaró que el plan inicial era prolongar la guerra durante "cuatro o cinco semanas", aunque presumió de tener "la capacidad de ir mucho más allá" para conseguir sus objetivos, entre los que figuran la destrucción del programa de misiles balísticos de Irán, su Marina y su capacidad para desarrollar armas nucleares. "Sea cual sea el tiempo, está bien. Lo que haga falta", enfatizó.

El primer miembro de la Administración en pronunciarse sobre la campaña militar había sido el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, que quiso remarcar que "esto no es Irak, no será una guerra interminable".

El secretario de Defensa comenzó diciendo que durante "47 largos años" el régimen iraní había librado una "guerra salvaje y unilateral contra Estados Unidos". En concreto, habló de derramamiento de sangre, con "coches bomba en Beirut, ataques con cohetes a nuestros barcos, asesinatos en nuestras embajadas y bombas en las carreteras de Irak y Afganistán".

Al hilo de este argumento, Hegseth subrayó que Estados Unidos no había iniciado la guerra, pero que es bajo la presidencia de Trump cuando se está "terminando". No escaso de elogios, defendió que su presidente había demostrado "tener agallas" para iniciar una campaña destinada a acabar con el programa balístico y nuclear iraní.

El secretario de Defensa justificó la ofensiva aduciendo que la República Islámica estaba "construyendo poderosos misiles y drones para crear un escudo convencional mientras buscaba una bomba nuclear con mentiras". Hegseth añadió que, tras la guerra de los doce días de junio del año pasado, Estados Unidos advirtió a Teherán de consecuencias "mucho peores" si reconstruían su programa nuclear.

No obstante, aseguró que el régimen iraní se había negado a negociar, a pesar de que en las últimas semanas se habían llevado a cabo hasta tres rondas de negociaciones. "El régimen anterior tenía todas las posibilidades de llegar a un acuerdo pacífico y sensato, pero Teherán no estaba dispuesto a negociar", concluyó.

A continuación tomó la palabra Dan Caine, el jefe del Ejército estadounidense. Contradiciendo en parte a Hegseth, avanzó que llevará "algún tiempo" alcanzar los objetivos fijados con la misión. "No es una operación de la noche a la mañana", explicó, asumiendo que será una tarea "ardua" y que habrá más bajas.

El jefe del Pentágono y el jefe del Estado Mayor Conjunto comparecieron unos 40 minutos ante los medios, sin ofrecer, como Trump, nueva información sobre esos objetivos que persigue la Administración con el bombardeo masivo de Irán. Caine avanzó que en los próximos días se movilizarían más medios aéreos a la región.