Una mujer enciende un cigarrillo con el fuego de una foto en llamas del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, en Holon, Israel. Reuters
Ataque inminente a Irán: Trump podría bombardear "en las próximas 24 horas" mientras Erdogan intenta contenerle
El presidente turco intenta mediar entre Teherán y Washington para evitar un ataque de la Administración del republicano similar o peor al de Venezuela.
Más información: El equipo de Trump prepara una lista de opciones militares contra Irán y alternativas como sanciones o ciberataques
Donald Trump parece decidido a llevar a cabo un ataque militar contra Irán, según la agencia Reuters y el diario The Guardian, citando a dos funcionarios europeos. Uno de ellos afirma que la intervención podría tener lugar en las próximas 24 horas. La inminencia ha sido también respaldada por un funcionario israelí que dijo que parece que Trump ha decidido intervenir, aunque aún no se ha aclarado el alcance ni el momento del ataque.
"Todas las señales indican que un ataque estadounidense es inminente, pero esa también es la manera en que esta Administración se comporta para mantener a todos en alerta. La imprevisibilidad es parte de la estrategia”, señaló el militar occidental a Reuters.
La noticia se produce poco después de que el régimen de Teherán anunciara que ejecutará a uno de los manifestantes en las próximas horas. Se trata del joven de 26 años Erfan Soltani, que fue arrestado hace pocos días en Fardis, Karaj, durante las protestas, que han dejado miles de muertos en la República Islámica.
No obstante, en una sorpresiva declaración desde la Casa Blanca, Trump reveló que Teherán ha interrumpido el uso de la fuerza letal contra los manifestantes: "Dicen que los asesinatos han cesado y que las ejecuciones no se llevarán a cabo. Vamos a averiguarlo". Preguntado sobre una hipotética intervención militar, dijo que "vamos a ver cuál es el proceso". El mandatario había prometido atacar Irán si los ayatolás "colgaban a los manifestantes".
En una entrevista con Fox News, el ministro de Exteriores iraní, Abbás Araqchi, declaró que "no hay ningún plan" por parte de las autoridades para ejecutar a los cabecillas de las protestas y a otros detenidos. "Los ahorcamientos están descartados", prometió.
Al mismo tiempo, Riad ha informado a Teherán de que no permitirá que su espacio aéreo o su territorio sean utilizados para atacar a Irán, según informaron el miércoles a la Agence France-Presse dos fuentes cercanas al Ejército saudí, otra señal de que la intervención podría suceder en las próximas horas.
Mediación de Erdogan
El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan está inmerso en una mediación frenética con el líder iraní Alí Jamenei, para evitar que Trump ataque Irán, de forma similar al que llevó a cabo en Venezuela o incluso algo peor.
Según diversas fuentes turcas, el equipo de Erdoğan estaría "negociando en nombre de Trump", y los canales directos abiertos entre Teherán y Washington se habrían roto en la noche del martes. El objetivo de esa negociación era conseguir un gran cambio y reformas en el régimen de los ayatolás, que incluiría también energía. Un observador turco señaló a este medio que Trump "podría atacar y asesinar al ayatolá" en cualquier momento.
El miércoles se produjo una serie de intercambios telefónicos entre el ministro turco de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, y su homólogo iraní, Abbás Araqchi, en un intento por retomar el diálogo y las negociaciones y desescalar la tensión.
El volátil Trump está incitando desde el martes a los iraníes a salir a las calles, aunque las protestas han disminuido drásticamente desde el jueves. Según HRANA (Human Rights Activists News Agency), una fuente considerada fiable, las protestas han dejado al menos 2.571 muertos, y decenas de miles de heridos.
Partidarios de grupos armados chiítas iraquíes queman imágenes del presidente estadounidense Donald Trump y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, durante una manifestación en solidaridad con el Gobierno de Irán en Teherán, frente al consulado iraní en Basora. Reuters
Reuters confirma que Teherán se está moviendo por canales regionales, incluida Turquía, para disuadir una escalada, al mismo tiempo que Trump ha elevado la presión amenazando con una acción violenta si el régimen de los mulás ejecuta al manifestante. La situación en la frontera entre Turquía e Irán es de alerta máxima y la actividad diplomática frenética.
Las conversaciones entre Ankara y Teherán podrían ser también un farol interesado por parte de Erdoğan, que intenta ganar para su público relevancia internacional, y que también intentó –infructuosamente– mediar entre Washington y Caracas antes de la captura de Nicolás Maduro.
Pero de ser ciertas, el líder turco podría exigir a Estados Unidos contrapartidas económicas, de defensa o en Siria. También lograría estabilidad fronteriza y control migratorio, con menos riesgo de que se desborde su frontera oriental con una nueva oleada masiva de refugiados iraníes, que vendrían a sumarse a los 200.000 –aunque no hay una cifra oficial– que se han ido acumulando desde el Movimiento Verde de 2009 y las protestas de 2022 por el asesinato de Mahsa Amini, que dejó unos 500 muertos.
El propio Fidan se reunió el miércoles en Ankara con el embajador de Estados Unidos y enviado especial para Siria, Tom Barrack, en un contexto presentado como tráfico diplomático simultáneo con Irán. El digital SuperHaber, así como la agencia Anadolu o el canal TRT, citan a fuentes de la cancillería que aseguran que Erdoğan estaría mediando entre Estados Unidos e Irán.
Evacuación de tropas de EEUU
La posibilidad de una intervención de Washington se vería reafirmada por la evacuación de sus tropas de Catar y otros países de la región. Según el diario pakistaní The News, Islamabad ha reforzado las medidas de seguridad en su frontera con Irán y ha paralizado el tránsito comercial y de pasajeros en la zona.
A pesar de los paralelismos y la cercanía en el tiempo, hay muchas diferencias entre Venezuela e Irán, según señaló a France24 el experto en Irán y América Latina Raffaele Mauriello, profesor universitario en Teherán: Trump está aplicando la máxima presión, de forma similar a Venezuela, pero el país persa tiene una población mucho mayor (casi 93 millones de iraníes frente a 28 millones de venezolanos) y unas fuerzas de seguridad más poderosas y preparadas, como el Pasdarán o Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), con unos 180.000 efectivos, capacidad en inteligencia y seguridad, e intereses en sectores económicos, culturales y mediáticos.
Un hombre muestra un cartel con el que pide al presidente estadounidense Donald Trump que intervenga en Irán durante una protesta este miércoles en Roma. Reuters
"A quien pueda concernir, sugiero amablemente evitar hacerse el macho con la República Islámica, no es recomendable", bromeaba el académico italiano en su cuenta de X.
El régimen iraní ha lanzado comentarios amenazantes contra Washington en esta misma línea. La dictadura de los ayatolás todavía tiene capacidad y "está demostrando" que puede controlar las protestas, aunque al coste de perder legitimidad, asegura este experto, quien atribuye la debilidad económica y a la precariedad del nivel de vida de los iraníes, "como ilustra mi propio salario", a las duras sanciones impuestas por Washington.
El politólogo iraní Saeid Golkar, de la Universidad de Tennessee, reconoce que las sanciones han dañado la economía de la República Islámica, pero añade que las legítimas quejas de los manifestantes por la escasez de agua, electricidad, la contaminación y la muy negativa situación económica es también atribuible a la "incompetencia" del régimen.
La dictadura iraní está muy debilitada por las presiones internas –protestas– y externas, como la guerra con Israel, en verano, el bombardeo estadounidense a instalaciones nucleares, así como la extrema presión que está ejerciendo Trump.
Por su parte, el experto iraní Farzan Sabet (Global Governance Center) explicaba a DW que es de prever que la Casa Blanca imponga un abanico de intervención escalonada más amplio que el bombardeo clásico, que incluya presión económica con tarifas secundarias, ciberoperaciones (por ejemplo, atacar medios estatales usados para aterrorizar a la población estos días mostrando imágenes de muertos), o un "golpe simbólico" contra un objetivo importante, por ejemplo "los principales líderes" o "instalaciones usadas para la represión", como parte de una campaña más larga.
Sabet no cree que se produzca una invasión estadounidense, sino una intervención gradual con posibilidad de ataque limitado y sostenido. Considera que una intervención militar a gran escala tendría muy malas perspectivas debido a su población y la presencia de doce cuerpos de seguridad, incluyendo el ejército regular y la Guardia Revolucionaria.
En cuanto a los aranceles del 25% anunciados por Trump contra aliados de Teherán, este analista considera que será difícil imponerlos a actores como China, Pakistán, Emiratos Árabes Unidos o India.
¿Y si cae Jamenei?
Muchos se preguntan por las alternativas a Jamenei si cae el régimen. Los observadores no ven ninguna, por lo que la probabilidad más elevada sería una toma de poder por parte de la Guardia Revolucionaria. En este sentido, el escenario más plausible sería un cambio dentro del marco de la República Islámica o una militarización al estilo de Pakistán o Egipto, pronostica Sabet.
Aunque una parte de los manifestantes reclamaba el regreso del hijo del depuesto sah de Persia, los observadores internacionales consideran que sería un error, puesto que el príncipe Reza Pahlaví carece de la experiencia necesaria para dirigir el país y vive en el extranjero desde hace cincuenta años.
Los iraníes están enterrando a sus muertos desde hace días. Ante la brutal respuesta del régimen, las manifestaciones se han desinflado desde el jueves, cuando perdieron comunicación con el exterior por intervención del régimen en internet y redes sociales.
Dos mujeres caminan junto a un mural antiestadounidense en una calle de Teherán. Reuters
La analista hispano-iraní Anahita Nassir ha expresado desde Barcelona la angustia de sus familiares en Irán al no poder comunicarse.
Este corte impide también extraer pruebas de la masacre, rompe la coordinación entre los manifestantes y aumenta la impunidad represiva.
Nassir describe una represión brutal, pero también una población que "ya no tiene miedo, ha pasado el umbral del miedo, porque no tienen nada que perder, tienen todo que ganar".
Reclama apoyo político y moral, presión externa y sanciones selectivas que no castiguen a la población civil: los iraníes "necesitan que se siga hablando de su lucha, que se legitime su protagonismo como actor principal de su propio futuro, están sobradamente preparados y no necesitan que venga nadie a echar a un cabrón".
Desde la llegada al poder de los ayatolás en 1979, los iraníes han protagonizado una docena de protestas masivas contra el régimen, alcanzando su máximo en 2009, que se originaron por un fraude electoral, con una participación de unos dos millones, que han superado las actuales, en las que participan jóvenes, obreros, comerciantes, urbanitas y campesinos, el abanico social más amplio de su historia.