El primer ministro británico, Andy Burnham, visita al canciller alemán en Berlín, Friedrich Merz.

El primer ministro británico, Andy Burnham, visita al canciller alemán en Berlín, Friedrich Merz. Sean Gallup/Pool via REUTERS

Europa

Reino Unido se cita con la UE el 20 de noviembre para empezar a 'desandar' el 'brexit' con pactos de comercio y libre circulación

La cumbre entre Londres y Bruselas buscará alcanzar acuerdos para facilitar los desplazamientos por trabajo y estudios.

Más información: Reino Unido ya no descarta dar marcha atrás al Brexit: la UE le abre la puerta a volver sin los privilegios que tenía antes

Paolo Fava
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El primer ministro británico, Andy Burnham, fija para el 20 de noviembre una cumbre con la Unión Europea para buscar acuerdos en comercio y movilidad que permitan superar el Brexit.

Entre los objetivos del Gobierno figuran homogeneizar normas en la industria alimentaria, unificar sistemas de emisiones y facilitar la circulación de jóvenes para estudiar y trabajar.

Burnham propone replantear la relación bilateral a largo plazo y no descarta la adhesión al mercado único, la unión aduanera o un eventual reingreso en el bloque.

Aunque el planteamiento genera temor a la división política en el Parlamento, las encuestas actuales reflejan un apoyo del 55 % a favor de volver a formar parte de la UE.

El primer ministro británico, Andy Burnham, ha adelantado que dará el primer paso para superar el Brexit y acercarse de nuevo a la Unión Europea el próximo 20 de noviembre. El líder laborista espera volver de la cumbre con un acuerdo que profundice las relaciones comerciales, y pide al Parlamento que lo apoye para forjar lazos más estrechos con el bloque a largo plazo.

Burnham se ha expresado en esta línea en la reanudación de las sesiones parlamentarias. Confirmó que la cumbre Reino Unido-UE, pospuesta por la dimisión de Keir Starmer, su antecesor en el cargo, se celebrará el próximo mes. La prensa recuerda en estos días que él fue uno de los políticos que hizo campaña a favor de que Reino Unido permaneciera en la UE en el referéndum de 2016.

El primer ministro ha declarado que esperaba avanzar en un acuerdo para homogeneizar las normas en la industria alimentaria, unificar los sistemas de compensación por emisiones y permitir que más jóvenes tanto británicos como europeos puedan circular y vivir, trabajar y estudiar en el extranjero. Todos estos factores, insistió, contribuirán a impulsar el crecimiento económico.

Su proyecto para reforzar los lazos a largo plazo con la UE causó cierta consternación en las bancadas del Parlamento. Al reiterar su determinación para que Reino Unido se replantee su relación futura, lo que incluiría la posibilidad de 'desandar' el Brexit y pedir el reingreso en la Unión, muchos británicos temen volver a la división social y el caos político de hace una década.

"Redunda en el interés de Reino Unido lograr un acuerdo en este sentido... Creo que nuestras posibilidades de conseguirlo aumentarán si nos mostramos abiertos a debatir sobre nuestra relación con la UE a más largo plazo", declaró en Westminster.

"Si de verdad queremos promover el crecimiento, controlar la inmigración y defender nuestros valores y nuestra seguridad, debemos tener esta conversación", defendió. "Mantener el statu quo [con la Unión Europea] no es suficiente para Reino Unido".

La insistencia del primer ministro contrasta con la prudencia de Starmer, que había evitado reabrir un debate que todavía causa división en el país. Hace una década, los partidarios de abandonar el bloque europeo ganaron por un 52 % frente al 48 % de los votos, en una campaña salpicada por el escándalo de injerencia en redes de Cambridge Analytica.

El primer ministro británico Andy Burham visita en Berlín al canciller alemán Friedrich Merz.

El primer ministro británico Andy Burham visita en Berlín al canciller alemán Friedrich Merz. Ebrahim Noroozi/Pool via REUTERS

Burnham argumentó públicamente a finales de septiembre que el Brexit había hecho "más daño que bien" al país y que debían volver a examinar los lazos con "calma y lucidez". Entre las opciones, barajaba, figuran una posible adhesión a la unión aduanera o al mercado único sin terminar siendo un miembro de pleno derecho.

Estas ideas de asociación han ganado peso con la oferta de la UE a Canadá de convertirse en socio privilegiado sin ingresar por ello en el club de los 27. Esta modalidad de acuerdo, que también interesa a Australia y Nueva Zelanda, involucraría también a Reino Unido como parte de la Commonwealth.

Sin embargo, algunos en el laborismo están convencidos de que Burnham pugnará por el reingreso en la UE. Así lo expresaba el histórico líder del partido y 'mentor' del actual primer ministro, Neil Kinnock, en una entrevista con La Reppublica: "Es un genuino proeuropeo, está absolutamente comprometido con traer la normalidad de vuelta a Europa".

División entre los partidos de la oposición

Con excepción del partido Reform de Nigel Farage, cuyo germen fueron explícitamente los euroescépticos que promovieron el Brexit y que hoy acusan a Burnham de "traición" por plantear al "Brejoin", las reacciones de los grupos en el hemiciclo británico reflejan cómo ha ido cambiando la opinión pública en esta década.

Kemi Badenoch, líder de los conservadores, se limitó a criticar al primer ministro por su "pensamiento perezoso" al suponer que el regreso a la UE resolvería "todos los problemas" del Reino Unido. Ed Davey, líder de los Demócratas Liberales, abrazó por su parte la idea de que el país pueda volver a ser un miembro de pleno derecho del bloque.

Burnham ha reiterado que cualquier decisión dependerá del público británico, que, en algún momento del futuro, sopesará las opciones para la relación venidera. Y citó encuestas de opinión que apuntan a que la opinión pública ha cambiado desde 2016 y ahora se inclina a favor (55%) de reingresar en el bloque comunitario por un 34% que aún se opone.

Sin embargo, el apoyo disminuye cuando se pregunta a la ciudadanía sobre aportar al presupuesto de la UE y adoptar el euro. Y aunque los líderes europeos se han mostrado receptivos a acoger a Reino Unido de vuelta, el presidente francés Emmanuel Macron recordó recientemente en Madrid que la época de "quedarse sólo con lo que quieren" ha terminado.

"Tengo claro que la opinión pública respalda actualmente un enfoque pragmático como el que propongo", afirmó Burnham en su alocución. "Este es el liderazgo que necesitamos para trazar una línea divisoria tras una década de deriva y división, y hacer avanzar al país".