El canciller alemán, Friedrich Merz, comparece desde la sede de la CDU en Berlín.

El canciller alemán, Friedrich Merz, comparece desde la sede de la CDU en Berlín. Christian Mang Reuters

Europa

Cuatro posibles deserciones en la CDU contribuyen a que la AfD presida su primer parlamento regional y noquean a Merz

El SPD y el ala social de la CDU buscan conocer qué miembros del partido respaldaron a Tobias Rausch en Sajonia-Anhalt.

Más información: La AfD confirma que tratará de formar en Sajonia-Anhalt el primer gobierno regional de la extrema derecha en Alemania

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Tobias Rausch se convierte en el primer presidente regional del Parlamento de Sajonia-Anhalt perteneciente a la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Cuatro misteriosos votos extra, presuntamente deserciones desde las filas de la demócrata-cristiana CDU, facilitaron la holgada elección de Rausch desatando una fuerte crisis política.

El SPD y el ala social de la CDU tildan lo ocurrido de 'ruptura de tabú única' en la democracia y exigen la expulsión de los diputados que apoyaron a la extrema derecha.

La elección debilita el cordón sanitario impulsado por Friedrich Merz y acerca la posibilidad de un Ejecutivo regional en minoría de la AfD con el apoyo de la populista BSW.

Tobias Rausch ni siquiera necesitaba cuatro votos más para convertirse en el presidente del Parlamento de Sajonia-Anhalt. Los 39 síes de los diputados de su propio partido, Alternativa para Alemania (AfD), y los cinco de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), una plataforma populista de izquierdas que comparte los postulados antiimigración de la ultraderecha, eran suficientes.

Y, sin embargo, el candidato de la AfD recibió este martes esos cuatro votos extra para convertirse en el primer dirigente del partido de extrema derecha en presidir el parlamento regional de un estado federado de Alemania desde la posguerra. ¿Quién votó que sí? Ese es el gran misterio que sacudió el país.

No fue menos llamativa la elección del islamólogo Hans-Thomas Tillschneider como vicepresidente de la Cámara, aunque sin esos cuatro votos rodeados de misterio. Y es que Tillschneider procede del ala más extremista de la AfD, un espacio que comparte con figuras como Björn Höcke, el líder del partido en Turingia, condenado por utilizar lemas nazis.

"Naturalmente, he hecho campaña por mi candidatura y he mantenido varias conversaciones, y aparentemente eso ha dado sus frutos aquí y allá", declaró, ufano, Tillschneider. Rausch, por su parte, atribuyó su holgado triunfo a los diputados de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Friedrich Merz, un firme defensor del brandmauer o cortafuegos.

"Cualquiera que preste su voto a la AfD está haciéndole el juego a los extremistas y destruyendo la credibilidad. Eso es ciertamente incompatible con los valores de mi partido, la CDU", reaccionó al día siguiente el canciller, quien, sin embargo, evitó alcanzar "conclusiones apresuradas" sobre el origen de los cuatro votos.

"Las operaciones de falsa bandera no son sólo militares; también existen en la política", insistió el canciller, que deslizó la posibilidad de que los aliados inesperados de la AfD no hubieran procedido desde las filas de la CDU, sino de otros partidos.

Sospecha Merz que existen "al menos dos, tal vez incluso tres" grupos en el parlamento de Sajonia-Anhalt que están "haciendo todo lo posible para socavar la cohesión de nuestra democracia".

La votación de carácter secreto en Magdeburgo echó más leña al fuego de la coalición entre la CDU y el SPD. El líder de los socialdemócratas y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, pidió a sus socios que explicaran "con urgencia" lo sucedido, y el titular de Defensa, Boris Pistorius, lamentó haber vivido "una ruptura de tabú única en la democracia parlamentaria".

"Es algo que no habíamos visto de esta forma desde hace más de 90 años", declaró el dirigente socialdemócrata durante un mitin del partido organizado frente a la catedral de Santa Eduvigis, en el distrito de Berlín-Mitte. "A saber, que demócratas hayan servido de apoyo a la extrema derecha y a fascistas".

No fueron sólo palabras. Los diputados socialdemócratas marcharon en señal de protesta por la elección de Rausch desde el Bundestag, pasando por la Puerta de Brandeburgo, hasta la Bebelplatz, el lugar donde se produjo la quema de libros tras la toma de poder de los nacionalsocialistas en 1933.

A las críticas del SPD se sumaron las del ala social de la CDU. El presidente de la Unión de Trabajadores Demócrata-Cristianos (CDA), Dennis Radtke, exigió este jueves la apertura de un expediente de expulsión contra cada diputado democristiano sospechoso de haber servido en bandeja sus votos a Rausch.

"Esto también debe aplicarse a futuras votaciones: quien ayude a la extrema derecha a asumir responsabilidades políticas debe asumir las consecuencias", enfatizó el dirigente de la CDU. "Nuestros principios no pueden ser recomendaciones no vinculantes y tampoco puede haber concesiones regionales".

Si en Berlín la presión recae sobre Merz, en Sajonia-Anhalt el gran señalado es Sven Schulze, ministro-presidente en funciones del estado federado y líder del grupo parlamentario de la CDU. Sus compañeros de filas hicieron saber a la prensa que Schulze había perdido "el control" sobre el partido y que, con él a los mandos, "este grupo no se podrá volver a unir".

De hecho, Schulze recomendó a sus compañeros de filas que optaran por la abstención en la víspera de la sesión parlamentaria para elegir al presidente de la Cámara, pero el martes sólo se registraron cinco abstenciones, y su número dos, Sandra Hietel-Heuer, llegó a anunciar en público que ella votaría que no, como los diputados del SPD, los Verdes y Die Linke.

La elección de Rausch como presidente del Parlamento de Sajonia-Anhalt acerca el Gobierno regional a la extrema derecha. No en vano, la AfD cosechó el 43,8 % de los votos y 39 de los 83 escaños del Landtag: su mejor resultado histórico en una elección regional alemana desde la fundación del partido en 2013.

Tanto, que el candidato de la AfD a ministro-presidente, Ulrich Siegmund, declaró la pasada semana que confiaba en ser elegido en primera votación. "No me presentaría a la investidura si no tuviera certeza de que habrá estabilidad", afirmó. "Por lo tanto, no habrá un clásico Gobierno de minoría si todo sale como lo tenemos planeado".

Todo apunta a un Gobierno en minoría de la AfD con apoyos puntuales de la formación personalista de Wagenknecht, como anticipó esta semana el propio Rausch. "El hecho de que el BSW haya anunciado que quiere respaldar con nosotros determinadas decisiones no significa que vaya a apoyar en principio todas nuestras decisiones", matizó.

Desde la óptica de ambos partidos, el cordón sanitario ya no existe. De hecho, el primer secretario del grupo parlamentario de la AfD en el Bundestag, Bernd Baumann, declaró en el canal de televisión público ZDF que, con la elección de Rausch, "la CDU de Merz también ha sido enterrada en cierto sentido".