Giorgia Meloni celebra haberse convertida en la jefa de Gobierno más longeva en Italia.

Giorgia Meloni celebra haberse convertida en la jefa de Gobierno más longeva en Italia. REUTERS/Remo Casilli

Europa

El Parlamento italiano aprueba la polémica reforma electoral de Meloni: 'Stabilicum' para ella y 'Melonellum' para la oposición

La reforma dará un "premio" de escaños a la lista que llegue al 42% de los votos.

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P. Fava
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La Cámara de Diputados italiana aprueba definitivamente la reforma electoral de Giorgia Meloni con 227 votos a favor y 164 en contra.

La norma, denominada ‘Stabilicum’ por sus defensores, concede un premio de 70 diputados y 35 senadores a la lista o coalición que alcance el 42% de los votos.

La reforma recupera los cabezas de lista bloqueados, aunque permite a los electores expresar preferencias por otros candidatos.

La oposición de centroizquierda la califica de “traje a medida” para la derecha y denuncia que pretende perpetuar el poder de Meloni.

La Cámara de los Diputados de Italia aprobó este jueves de forma definitiva la reforma electoral promovida por la primera ministra, Giorgia Meloni, un texto clave de cara a las próximas elecciones generales, que tendrán lugar previsiblemente en 2027.

La ley fue aprobada en la Cámara Baja con 227 votos a favor y 164 en contra, mediante voto secreto, y fue saludada con un gran aplauso en la bancada de la coalición derechista de Meloni.

La aprobación supone una importante victoria política para ella, pues logra cerrar filas tras las tensiones internas vividas durante su tramitación entre su partido, Hermanos de Italia y sus socios de la conservadora Forza Italia (FI) y la ultraderechista Liga.

La norma ha sido bautizada dentro de la tradición parlamentaria de 'latinizar' las reformas como 'Stabilicum' por sus partidarios, ya que su objetivo declarado es dar estabilidad al sistema político. La oposición, por el contrario, la llama 'Melonellum'.

Para ello, su principal novedad es la asignación de un 'premio' de escaños a la lista o coalición que logre el 42 % de los votos en unos comicios para afianzar su poder parlamentario: 70 en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado.

Asimismo, recupera un sistema de cabezas de lista bloqueados combinado con la posibilidad de que los electores expresen preferencias por otros candidatos, una fórmula que había generado discrepancias entre los socios de Gobierno durante la negociación.

Estas desavenencias entre los socios de coalición preocupaban este jueves al Gobierno, y la propia Meloni había avisado de que "tomaría nota" en caso de que la norma fuera rechazada por el Parlamento.

La primera ministra es consciente de que algunos de sus propios parlamentarios ya votaron en su contra en julio en el Senado, amparados por el voto anónimo.

Un "traje a medida" según la izquierda

La ley sale adelante con la oposición tajante del bloque de centroizquierda, compuesto por el Partido Demócrata (PD), el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y Alianza Verde e Izquierdas (AVS), entre otros, que la consideran un "traje a medida" inconstitucional para beneficiar a la derecha.

El líder del M5S, Giuseppe Conte, acusó al Ejecutivo de cambiar la norma por "miedo a perder" y para "perpetuar su poder".

"Existe esta sutil pero persistente nostalgia por los veinte años de fascismo que aún os inspira. Para vosotros, la democracia en su versión moderna es un régimen iliberal encubierto, una autocracia", atacó Conte en el hemiciclo.

Asimismo, la líder del PD y principal figura de la oposición, Elly Schlein, tachó la reforma de "equivocada e inconstitucional" y criticó que el Gobierno pretenda "cambiar las reglas del juego y las leyes con la partida ya iniciada".

Por su parte, la diputada de la centrista Italia Viva, Maria Elena Boschi, criticó que tras la reciente derrota del Ejecutivo en el referéndum sobre la justicia el pasado marzo "la única preocupación de Meloni haya sido cómo asegurarse el poder cambiando la ley electoral".

En la misma línea, el portavoz de Alianza Verde e Izquierdas (AVS), Angelo Bonelli, aseveró que la propia primera ministra es consciente de que el texto es inconstitucional.