La embajadora de EEUU en Grecia, Kimberly Guilfoyle

La embajadora de EEUU en Grecia, Kimberly Guilfoyle REUTERS

Europa

La embajadora de EEUU en Grecia se atribuyó en marzo la caída del Gobierno de Rumanía: "Podemos hacérselo a otros"

Kimberly Guilfoyle advirtió al ministro griego de Energía que "también" podían hacerlos caer si no compraban gas natural estadounidense.

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Corresponsal en EEUU
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La embajadora de EEUU en Grecia, Kimberly Guilfoyle, se atribuyó la caída del Gobierno de Rumanía y sugirió que Washington podría hacer lo mismo en otros países.

Guilfoyle promovió activamente la exportación de gas estadounidense a través de Grecia y Rumanía, presionando para que el Gobierno rumano comprase grandes cantidades.

La caída del Gobierno rumano de Ilie Bolojan se produjo tras una moción impulsada por el PSD y la ultraderecha, en medio de tensiones por contratos de gas y políticas internas.

Tanto los gobiernos de Grecia como de Rumanía han negado la injerencia directa de EEUU en la moción, aunque la polémica sigue abierta y el Parlamento rumano votará próximamente un nuevo primer ministro.

Cuando Kimberly Guilfoyle compareció ante el Senado para convertirse en embajadora de Estados Unidos en Grecia, llamó al país la "cuna de la democracia". En aquella misma intervención prometió impulsar una ruta para llevar gas estadounidense desde los puertos griegos hasta Rumanía y otros países del este de Europa.

Ocho meses después, el 18 de marzo, durante una cena en la Embajada de Estados Unidos en Atenas, Kimberly Guilfoyle habló de la posible caída de un Gobierno que aún seguía en pie: el de Ilie Bolojan, en Rumanía.

Según el Wall Street Journal, la embajadora estadounidense afirmó que podían hacer que cayese cualquier Gobierno, incluido el griego. El ministro heleno de Energía le replicó que Washington no podía sustituir a un Ejecutivo elegido por los ciudadanos.

Ilie Bolojan, actual primer ministro de Rumanía.

Ilie Bolojan, actual primer ministro de Rumanía. Reuters

Trece días después, Guilfoyle cenó en Bucarest con varios dirigentes del Partido Socialdemócrata rumano (PSD), entonces socio del primer ministro. A finales de abril, el PSD abandonó la coalición y presentó junto a la ultraderecha una moción que hizo caer al Gobierno el 5 de mayo.

Siegfried Mureșan, designado para sustituir a Bolojan, exige ahora saber de qué se habló en aquella cena.

De Fox News al mapa del gas

Guilfoyle no tiene el perfil habitual de una diplomática de carrera. Fue fiscal en California, presentadora de Fox News y una destacada defensora de Trump durante sus campañas. Estuvo casada con Gavin Newsom, hoy gobernador demócrata de California, y después se prometió con Donald Trump Jr., aunque nunca llegaron a casarse.

En 2025 se convirtió en la primera mujer al frente de la Embajada estadounidense en Grecia.

Su destino era el país mediterráneo, pero el Corredor Vertical que había defendido ante el Senado necesitaba a varios países para funcionar. Los barcos llevarían gas natural licuado de Estados Unidos a los puertos griegos. Desde allí, una vez transformado de nuevo en gas, viajaría por los conductos de Bulgaria y Rumanía hacia Ucrania.

Su puesto estaba en Atenas, pero promover el proyecto exigía tratar también con los países de la ruta. El 31 de marzo defendió el proyecto en un foro energético de la capital rumana: dijo que representaba "la libertad". Allí intervino también Stavros Papastavrou, el ministro griego de la discusión en Atenas, quien reclamó energía "segura, fiable y asequible".

Esa noche, Guilfoyle cenó con Sorin Grindeanu, líder del PSD; Bogdan Ivan, ministro de Energía de Bolojan y miembro de ese partido, y un asesor presidencial. Grindeanu afirma que fue ella quien lo invitó. Un vídeo muestra el encuentro, pero no recoge la conversación.

Una compra difícil de justificar

La visita a Bucarest tenía un objetivo comercial: abrir mercado al gas estadounidense. Para Rumanía, sin embargo, había dos decisiones distintas. Una era permitir que el gas cruzara sus conductos camino de Ucrania; otra, comprarlo para su propio consumo.

Esta última planteaba dudas porque Rumanía ya produce gas y espera aumentar la extracción en 2027 con el yacimiento Neptun Deep, en el mar Negro.

En noviembre de 2025, la empresa griega Atlantic-SEE firmó con la estadounidense Venture Global un contrato para recibir gas durante 20 años a partir de 2030. También suscribió un acuerdo preliminar con Nova Power & Gas, una compañía privada rumana, y Transgaz, la gestora estatal de los gasoductos, para explorar una compraventa durante ese mismo plazo.

Las empresas rumanas expresaban interés; el Gobierno no se comprometía a comprar el gas.

El proyecto Neptun Deep se convertirá en el mayor productor de gas de la Unión Europea.

El proyecto Neptun Deep se convertirá en el mayor productor de gas de la Unión Europea. EFE

Romgaz, otra gasista controlada por el Estado, no participó en aquel acuerdo. Recibió por separado una oferta de Atlantic-SEE, pero su evaluación interna advirtió de que, en las condiciones propuestas, el gas podría costarle más que comprarlo en el mercado europeo. Romgaz no firmó.

En enero, el ministro de Energía escribió al presidente rumano y a Bolojan para pedir que avanzaran hacia un acuerdo con Estados Unidos. Alertó incluso de un posible "bloqueo diplomático" si no lo hacían.

Según fuentes citadas por el medio estadounidense, Guilfoyle presionó para que Rumanía comprara grandes cantidades de gas proveniente de Estados Unidos. La discrepancia sobre esas compras fue uno de los motivos de la ruptura entre Bolojan y el PSD.

Bolojan asegura que su Gobierno sí trabajaba con Washington para desarrollar el corredor, pero que él no negoció oficialmente con Guilfoyle ni firmó una compra de gas. El desacuerdo existía antes de la cena de Bucarest; no sabemos si se discutió en aquella mesa.

Una moción y otra votación

El gas tampoco era el único motivo de enfrentamiento del Gobierno de coalición. Las medidas de austeridad de Bolojan también lo enfrentaban al PSD y, ya en febrero, Grindeanu había planteado una posible ruptura.

El PSD acabó uniéndose a la ultraderechista AUR para presentar una moción de censura. El 5 de mayo salió adelante con 281 votos, cuando necesitaba 233.

La moción hizo caer al Gobierno, pero no cambió la composición del Parlamento. El partido de Bolojan conservó sus escaños y el presidente de Rumanía, Nicușor Dan, ha encargado a Siegfried Mureșan, eurodiputado del partido de Bolojan, que intente reunir una nueva. Mientras tanto, Bolojan sigue como primer ministro en funciones.

El líder del PSD, Grindeanu, niega haber negociado contratos de gas durante la cena: sostiene que habló con Guilfoyle del papel de Rumanía como país de tránsito. También rechaza que Washington interviniera en la moción. "A Bolojan no lo derribaron ni los estadounidenses, ni el monstruo del lago Ness, ni Bigfoot", ha afirmado.

Al mismo tiempo, ha calificado al Gobierno saliente como el más antiestadounidense de la historia reciente de Rumanía.

El Gobierno griego niega que Guilfoyle amenazara a su Ejecutivo. "Nunca se planteó una amenaza contra el Gobierno griego, ni se habría tolerado", ha declarado su portavoz, que no aclaró si la embajadora pronunció la frase atribuida por el WSJ.

El abogado de Guilfoyle, por su parte, cuestiona también el contenido de aquella discusión. Tampoco hay pruebas públicas de que la diplomática organizara la moción rumana.

En Rumanía, los desmentidos no han cerrado la polémica. Este miércoles, 30 de septiembre, el Parlamento votará la investidura de Muresan. El PSD, que contribuyó a derribar el Gobierno de Bolojan, ya ha anunciado que votará en contra. Si Mureșan no reúne los apoyos necesarios, Bolojan seguirá en funciones mientras se busca otro candidato.