Alemania vota por los extremos: AfD gana en Mecklemburgo, Die Linke en Berlín y la CDU no entra en el parlamento regional
La ultraderecha conquista su segunda victoria tras arrasar hace dos semanas en las regionales del estado de Sajonia-Anhalt con más del 43 % de los votos.
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La debacle de la CDU en el doble compromiso electoral de este domingo ha dejado al Gobierno de Berlín contra las cuerdas y a Friedrich Merz encajando la peor crisis de su mandato, golpeado además por unos índices de popularidad bajo mínimos que apenas alcanzan el 10 %.
La incapacidad de la CDU para contener la polarización entre el SPD y la emergente Alternativa para Alemania (AfD), ,ganadora en Mecklemburgo-Antepomerania y tercera fuerza en la capital, ha evidenciado la falta de "viento favorable" procedente del Ejecutivo central.
Pese a admitir el desplome sin paliativos y reconocer que Alemania atraviesa una profunda transformación económica y un clima social cada vez más enconado, el canciller rechazó presentar la dimisión y apostó por presentar batalla ante el complicado escenario político que se abre en el país.
La debacle conservadora adquiere además una dimensión territorial contundente al certificar el avance de los extremos.
Por un lado, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) asesta un nuevo golpe al tablero electoral tras imponerse en el estado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, consolidando la inercia ganadora que ya exhibió hace dos semanas con su holgada victoria en Sajonia-Anhalt.
Por otro, el escenario en la capital se tiñe de un color muy distinto: en la ciudad-estado de Berlín, el partido de extrema izquierda La Izquierda (Die Linke) logra imponerse en los sondeos a pie de urna, abriendo la puerta a reclamar la alcaldía por primera vez desde la reunificación de 1990, si bien se verá obligada a tejer una compleja red de alianzas para gobernar.
En ambos frentes, el vertiginoso ascenso de las fuerzas fuera del consenso tradicional deja una lectura incontestable en clave nacional: la autoridad de Friedrich Merz, cada vez más cuestionado en las filas de la CDU, se debilita a marchas forzadas en un país atravesado por la polarización.
El mandatario ya ha reaccionado al resultado en las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y ha señalado que fueron un "desastre" para su partido, aunque rechazó dimitir al tiempo que ha prometido acelerar las reformas para impulsar el progreso de Alemania.
Pese al avance de AfD tanto en Mecklemburgo-Pomerania Occidental como en Berlín, es improbable que tenga finalmente opciones de Gobierno ante los cordones sanitarios del resto de formaciones.
Según los sondeos a pie de urna, AfD se impuso este domingo en las elecciones de Mecklemburgo-Antepomerania al conseguir entre un 37 % y un 38 %, según los sondeos a pie de urna, que auguran una caída de la Unión Cristianodemócrata (CDU), formación del canciller alemán, Friedrich Merz, que se hunde a entre el 5 % y el 5,5 %.
El partido de ultraderecha ya ha sido primera fuerza política en este estado en dos ocasiones, pero el resto de formaciones rechazó pactar con ellos por un cordón sanitario.
La presidenta de Mecklemburgo-Pomerania, la socialdemócrata Manuela Schwesig, tiene opciones de revalidar su Gobierno de coalición formando una mayoría absoluta con La Izquierda y con Los Verdes.
En Berlín, el partido La Izquierda se impuso con entre un 24,5 y 26 % de los votos frente al 20 % de la CDU del canciller alemán, Friedrich Merz, según los sondeos. AfD ocupa el tercer lugar con entre un 13,5 % y un 16 %.
La candidata de La Izquierda en Berlín, Elif Eralp, capitaliza el malestar ciudadano con la crisis de la vivienda y los precios de los alquileres.
Con el cordón sanitario con la ultraderecha todavía en pie y sin mayoría suficiente para que CDU y SPD reediten su alianza, los tres partidos de izquierdas (SPD, La Izquierda y Los Verdes) podrían hacerse con la alcaldía. La capital está actualmente gobernada por los democristianos y los socialdemócratas.