Keir Starmer durante la ceremonia de apertura de las Cámaras del Parlamento.

Keir Starmer durante la ceremonia de apertura de las Cámaras del Parlamento. Stefan Rousseau/ REUTERS

Europa

Starmer y la apuesta imposible: busca apoyos de europeístas tanto como de euroescépticos mientras sus rivales le acorralan

El paquete de reformas del primer ministro aspira a contentar a todo el mundo mientras el candidato laborista más probable para sucederlo, Streeting, toma posiciones.

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Las claves

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Keir Starmer presenta un ambicioso programa legislativo con 35 leyes para recuperar apoyo laborista y frenar el avance del partido UK Reform de Nigel Farage.

El discurso de Carlos III, dictado por Downing Street, incluye medidas para fortalecer la cooperación con la Unión Europea y endurecer el sistema de asilo.

La crisis interna del laborismo empeora tras varias dimisiones en el gabinete y la presión sindical, mientras surgen posibles sucesores como Wes Streeting, Angela Rayner y Andy Burnham.

Entre las propuestas destacan bajar la edad de voto a 16 años, impulsar energía renovable y nuclear, y liberalizar sectores como la biomedicina y la inteligencia artificial.

Pese a la cadena de dimisiones que sacudieron a su gabinete ayer martes, el primer ministro Keir Starmer se enroca en Downing Street.

Este miércoles, por boca de Carlos III, los británicos han podido escuchar el programa legislativo con el que quiere poner fin a la sangría de votos laboristas y erosionar a su gran amenaza, el populista y 'padre' del Brexit Nigel Farage.

El discurso del monarca, dictado por Downing Street para la solemne sesión de apertura del curso parlamentario en las Cámaras del Parlamento de Westminster, desgranó así los 35 proyectos de Ley que el Gobierno británico pretende aprobar en los próximos meses.

La alocución abordó los problemas económicos derivados de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el auge de los incidentes antisemitas en Reino Unido o la necesidad de invertir en industria y armamento para hacer frente a la inestabilidad global.

Pero también introducía guiños a ambos lados del espectro: a los laboristas desencantados que lo abandonaron en las municipales y regionales de este fin de semana -el partido se dejó 1.500 concejales y perdió el gobierno de Gales-, y también a los votantes de UK Reform, el partido de Farage que capitaliza su desplome.

Así, el Ejecutivo va a promover nuevas normas para facilitar los acuerdos comerciales y de cooperación con la Unión Europea. Starmer, que prometía esta semana llevar a Reino Unido "al corazón de Europa", es consciente de que el laborismo se inclina por la vuelta a la UE diez años después del referéndum para el Brexit.

Carlos III y la reina Camila en la sesión inaugural del Parlamento británico.

Carlos III y la reina Camila en la sesión inaugural del Parlamento británico. Chris Jackson/Pool via REUTERS

Otro de estos proyectos, indirectamente, también apunta en ese sentido: el de bajar la edad de voto en todas las elecciones británicas a 16 años. Los más jóvenes, apuntan las encuestas, ven más atractiva la idea de traer de vuelta al Reino Unido a la Comunidad Europea.

Pero Starmer también 'pesca' en el caladero de Farage. Notablemente, anuncia una reforma del sistema de asilo para endurecer las condiciones. Se unificarán los mecanismos de solicitud, y en caso de que el expediente sea rechazado, el solicitante sólo tendrá una oportunidad para recurrir.

La campaña contra la inmigración no es la única baza que Starmer busca restarle al populismo. Invertir en centrales nucleares para garantizar la independencia energética y rescatar el tejido industrial para salvar impuestos, así como liberalizar restricciones en biomedicina e Inteligencia Artificial, apelan al votante de Farage.

Pero al mismo tiempo, el premier trata de contentar a todos apostando también por la energía renovable, con grandes inversiones en la eólica marítima y la protección del medioambiente.

Incluso pretende enmendar su error de haber propuesto a sir Peter Mandelson, cómplice del millonario y pedófilo Jeffrey Epstein, como embajador para EEUU con una norma a la carta. Permitirá retirar el título de Lord a los parlamentarios que hayan sido condenados o protagonicen escándalos.

Wes Streeting a su salida de su reunión de 19 minutos con Keir Starmer

Wes Streeting a su salida de su reunión de 19 minutos con Keir Starmer REUTERS/Jaimi Joy

Según publica el Times, Streeting podría dimitir este mismo jueves. Si le respaldasen al menos 81 firmas laboristas -el 20 % del total de 403 diputados del partido- de las más de 90 que piden que Starmer dimita o establezca el calendario para su reemplazo, el ya exministro podría convocar el proceso de primarias para aspirar al liderazgo.

En paralelo, Starmer recibió otro golpe cuando los 11 sindicatos afiliados al Partido Laborista valoraron mediante un comunicado que "está claro" que él no será líder de la formación cuando se celebren las próximas elecciones generales en 2029.

Pero no todos en el laborismo se inclinan por precipitar la caída. Un centenar de parlamentarios se pronunció mediante carta advirtiendo que "no es hora de discutir por el liderazgo del partido" tras "un resultado electoral devastador", y pidieron concentrarse en el "duro trabajo por delante para recuperar la confianza del electorado".

Cada vez más solo

El discurso de Carlos III se ha producido en un momento de desintegración del gabinete de Starmer. Cuatro secretarios de Estado renunciaron en cadena a lo largo del martes como protesta por su empeño en permanecer en el puesto y un quinto, Zubir Ahmed que ostenta la cartera de Sanidad, lo ha hecho este mismo miércoles tras "perder la confianza" en el primer ministro.

Su superior, el ministro británico de Sanidad Wes Streeting, mantenía una breve reunión con Starmer en Downing Street, inmediatamente antes del discurso del Rey en el Parlamento. El encuentro de 19 minutos se celebró entre conjeturas sobre el futuro del partido.

La diputada laborista, Angela Rayner, durante una sesión en el Parlamento Británico.

La diputada laborista, Angela Rayner, durante una sesión en el Parlamento Británico.

¿Quién podría sucederle?

Con un estilo directo y buenas dotes de comunicación, Wes Streeting (43 años) es una de las figuras emergentes del laborismo. Sin embargo, es considerado como parte del ala 'derechista' del partido y genera desconfianza entre el electorado laborista más progresista.

Además, Streeting ha sido uno de los protegidos del todopoderoso Mandelson, cuya influencia sobre Downing Street le brindó el apodo 'Príncipe de las Tinieblas'. Starmer ha comunicado que "sigue confiando" en su ministro, en un contexto en el que no está claro que vaya a desafiarle directamente.

La exviceprimera ministra, Angela Rayner (46 años), por el contrario, está bien considerada por el ala izquierda del laborismo , especialmente entre sindicatos y la militancia tradicional. De origen obrero, dejó la escuela sin cualificaciones y trabajó como cuidadora antes de comenzar su carrera política en el sindicato Unison.

Sin embargo, su salida del Gobierno en 2025 por eludir impuestos en la compra de una vivienda ha debilitado su imagen pública.

Andy Burham, alcalde de Mánchester.

Andy Burham, alcalde de Mánchester. Reuters

El alcalde de Mánchester, Andy Burnham (56 años), sería finalmente la opción más popular. Un histórico representante de las clases trabajadoras, fue diputado entre 2001 y 2017 y ocupó cargos ministeriales en varios gobiernos laboristas, entre ellos Sanidad y Cultura.

Como alcalde, se ha granjeado una fama de gestor directo y crítico con el centralismo londinense en defensa del norte de Inglaterra. Pero al no ser parlamentario, no podría disputar el liderazgo sin regresar antes a la Cámara de los Comunes. Tendría que presentarse y ganar una elección parcial para conseguir un escaño.