El presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, recibe a los jefes de las delegaciones que participan en las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania.

El presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, recibe a los jefes de las delegaciones que participan en las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. Hamad Al Kaabi Reuters

Europa

Rusia no renuncia a controlar el Donbás en la primera jornada de la cumbre trilateral con Ucrania y EEUU en Abu Dabi

La primera toma de contacto entre rusos y ucranianos en un año fue "productiva", según la Casa Blanca. Las partes seguirán negociando las fórmulas para acabar con la guerra este sábado, como estaba previsto.

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Las claves

Rusia mantiene su exigencia de controlar el Donbás como condición para poner fin a la guerra, según se evidenció en la cumbre trilateral con Ucrania y EEUU en Abu Dabi.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera la cuestión del Donbás clave para un acuerdo, pero exige garantías sólidas de seguridad antes de retirar tropas.

Estados Unidos busca mediar para que Rusia cese ataques a la infraestructura energética ucraniana a cambio de que Kiev no ataque refinerías y petroleros rusos.

Las delegaciones rusa y ucraniana están encabezadas por altos mandos de inteligencia y seguridad, señalando el peso estratégico de las negociaciones.

La primera cumbre trilateral entre rusos, ucranianos y estadounidenses desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, celebrada este viernes en Abu Dabi, sirvió para constatar que Vladímir Putin no renuncia a sus exigencias maximalistas para poner fin a la guerra. El presidente ruso ambiciona el Donbás. Hace hincapié en aplicar "la fórmula de Anchorage", un marco que acordó con Trump durante su visita de agosto del año pasado a Alaska y que, en líneas generales, consiste en intercambiar paz por territorios.

En una reunión previa celebrada anoche en el Kremlin, que terminó bien entrada la madrugada, Putin trasladó al enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y al yerno del presidente, Jared Kushner, que "no vale la pena esperar un acuerdo a largo plazo sin resolver la cuestión territorial", según su asesor de política exterior, Yuri Ushakov.

El deseo del presidente ruso implica que las fuerzas ucranianas abandonen sus posiciones en la región de Donetsk, como reclamó este viernes su portavoz, Dmitri Peskov, en rueda de prensa.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski reconoce que "la cuestión del Donbás es clave" para sellar un acuerdo, pero traza una línea roja. No retirará tropas a menos que reciba garantías de seguridad sólidas por parte del Kremlin. Según la agencia de noticias rusa TASS, las partes reunidas este viernes en Abu Dabi discutieron la idea de establecer zonas de amortiguamiento y mecanismos de control.

La primera toma de contacto de este viernes fue "productiva", según el digital The Kyiv Independent. De entrada, como confesó a la cadena NBC News una fuente de la Casa Blanca, "nadie está dando portazos", por lo que las conversaciones continuarán este mismo sábado, como estaba previsto.

"Por primera vez desde principios de 2022, Rusia y Ucrania parecen estar inmersas en negociaciones serias, y no en actos teatrales", subrayó el analista ruso Vladimir Frolov en la red social X.

Es un avance, pero nada hace pensar que puedan alcanzar un compromiso en las próximas horas, por mucho que Ucrania atraviese una situación crítica como consecuencia de los ataques rusos contra su red eléctrica.

El director ejecutivo de la empresa ucraniana DTEK, Maksym Timchenko, reconoció en declaraciones a la agencia Reuters que Kiev necesita un alto el fuego inmediato contra las infraestructuras energéticas para evitar una "catástrofe humanitaria".

No las tiene todas consigo, pero Trump prefiere mostrarse optimista. "Hubo momentos en que Putin no quería hacer un acuerdo. Momentos en que Zelenski no quería hacer un acuerdo. Y eran como momentos opuestos. Ahora creo que ambos quieren llegar a un acuerdo. Lo descubriremos", declaró este viernes a bordo del Air Force One.

Según el Financial Times, la mediación estadounidense pretende convencer a Rusia de cesar sus ataques contra la infraestructura energética en Ucrania a cambio de que Kiev no lleve a cabo más ofensivas contra las refinerías rusas y los petroleros de su "flota fantasma". En paralelo, Putin propone utilizar los activos congelados rusos para impulsar la "reconstrucción" de los territorios ocupados ucranianos.

Frente a frente

Zelenski ha enviado a las negociaciones de Abu Dabi a políticos, diplomáticos, espías y soldados, con el secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, Rustem Umerov, a la cabeza.

Putin sólo envió soldados. El encargado de encabezar la delegación rusa es Igor Kostyukov, el jefe de la inteligencia militar, el temido GRU, sancionado por Estados Unidos desde 2016.

Kostyukov se curtió en la guerra civil de Siria y estuvo implicado en el envenenamiento del agente doble Serguéi Skripal y de su hija. Su elección como jefe negociador supone, no obstante, un avance. En rondas de negociaciones previas, su puesto lo había ocupado Vladímir Medinski, asesor de Putin y presidente de la unión de escritores de Rusia, de rango inferior.

El mero hecho de sentarse en la misma mesa que los rusos un año después significa para Zelenski "un paso adelante" en el largo trayecto para traer la paz a Ucrania, que cumplirá en febrero cuatro años en guerra. "Hablamos su idioma y [podemos] leer sus expresiones faciales", comentaba un funcionario ucraniano al Financial Times.

No es la primera vez que rusos y ucranianos negocian cara a cara, sin embargo. Las partes mantuvieron a principios del pasado año en Estambul una ronda de conversaciones que no arrojaron avances. Ahora, por primera vez desde el inicio de la invasión a gran escala, Estados Unidos sustituye a Turquía en las labores de mediación, y Witkoff a Hakan Fidan, el ministro de Asuntos Exteriores del presidente Recep Tayyip Erdoğan.

Según Peskov, la cesión de territorios es "una condición muy importante", pero no la única sobre la mesa de diálogo de Abu Dabi, presidida por el líder emiratí, Mohamed bin Zayed. De paso, Rusia busca reanimar sus relaciones económicas y comerciales con Estados Unidos. En la capital emiratí, ciudad abierta a los negocios, el jefe del fondo soberano ruso, Kirill Dmitriev, tendrá la oportunidad de convencer a Witkoff y Kushner.