Giorgia Meloni, la líder de Hermanos de Italia, llega a un colegio electoral para votar este domingo 25 de septiembre.

Giorgia Meloni, la líder de Hermanos de Italia, llega a un colegio electoral para votar este domingo 25 de septiembre. Reuters

Europa

Así acoge Italia la victoria de Meloni: "Es increíble que los ultraderechistas sean la referencia"

Los ciudadanos italianos han mostrado su preocupación ante un futuro incierto en el país y su habitual inestabilidad política.

26 septiembre, 2022 03:27
Roma

Italia tendrá un Gobierno de ultraderecha, el primero de su historia republicana. Aunque fuera un escenario adelantado en los sondeos de las últimas semanas, este lunes los transalpinos se despiertan con un país distinto, que podría cambiar no sólo el destino propio, sino el del resto de países de la Unión Europea. Las votaciones acabaron a las 23.00 horas del domingo, de modo que la noche de recuento electoral ha sido larga, pero donde los italianos se han acostado sabiendo que la ultraderechista Giorgia Meloni, líder de Hermanos de Italia (HDI) será su próxima primera ministra.

Resulta complicado entender por qué los italianos lo mismo hubieran querido la continuidad de Draghi y a la vez apostar por una coalición nacionalista. La respuesta está precisamente en los partidos, donde todos han perdido su fuerza identitaria y en un clima en el que los italianos consideran que ha sido difícil de digerir la [próxima] salida de Draghi por la incompetencias de todas las formaciones que lo apoyaron; Hermanos de Italia (HDI) ha sido una opción de escape.

La líder de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, es la nueva primera ministra del país y la primera mujer en ocupar este puesto. La dirigente romana ha sido la máxima protagonista desde la salida de su predecesor Mario Draghi. Todos los focos han apuntado a ella en las últimas semanas como la clara favorita para gobernar a la tercera economía de la Unión Europea

Resultado de las elecciones en Italia.

Resultado de las elecciones en Italia. Ana Blanco

La primera proyección, basada en una proporción de los votos reales emitidos, para la Cámara Alta está lista. Le dan a los Hermanos de Italia de extrema derecha de Meloni el 24,6% de los votos, con el Partido Democrático de centro-izquierda el segundo partido con el 19,4%. El Movimiento Cinco Estrellas ocupa el tercer lugar, con un 16,5%. Pero, de manera crucial para Meloni, sus socios de la Liga y Forza Italia obtienen un 8,5% y un 8% respectivamente. Lo que le da la mayoría que necesitan.

“He votado a Giorgia Meloni porque del resto de líderes no me convence ni uno”, admite Luciana, 42 años, trabajadora de una panadería del barrio romano de Trastevere: “Han prometido mucho en esta campaña electoral, pero ya tuvieron su ocasión de cumplir con sus programas, cuando estuvieron en el Gobierno”. Y añade: “Meloni, sin embargo, nunca ha estado en un Ejecutivo desde que fundó Hermanos de Italia (HDI)”, una formación que vio la luz por primera vez hace una década y que nunca ha sido socia de ningún Gobierno en Italia.

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Hay dos factores que, a pie de calle, resultan beneficiosos, de hecho, para el futuro de Meloni: por un lado, su partido no tiene un “pasado” político dentro un Gobierno italiano en el que no haya podido cumplir con sus promesas; y por el otro, la líder de Hermanos de Italia (HDI) lleva toda su vida en política, como para parecer suficientemente familiar a los italianos, dado que llevan viéndola en la escena pública desde hace más de una década cuando, junto a Silvio Berlusconi, fue en su momento la ministra más joven de la historia de la Italia republicana.

La importancia del auge electoral de Meloni no sólo tendrá repercusiones entre la derecha y la izquierda, sino también en el propio liderazgo interno dentro de los conservadores: “Meloni, en mi opinión, tiene mucha más fuerza, ahora mismo, respecto a Salvini porque éste último ya perdió su momento de máxima popularidad”, explica Marco, taxista de 54 años, con su vehículo en marcha a la altura de la Plaza Venecia; refiriéndose a cuando el líder de la Liga, en agosto de 2019, provocó una crisis de Gobierno para aprovecharse de su 34% en los sondeos, para hacerse, sin éxito, con el Ejecutivo del país.

En aquel momento, cuando el barco humanitario Open Arms captó la atención de media Europa por permanecer a la deriva a menos de 1 kilómetro de las costas de Lampedusa sin entrar a puerto por la negativa de Salvini entonces ministro del Interior; el líder de la Liga no se podía imaginar que dos históricos rivales, el antiestablishment Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el socialista Partido Democrático (PD) habrían aparcado sus diferencias para evitar que el jefe leguista llegara a presidir el Palazzo Chigi.

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, en el cierre electoral del domingo.

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, en el cierre electoral del domingo. Reuters

Hoy esa unión entre el M5E y el PD sería impensable, al menos por ahora, desde el momento en el que el M5E, liderado hoy por Giuseppe Conte, fue el que este verano provocó la caída del Ejecutivo del todavía primer ministro, Mario Draghi; hecho que el PD de Enrico Letta no es capaz de perdonarle a los grillinos. “¿Para qué sirve votar a cualquiera de la izquierda, si los partidos más fuertes, PD y M5E, aseguran que nunca se aliarían?”, admite Gianni, 48 años, desde un quiosco cerca de la Basílica de San Pedro: “Si no me gusta la derecha en general y la izquierda está partida, para eso me quedo en casa”, dice Gianni confesando un fiel votante de izquierda desde siempre. 

La izquierda italiana, de hecho, está brillando por su fragmentación debido precisamente a la caída de Mario Draghi el pasado julio: “Ningún partido vale un duro”, comenta con desánimo Francesca, dueña de una lavandería en el barrio de Prati, muy cercano al Vaticano. “Si han conseguido provocar la dimisión del italiano más respetado a nivel internacional, es el claro ejemplo de que todos los partidos miran sólo sus intereses electorales, sin importarles el destino de Italia. No me extraña en absoluto que la gente vote a Meloni, la única que no ha sido parte, como el resto de formaciones, del Gobierno de unidad nacional de Mario Draghi”.

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En un momento en el que los ojos de Europa están puestos sobre Italia, llama mucho la atención, a pie de calle, cómo los transalpinos siguen apreciando la figura de Draghi como hombre de las instituciones, cuyo principio y fin de su Ejecutivo tiene que ver con la incapacidad de los partidos italianos, en su conjunto, de ser constructores activos de la vida política del país: “Hay sólo que ver cómo se han cargado a Draghi”, es una frase habitual en las últimas ocho semanas que han separado su dimisión a este fin de semana electoral. Paradójicamente, el elemento tecnócrata de Mario Draghi como experto economista y la falta de liderazgo de los partidos italianos, han elevado al expresidente del Banco Central Europeo (BCE) a la categoría de estadista”. 

“Es increíble, esté en el Gobierno o en la oposición, que la derecha moderada italiana haya desaparecido y que los ultraderechistas sean la referencia en Italia”, explica Davide, desde su librería cerca de Via del Corso. Este punto, el que comenta Davide, es clave para el futuro del país y de Europa. La idea de que en el país con forma de bota la gran mayoría de los conservadores, en el Parlamento, sean nacionalistas pone de manifiesto que algo está cambiando: “No hay que olvidar que fue un miembro fundador de la Unión Europea”, comenta Davide, mientras termina de colocar algunos de sus libros.