Boris Johnson en una imagen de archivo.

Boris Johnson en una imagen de archivo. Reuters

Europa

Johnson pide abolir la salvaguarda irlandesa en el acuerdo del 'brexit' y la UE lo rechaza

Donald Tusk le ha replicado que esa abolición, sin una alternativa, implicaría "una frontera dura" en Irlanda.

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El primer ministro británico, Boris Johnson, ha pedido a los Veintisiete, por primera vez oficialmente desde que está al frente del Gobierno, llegar a un acuerdo sobre el "brexit" que no contemple la polémica "salvaguarda" irlandesa, referida al tipo de frontera entre las dos Irlandas.

Cuando faltan poco más dos meses para el 31 de octubre - fecha en la que ha de ejecutarse la marcha del Reino Unido de la Unión Europea (UE) Johnson ha remitido una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la que detalla los nuevos argumentos de su Ejecutivo.

El líder tory arranca su mensaje expresando su "confianza" en que la separación se lleve a cabo con consenso y remarca la "energía y determinación" empleadas por su Gobierno, a fin de lograr dicho pacto con Bruselas.

El enfoque adoptado por Johnson sobre algunos "aspectos clave" del "brexit" se centra en particular en la controvertida salvaguarda irlandesa (o "backstop"), que considera inaceptable.

Según explica, ese mecanismo resultaría "inviable", "antidemocrático", entrañaría el riesgo de "socavar" el proceso de paz de Irlanda del Norte y sería "inconsistente" con la soberanía de este país, pues podría anclarlo de forma indefinida en la unión aduanera.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pos u turno, replicó que la salvaguarda irlandesa "es una garantía para evitar una frontera dura" en Irlanda y que quienes se oponen a ella pero no dan "alternativas" defienden restablecer una frontera.

"La salvaguarda es un seguro para evitar una frontera dura en la isla de Irlanda, a menos que y hasta que se encuentre una alternativa. Aquellos que están en contra de la salvaguarda y que no proponen alternativas realistas apoyan de hecho el restablecimiento de una frontera. Incluso si no lo admiten", dijo Tusk a través de su cuenta en Twitter.

La carta de Johnson propone reemplazar esa herramienta por otros "arreglos aduaneros alternativos" en la frontera de las dos Irlandas dentro del periodo de transición de dos años tras la consumación del "brexit".

"Propongo que el 'backstop' se reemplace con un compromiso para llevar a cabo esos arreglos, que vaya lo más lejos posible, antes de que termine el periodo de transición, como parte de la futura relación", indicó el líder tory.

Agregó que se necesitará además "un grado de confianza sobre lo que ocurriría si esos arreglos no estuvieran totalmente habilitados al final de ese periodo".

"Estamos dispuestos a estudiar de manera constructiva y flexible qué compromisos podrían ayudar, que fueran, por supuesto, consistentes con los principios detallados en esta carta", agregó.

Los medios locales han interpretado la difusión abierta de la misiva por Downing Street y por el propio Johnson en su cuenta de Twitter, como un signo de la voluntad del "premier" de negociar con Bruselas.

No obstante, la exigencia planteada a la UE para que erradique la "salvaguarda" choca con la constante negativa que hasta la fecha ha mantenido el bloque comunitario al respecto.

Los 27 siempre han defendido que ese "backstop" es indispensable para mantener los acuerdos de paz firmados en el Úlster en 1998, que exigen que no haya frontera entre la República de Irlanda y la región británica de Irlanda del Norte.

Frente a las reticencias comunitarias, Johnson insistió en que espera que sus colegas en Bruselas se muestren ahora "receptivos" a sus nuevos argumentos.

Para convencer de la inviabilidad de esa herramienta, el "premier" remarcó que encerraría a este país "potencialmente de forma indefinida en un tratado internacional que vincularía al Reino Unido con una unión aduanera" y que aplicaría "grandes áreas de legislación del mercado único en Irlanda del Norte".

Sería incompatible, según él, con el deseo de los británicos de desvincularse de las normativas comunitarias y, además, debilitaría el acuerdo de Viernes Santo, justamente lo contrario de lo que argumenta la UE.

"El 'backstop' no puede formar parte de un acuerdo de salida consensuado (...) Creo que la tarea que tenemos ante nosotros es tratar de encontrar soluciones, y creo que un acuerdo es posible", manifestó.

Johnson viajará este miércoles a Berlín, para encontrarse con la canciller alemana, Angela Merkel, y el jueves a París, para reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron, antes de la cumbre del G7 el próximo fin de semana.