La aprobación del acuerdo permitirá a los pescadores españoles volver a aguas marroquíes

La aprobación del acuerdo permitirá a los pescadores españoles volver a aguas marroquíes

Europa

La Eurocámara aprueba el pacto pesquero con Rabat pese a las dudas por el Sáhara

Los diputados rechazan preguntar al Tribunal de Justicia de Luxemburgo sobre la legalidad del acuerdo.

Bruselas

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El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado definitivamente este martes -por una amplia mayoría de 415 votos a favor, 189 en contra y 49 abstenciones- el nuevo acuerdo pesquero entre la UE y Marruecos, pese a las dudas sobre su legalidad por incluir las aguas del Sáhara Occidental, territorio ocupado ilegalmente por Rabat. El visto bueno de la Eurocámara permitirá el regreso al caladero marroquí de la flota española, la principal beneficiaria del pacto: de los 128 buques de la UE autorizados, 90 son españoles (de Andalucía, Canarias y Galicia).

El acuerdo todavía debe ser ratificado por el Parlamento marroquí y rubricado por el rey Mohamed VI. El ministerio de Agricultura y Pesca espera que pueda entrar en vigor antes del verano.

Los diputados han desestimado la solicitud del grupo de los Verdes de preguntar al Tribunal de Justicia de Luxemburgo (TJUE) sobre la legalidad del acuerdo antes de aprobarlo. "Si de verdad nos importa el Estado de derecho, el derecho internacional y los derechos humanos tanto como decimos aquí siempre, seamos coherentes y pidamos la opinión primero de la justicia europea", ha reclamado el portavoz de Equo, Florent Marcellesi. Su petición ha sido rechazada por 410 votos en contra, 189 a favor y 36 abstenciones.

El acuerdo pesquero con Marruecos -que ya fue tumbado en 2011 por la Eurocámara por la cuestión del Sáhara- ha contado esta vez con el respaldo de los principales grupos políticos: populares, socialistas y liberales. También lo apoya el Gobierno de Pedro Sánchez y el resto de Estados miembros. La Unión Europea, y en particular España, consideran ahora a Rabat como un "socio estratégico" para frenar la llegada de migrantes a través de la ruta del Mediterráneo Oriental, la. Y quieren evitar a toda costa cualquier iniciativa que moleste a los marroquíes. 

El TJUE dictaminó en febrero de 2018 que el acuerdo de pesca con Marruecos era válido siempre que no se aplicara a las aguas del Sáhara Occidental. "Incluir el territorio del Sáhara Occidental en el ámbito de aplicación del acuerdo de pesca conculcaría determinadas normas de derecho internacional general que son de aplicación a las relaciones de la Unión con el Reino de Marruecos, en especial el principio de libre determinación", aseguraba la sentencia.

El Frente Polisario rechaza el acuerdo

Sin embargo, la Comisión Europea ha negociado después, siguiendo las instrucciones de los Veintiocho, un nuevo acuerdo que sí que cubre el territorio del Sáhara Occidental, de donde proceden más del 90% de las capturas europeas. Bruselas alega que el nuevo pacto no contradice la sentencia del TJUE porque cumple tres condiciones adicionales: menciona expresamente al Sáhara, cuenta con el consentimiento de las poblaciones afectadas y beneficia a la población local.

El Ejecutivo comunitario sostiene que ha consultado con las poblaciones locales del Sáhara Occidental y que "la mayoría de los interlocutores" se pronunciaron a favor del acuerdo pesquero por su impacto económico negativo. No obstante, admite que el Frente Polisario, considerado representante del pueblo del Sáhara por la ONU y parte en el proceso de paz, se opone al pacto.

"El Sáhara Occidental no es marroquí y ni Rabat ni Bruselas tienen legitimidad para negociar nada que afecte a este territorio ni a sus aguas territoriales", ha criticado el portavoz de Podemos en la Eurocámara, Miguel Urbán, que acusa a la UE de saltarse las sentencias de sus propios tribunales. También la ONG Human Rights Watch avisa de que el pacto pesquero con Marruecos podría vulnerar el derecho humanitario internacional por aplicarse al Sáhara Occidental

El nuevo acuerdo, que tiene una duración de cuatro años, permite faenar en aguas marroquíes a 128 barcos (entre ellos 90 españoles) de 10 Estados miembros. Como contrapartida, Bruselas pagará a Rabat una media anual de 52 millones de euros, de los que 12 millones deben ser aportados por los armadores europeos. El anterior pacto pesquero con Marruecos caducó en julio de 2018 y desde entonces la flota europea no puede faenar en esas aguas.