El profesor Paul De Grauwe cree que la eurozona no puede sobrevivir sin compartir riesgos

El profesor Paul De Grauwe cree que la eurozona no puede sobrevivir sin compartir riesgos

Europa Entrevista

"Sánchez debe unirse a Macron para convencer a Alemania de reformar la eurozona"

El profesor Paul de Grauwe explica a EL ESPAÑOL que el euro no puede sobrevivir si no hay más integración política.

Bruselas

Cuando apenas quedan tres semanas para la decisiva cumbre del 28 y 29 de junio sobre la reforma de la eurozona, apenas se vislumbran signos de convergencia entre las posiciones enfrentadas de los Estados miembros. La brecha entre Norte y Sur se mantiene inamovible. Tampoco hay un acercamiento en el eje franco-alemán. La canciller Angela Merkel acaba de descartar las ideas más ambiciosas del presidente francés, Emmanuel Macron, para construir una unión fiscal a prueba de crisis. "La solidaridad nunca debe conducir a una unión de deuda, sino que debe adoptar la forma de una ayuda para la autoayuda", ha dicho en una entrevista en el diario FAZ que se ha interpretado como una respuesta a Macron.

Su ministro de Economía, el socialdemócrata Olaf Scholz, también apuesta por una reforma de mínimos, cuya principal novedad sería un seguro europeo de desempleo para tiempos de crisis. El debate se ha complicado todavía más con la llegada al poder en Italia de un Gobierno populista y euroescéptico, que ha puesto al euro en el punto de mira. En la cumbre de junio se estrenará también el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que se declara europeísta convencido y pretende elevar el perfil de España en la UE.

"Creo que van a salir pocas cosas de esta cumbre. Probablemente habrá cambios cosméticos, pero sin impacto real en el futuro de la eurozona", explica en una entrevista a EL ESPAÑOL el economista belga Paul de Grauwe, uno de los mayores expertos en política económica europea. Doctor honoris causa por la Universidad de Valencia y otras cuatro universidades europeas, Bélgica le postulo sin éxito en 2002 para la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE). Entre 1991 y 2003 fue diputado y senador en representación del Partido liberal flamenco (VLD). En estos momentos, reparte su tiempo entre Lovaina y Londres, donde enseña economía internacional en la London School of Economics.

¿Sigue siendo urgente la reforma de la eurozona en un momento como el actual de crecimiento económico?

Sí que es urgente. Es verdad que cuando las cosas van bien, la presión para introducir cambios es muy limitada. Sólo actuamos cuando se produce una crisis. Pero creo que es importante hacerlo ahora porque la estructura básica de gobierno de la eurozona no es adecuada. Hay varios problemas, pero el más importante es que los mercados de deuda pública de la eurozona son inestables. Lo hemos vuelto a ver recientemente con Italia. Cada vez que un país tiene problemas -ya sea por una recesión o por razones políticas- los inversores venden su deuda y se marchan a algún valor seguro, normalmente Alemania. Eso crea grandes flujos de capital dentro de la eurozona, desestabilizando el sistema.

El motivo por el que ocurre esto es que ninguno de estos Gobiernos cuenta con el apoyo incondicional de un Banco Central. En el pasado, el Gobierno español podía contar con el respaldo del Banco de España: si la deuda pública española sufría el ataque de especuladores, se podía estar seguro de que el Banco de España intervendría y suministraría pesetas para sostener el mercado. Pero ahora, España y el resto de países miembros emiten deuda en lo que es de facto una moneda extranjera, el euro. Y no tienen control. Eso es lo que desestabiliza la eurozona cada vez que hay un problema. Y en la próxima recesión podemos estar seguros de volverá a ocurrir. 

¿No se ha convertido ya el BCE de facto en prestamista de último recurso con la promesa de Mario Draghi en 2012 de hacer todo lo necesario para salvar el euro?

Eso fue un paso muy importante y con él Draghi salvó la eurozona, no hay duda sobre eso. Pero no es 100% creíble que el BCE hará lo mismo en la próxima crisis. Depende de la buena voluntad de los que estén en Fráncfort. Y quizá en la próxima crisis, cuando Draghi ya no esté allí, los que le sustituyan no lo hagan. Este es el primer problema, la falta de credibilidad, y la credibilidad es necesaria para estabilizar el sistema. El segundo problema es que dependemos de la buena voluntad de unos cuantos funcionarios en Fráncfort que no tienen legitimidad democrática, no han sido elegidos. Ellos deciden el destino de los Gobiernos, les dictan lo que deben hacer, como ha ocurrido en Grecia o Portugal. Eso es inaceptable, debemos cambiarlo.

Es inaceptable que los funcionarios del BCE, que no tienen legitimidad democrática, decidan el destino de los Gobiernos de la eurozona

En mi opinión, la única manera de avanzar es más integración política para crear un auténtico Gobierno europeo que tenga su propio presupuesto y se convierta en la contraparte del BCE. Esto queda ahora muy lejos porque no hay voluntad de hacerlo. Pero podemos dar pequeños pasos en la buena dirección.

España fue uno de los países que más sufrió la crisis de deuda y ahora es uno de los que más crece, ¿cómo le pueden afectar estos problemas en la eurozona en próxima recesión?

A España la crisis le golpeó con dureza porque estaba viviendo un periodo de burbujas y expansión excesiva. Fue un escenario clásico de auge y caída típico de la historia del capitalismo. Un periodo de optimismo y euforia excesivos, de burbujas de todo tipo, de gente que asume demasiada deuda y luego llega el estallido y una caída muy fuerte. Está claro que habrá una próxima recesión, pero no parece que España viva ahora un momento de expansión excesiva o de burbujas que vayan a provocar una profunda crisis en la próxima recesión. No lo creo en absoluto. Ocurrirá algo diferente. En estos días, es mucho más probable el riesgo político: que los políticos empiecen a sembrar dudas sobre si el país se queda o no en la eurozona. Eso no pasa ahora en España pero sí en otros países como Italia.

España no vive ahora un momento de expansión excesiva o de burbujas como antes de la crisis

¿Ve usted entonces un riesgo de que el nuevo Gobierno populista italiano provoque de forma voluntaria o por accidente la salida del país del euro?

Es posible. No quiero hacer ninguna predicción porque es una cuestión muy política y yo no sé bastante sobre el sistema político de Italia. Pero es un escenario que podría ocurrir. En el Gobierno italiano hay personas que tienen como agenda oculta -en realidad ni siquiera oculta- sacar a Italia de la eurozona. Si esta agenda se acabará imponiendo, no lo sé. Quizá no y las cosas vayan bien. Pero el otro riesgo es que el Gobierno italiano haga lo que ha anunciado, es decir, un gran incremento del gasto, más déficit y más acumulación de deuda. Entonces Italia podría ser atacada de nuevo por los mercados financieros. Hay todo tipo de riesgos que pueden materializarse y causar grandes problemas.

¿Está la eurozona preparada para hacer frente a una salida de Italia o sería una amenaza existencial para el euro?

No estamos preparados. Si se ataca a Italia, eso provocará grandes flujos de capital hacia otros países y tendrá un efecto desestabilizador. Italia es suficientemente grande como para afectar al resto de países, no es Grecia. Eso podría convertirse en una amenaza existencial para el euro. Si Italia sale de la eurozona, quedaría claro que la eurozona no es una unión permanente, sino algo de lo que se puede salir y entrar. Y eso desestabilizaría el sistema incluso más. Cualquier duda que surja conduciría a salidas masivas de capital. Excepto si utilizamos ese momento, si es que ocurre, para avanzar realmente hacia una unión más política. Quizá pase eso, que la gente diga: avancemos porque de lo contrario todo esto se desintegra.

La salida de Italia sería una amenaza existencial para la eurozona, ya que quedaría claro que no es una unión permanente y desestabilizaría el sistema

¿Son suficientes para resolver estos problemas las propuestas de Macron, como crear un gran presupuesto para la eurozona o un superministro de Finanzas?

No creo que sean suficientes. Por ejemplo, el ministro de Finanzas lo sería sólo de nombre. Un ministro de Finanzas, en cualquier país, es alguien que puede crear impuestos, que tiene un presupuesto que controlar. Este ministro de Finanzas de la eurozona no tendría nada. Sólo sería una capa más de burocracia, alguien que discute cosas pero no tiene poderes. Lo que necesitamos es que las autoridades de la eurozona puedan actuar como cualquier Gobierno, con la capacidad de recaudar y gastar para objetivos concretos. Y estamos muy lejos de eso, incluso con las propuestas de Macron.

Sin embargo, la canciller Merkel y su ministro de Finanzas han rechazado la mayor parte de las ideas de Macron y apuestan por cambios más modestos, ¿puede sobrevivir la eurozona con una reforma tan limitada?

En absoluto. Son sólo cambios cosméticos que no alteran nada fundamental. No cambiarán la gobernanza de la eurozona de ninguna manera significativa.

Alemania y otros países como Holanda sostienen que en el futuro los países de la eurozona deben reestructurar su deuda antes de recibir cualquier rescate, ¿qué le parece esta idea?

Es una idea que surge en Alemania y que una vez más lo único que hará es desestabilizar el sistema. Lo que quieren es que los Gobiernos dejen claro cuando emitan deuda pública que, si hay problemas, los compradores de la deuda perderán dinero. Todo el mundo sabrá que esos bonos pueden perder valor. ¿Qué pasará cuando haya un problema? Que la gente venderá incluso más rápido que antes. Eso no estabilizará los mercados de deuda pública, sino que precipitará crisis más rápidas. 

Un seguro de desempleo europeo es una buena propuesta, un pequeño paso hacia una unión fiscal plena

El ministro alemán de Finanzas ha planteado de nuevo la idea de crear un seguro de desempleo europeo. ¿Sería útil para países como España donde el paro se dispara a cada crisis?

Me parece una buena propuesta que yo mismo he apoyado. Este podría ser uno de esos pequeños pasos hacia una unión fiscal plena. Por supuesto, dependerá de la cantidad de recursos que queramos dedicarle. El tamaño es importante. Normalmente todos los países de la eurozona se mueven juntos. Cuando hay una recesión, hay una recesión en todos los países. La única diferencia es que la intensidad de la recesión puede ser diferente. A algunos países les golpea más que a otros, como ocurrió en la última, en la que España sufrió más que Francia o Bélgica. Eso significa que si tenemos un seguro de desempleo común, deberíamos permitir que incurra en déficit durante una recesión porque todo el mundo tendrá entonces un paro más alto. Y que pueda emitir bonos para cubrir ese déficit. Así se empezarían a emitir bonos comunes, que darían más estabilidad. No estoy seguro de que esto sea lo que tiene en mente el ministro alemán, pero esta sería mi propuesta.

El anterior Gobierno de Mariano Rajoy se mantuvo en segundo plano en este debate sobre la reforma de la eurozona, ¿qué debería hacer el nuevo equipo de Pedro Sánchez?

Creo que debería apoyar todos los esfuerzos que van en la dirección de más integración política y de una unión presupuestaria. Aunque las propuestas de Macron son limitadas, debería respaldarlas, para que haya una coalición de países que quieren ir más lejos. Porque los alemanes y los holandeses están tratando de bloquearlo todo. El Gobierno español tiene ahora la oportunidad de situarse junto a los países que quieren ir hacia más integración.

Aunque las propuestas de Macron para la eurozona son limitadas, el Gobierno de Sánchez debería apoyarlas. Porque los alemanes y los holandeses están tratando de bloquearlo todo

Al mismo tiempo, el nuevo Gobierno italiano complica la reforma. Los alemanes y los holandeses se opondrán aún más a compartir riesgos si piensan que Roma va a incumplir las reglas de déficit de la UE, ¿cómo se puede resolver esta incompatibilidad?

Es un problema real. Pero al mismo tiempo es una oportunidad para que el Gobierno español intente cambiar las reglas. Porque algunas de estas reglas son realmente estúpidas. Por ejemplo, la más estúpida es la que exige el equilibrio presupuestario, lo que significa que la inversión pública no puede financiarse emitiendo deuda, sólo aumentando impuestos o reduciendo otros gastos. Pero no hay ningún motivo para que los Gobiernos que tienen proyectos de inversión con una alta tasa de retorno no puedan emitir deuda para financiarlos. Especialmente ahora, que pueden pedir prestado a tipos muy baratos.

Si queremos crecer de nuevo, la inversión pública es clave. Es mucho más importante que las reformas estructurales. He investigado esta cuestión y lo que he descubierto es que el efecto de las reformas estructurales en el crecimiento es muy pequeño. La gente continúa diciendo que hay que hacer reformas estructurales para crecer más rápido. Pero lo importante es la inversión pública y la inversión pública se ha reducido en porcentaje del PIB durante la crisis. Tenemos que aumentarla de nuevo y por tanto tenemos que cambiar esta regla que obliga al equilibrio presupuestario. Creo que el Gobierno español podría aliarse con el francés y presionar a los alemanes para que acepten reglas más razonables. 

Una unión monetaria requiere compartir algunos riesgos. En caso contrario, no sobrevivirá a largo plazo

En todo caso, Alemania y Holanda rechazan cualquier medida que suponga compartir riesgos, ¿puede sobrevivir una unión monetaria a largo plazo sin ningún tipo de mutualización?

La respuesta es que no. Es como un matrimonio. Suponga que tiene un contrato con su cónyuge que dice: si tienes problemas, no cuentes conmigo. Si pones en un contrato de matrimonio este tipo de cláusula, la unión no durará. Y lo mismo ocurre con una unión monetaria. Una unión monetaria requiere compartir algunos riesgos. Si dices desde el principio que no vas a compartir riesgos, la unión no sobrevivirá. Estas personas están diciendo en realidad que no quieren que la unión continue, que quieren romperla en algún momento. Es bastante dramático que adopten esta posición. Tiene que ver con una falta de confianza en los países del sur. Pero así no puede haber una unión.