Sánchez se reunió por última vez con Juncker en octubre de 2010

Sánchez se reunió por última vez con Juncker en octubre de 2010 Etienne Ansotte/CE

Europa Relevo en La Moncloa

Gibraltar y otros tres problemas urgentes que le esperan a Sánchez en la UE

Junio está repleto de citas decisivas en Bruselas para el nuevo Gobierno socialista.

Bruselas

La llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno tras el triunfo de su moción de censura se produce en un mes clave para la Unión Europea. Los jefes de Estado y de Gobierno se han comprometido a desbloquear antes del final de junio una serie de expedientes que llevan meses o incluso años atascados: las cuotas de refugiados, la reforma de la eurozona, la salida del rescate de Grecia o el brexit. Está en juego la capacidad de actuar de la UE en un entorno internacional cada vez más inestable. Al auge de China o la posición agresiva de Rusia se suma ahora la hostilidad de la administración estadounidense de Donald Trump, capaz de imponer aranceles al acero y al aluminio incluso a países amigos y aliados.

El nuevo Gobierno socialista dispone de muy pocos días para definir su posición en cada uno de estos expedientes. La mayoría de las decisiones está previsto que se adopten en la cumbre del 28 y 29 de junio, que marcará probablemente el estreno de Sánchez como presidente en Bruselas. El ejecutivo de Rajoy se mantuvo en un segundo plano en la mayor parte de estos debates. ¿Dará continuidad Sánchez a las políticas de Rajoy en la UE como ha hecho con los Presupuestos de 2018 o las cambiará, lo que puede alterar el equilibrio de fuerzas entre los 28? ¿Buscará reforzar el peso de España en los debates europeos o mantendrá el perfil bajo de Rajoy?

Lo único que ha quedado claro hasta ahora es que Sánchez quiere marcar distancias con el nuevo Gobierno euroescéptico de Italia, que ha hecho saltar todas las alarmas por un programa basado en aumentar el gasto y saltarse las normas presupuestarias comunitarias. Y evitar cualquier efecto contagio. Durante el debate de la moción de censura, el nuevo presidente del Gobierno repitió varias veces que respetará las reglas y los compromisos asumidos con la UE. La lista de ministros que maneja -como Josep Borrell, que fue presidente de la Eurocámara, David Vegara o Nadia Calviño-, así como el mantenimiento de los Presupuestos, envían también mensajes tranquilizadores a Bruselas: España no es Italia.

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Las cuotas de refugiados

El debate sobre las controvertidas cuotas obligatorias de refugiados se reanuda este martes en una reunión en Luxemburgo de los ministros del Interior de los 28, en la que España está representada por el embajador Pablo García-Berdoy. "Es una oportunidad de mostrar la solidaridad de los 28 y de no dejar que los países que están en primera línea -en particular Grecia, Italia, Malta y España- asuman una carga desproporcionada", explicaba el portavoz de la Comisión, Margaritis Schinas. Lo cierto es que la fractura entre los Gobiernos europeos en materia de política migratoria, lejos de cerrarse, sigue ahondándose. Al bando de los países que rechazan de plano el reparto de refugiados -Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia-, se ha sumado el nuevo primer ministro austriaco, Sebastian Kurz, que ocupará la presidencia de turno de la UE desde julio.

En el extremo contrario, los países del sur exigen a sus socios más solidaridad a la hora de hacer frente al aumento de la presión migratoria. Y Alemania, Suecia y la Comisión siguen siendo los máximos defensores del sistema de cuotas. El Gobierno de Rajoy militó en un punto intermedio entre los países del Este y del Oeste porque nunca le convenció este sistema de reparto obligatorio. De hecho, sólo acogió a 1.359 refugiados de los alrededor de 16.000 que le correspondían en el reparto de 2015. ¿Qué hará ahora Sánchez? Mientras estuvo en la oposición, el PSOE defendió las cuotas y criticó a Rajoy por arrastrar los pies. ¿Mantendrá su apoyo a este mecanismo o pondrá el énfasis en el control de las fronteras y la cooperación con los países de origen y tránsito de migrantes?

La salida de Grecia del rescate

La siguiente fecha clave en el calendario del nuevo Gobierno socialista es el Eurogrupo del 21 de junio en Luxemburgo. Allí los ministros de Finanzas de la eurozona buscarán un acuerdo sobre la salida de Grecia de su tercer y último programa de asistencia financiera. El punto y final a 8 años de rescates en los que Atenas ha recibido alrededor de 260.000 millones de euros y ha estado sujeta a la tutela de París y Berlín. Una decisión que supone pasar la última página de la crisis de deuda, durante la que España también recibió un rescate bancario de 42.000 millones de euros.

Pero los dos pilares centrales de la estrategia de salida siguen enfrentando al Eurogrupo: el mecanismo de vigilancia para Grecia a partir de ahora y el posible alivio de la deuda helena, que se sitúa ya en el 178,6% del PIB. Alemania y Holanda lideran la posición más dura. Exigen una supervisión estricta de la troika para evitar que el Gobierno de Alexis Tsipras dé marcha atrás en los ajustes. Y quieren que la reducción de la deuda se limite al mínimo imprescindible y esté sujeta a mil condiciones. En el extremo contrario, Francia y el Banco Central Europeo (BCE) piden un fuerte alivio de la deuda para allanar el acceso de Atenas a los mercados. Los exministros Luis de Guindos y Román Escolano mantuvieron un perfil bajo en este debate. ¿Hará lo mismo el Gobierno de Sánchez o se posicionará de forma más clara al lado de Grecia?

El brexit y Gibraltar

Los líderes europeos esperan "progresos significativos" sobre el brexit en la cumbre del 28 y 29 de junio, especialmente en la cuestión de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Las negociaciones han vuelto a encallar en las últimas semanas y, si no hay avances, crece el riesgo de que no se cierre del acuerdo de divorcio en octubre, el plazo límite, y de que Reino Unido se precipite a un brexit caótico. En el Consejo Europeo está previsto además que Sánchez informe al resto de socios de la marcha de las conversaciones bilaterales entre Madrid y Londres sobre el futuro de Gibraltar, otro de los escollos que podría hacer descarrilar el brexit.

Y es que el diálogo sobre Gibraltar entre España y Reino Unido, que se lanzó a principios de año, también ha entrado en punto muerto, según admitía en mayo el exministro de Exteriores, Alfonso Dastis. El principal punto de desacuerdo es la exigencia del Gobierno de Rajoy de un uso compartido del aeropuerto. La posición española cuenta con el apoyo del resto de socios de la UE, que han dado a Madrid poder de veto sobre el Peñón, según explicaba el negociador comunitario, Michel Barnier, en una entrevista a EL ESPAÑOL. ¿Cambiará el Gobierno de Sánchez esta política sobre Gibraltar y resucitará el foro tripartito que creó el exministro Miguel Ángel Moratinos? De momento, su ministro principal, Fabián Picardo, ya le ha escrito pidiendo diálogo.

La reforma de la eurozona

La cumbre del 28 y 29 de junio es también la fecha tope que se han marcado los líderes europeos para pactar una reforma de la eurozona que la haga más resistente a futuras crisis. Las propuestas más ambiciosas vienen del presidente francés, Emmanuel Macron, que plantea un presupuesto de estabilización equivalente a varios puntos del PIB, gestionado por un superministro de Finanzas de la eurozona. El objetivo, asistir desde Bruselas a los países en crisis que ya no pueden recurrir a la devaluación de la moneda y que tienen un margen presupuestario limitado, como le ocurrió a España durante la crisis.

Por primera vez desde su reelección, la canciller Merkel ha contestado este fin de semana a las propuestas de Macron en una larga entrevista al Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung. Y el resultado es un nuevo jarro de agua fría. Merkel defiende que Alemania debe mantener su poder de veto en los rescates y que el presupuesto de la eurozona, de crearse, tiene que ser muy limitado. Ni siquiera menciona el sistema europeo de garantía de depósitos bancarios, una iniciativa fundamental para los países del sur y que Berlín veta por considerarlo una mutualización de la deuda por la puerta de atrás. En su etapa en la oposición, Sánchez se ha alineado claramente con las propuestas de Macron. ¿Se mantendrá ahora en esta postura o rebajará su nivel de ambición para lograr al menos un acuerdo de mínimos, como hizo Rajoy en los últimos meses?.