Personal militar con uniformes de camuflaje entra en el edificio del Senado, donde el senador filipino Ronald 'Bato' dela Rosa, principal ejecutor de la guerra contra las drogas del expresidente Rodrigo Duterte.

Personal militar con uniformes de camuflaje entra en el edificio del Senado, donde el senador filipino Ronald 'Bato' dela Rosa, principal ejecutor de la guerra contra las drogas del expresidente Rodrigo Duterte. Eloisa Lopez Reuters

Asia

Disparos en el Senado de Filipinas durante el arresto de un aliado de Duterte reclamado por el Tribunal de La Haya

El senador Ronald dela Rosa es el principal ejecutor de la "guerra contra las drogas" del expresidente filipino, que espera ser juzgado por crímenes de lesa humanidad ante la CPI.

El presidente Ferdinand Marcos Jr. niega la implicación del Gobierno y asegura que "no hay ninguna instrucción" para arrestar al ex jefe de policía.

El secretario del Senado dice que los disparos fueron "de advertencia", realizados para "asegurar el área", y el ministro del Interior sostiene que 'Bato' dela Rosa está "a salvo".

Más información: Duterte desafía a La Haya y asume su responsabilidad en la campaña de asesinatos masivos de su guerra contra las drogas

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Las claves

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Militares armados irrumpieron en el Senado de Filipinas para arrestar al senador Ronald dela Rosa, exjefe policial y aliado de Duterte, reclamado por la Corte Penal Internacional.

Durante el intento de arresto se escucharon disparos, aunque no hubo víctimas; las autoridades aún investigan quién realizó los disparos y a qué cuerpo pertenecían los agentes involucrados.

Dela Rosa enfrenta cargos de crímenes de lesa humanidad por su papel en la 'guerra contra las drogas' de Duterte y rechaza ser extraditado a La Haya, alegando que Filipinas no reconoce la jurisdicción de la CPI.

El presidente Ferdinand Marcos Jr. negó que su Gobierno ordenara la detención y prometió esclarecer lo ocurrido, mientras el Tribunal Supremo desestimó la petición de Dela Rosa para frenar su arresto.

En el interior del Senado de Filipinas retumbó este miércoles el sonido de los disparos. Una decena de militares irrumpió en el edificio para efectuar la detención del senador Ronald dela Rosa, exjefe de policía y principal ejecutor de la denominada "guerra contra las drogas", una sangrienta campaña de asesinatos extrajudiciales de presuntos traficantes que impulsó el expresidente Rodrigo Duterte durante su mandato.

Sobre el senador filipino, de 64 años, pesa desde el pasado lunes una orden de detención de la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de lesa humanidad, los mismos cargos de los que está acusado el propio Duterte, detenido desde marzo del año pasado, que se encuentra a la espera de juicio en La Haya.

En el incidente del miércoles no hubo víctimas. El ministro del Interior, Jonvic Remulla, aseguró que el presidente Ferdinand Marcos Jr., más conocido como Bongbong, había dado "instrucciones estrictas" para proteger la integridad física de los senadores, incluido Ronald dela Rosa, que se encuentra "a salvo", pero reconoció que desconocía quién había efectuado los disparos.

El secretario del Senado, Mark Llandro Mendoza, ni siquiera sabía a qué cuerpo de seguridad pertenecían los agentes que entraron en el Senado, armados con fusiles de asalto, según el periodista de la agencia Reuters y otros testigos, pero afirmó que los disparos fueron "de advertencia", realizados para "asegurar el área".

Mendoza sospechaba que los uniformados eran de la Oficina Nacional de Investigación (NBI, por sus siglas), el FBI local, pero la agencia de seguridad aclaró que no había desplegado ningún agente en el lugar de los hechos. "Hablé con el ministro de Justicia y me dijo que esperara instrucciones", aseguró su director, Melvin Matibag. "No tenemos ninguna preparación en absoluto".

"No fue el Gobierno quien hizo esto. Ningún soldado, militar ni agente del NBI entró en el Senado. No sabemos quiénes fueron los que intentaron entrar y, debido a eso, se produjeron los disparos", anunció después Bongbong Marcos, que explicó que los agentes formaban parte de la Policía Nacional, los Marines y el personal del Sargento de Armas del Senado. "Todos los que ven uniformados o armados están allí porque pertenecen a ese lugar", aseguró el presidente.

Lo único claro es que Ronald dela Rosa no quiere seguir los pasos de su antiguo jefe. No quiere acabar en La Haya. Así se lo ha hecho saber a Ferdinand Marcos Jr. El senador, conocido en la calle como Bato, niega haber participado en la "guerra contra las drogas" que marcó la presidencia de Duterte y alega que Manila no es signataria del Estatuto de Roma, que reconoce la legitimidad de la CPI.

Bien es cierto que Duterte retiró unilateralmente a Filipinas de la CPI en 2018, cuando el fiscal anunció que había comenzado un examen preliminar sobre su campaña de asesinatos de traficantes de drogas. El Tribunal de La Haya alega que los presuntos delitos fueron cometidos cuando Manila era miembro de la Corte, bajo su jurisdicción, y que por eso puede actuar.

"Les estoy pidiendo ayuda, espero que puedan ayudarme. No permitan que otro filipino sea llevado a La Haya", declaró este miércoles Ronald dela Rosa durante una transmisión en directo en Facebook que grabó desde su despacho del Senado. "Si tengo algo por lo que responder, lo haré ante nuestros tribunales locales y no ante extranjeros", añadió después en declaraciones a la prensa

El presidente filipino pidió calma a través de una declaración grabada, negó que su Gobierno hubiera ordenado a las agencias de seguridad que efectuaran la detención del senador y prometió llegar "hasta el fondo" del asunto.

Un activista muestra un cartel con un lema que pide el arresto del senador filipino Ronald Bato dela Rosa durante una protesta frente al Senado de Filipinas.

Un activista muestra un cartel con un lema que pide el arresto del senador filipino Ronald "Bato" dela Rosa durante una protesta frente al Senado de Filipinas. Noel Celis Reuters

Dela Rosa tiene motivos para desconfiar de la protección de Bongbong Marcos. El jefe de Estado formó tándem electoral con Sara Duterte, la hija del expresidente, para ganar las elecciones de 2022, pero su relación con la heredera de la otra gran dinastía de Filipinas, nombrada vicepresidenta, pronto se deterioró, hasta el punto de entregar a su padre a la CPI.

Además, el Tribunal Supremo de Filipinas había desestimado este mismo miércoles la petición de Bato dela Rosa para detener su arresto y traslado a las dependencias del Tribunal de La Haya.