Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas.

Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas. Soe Zeya Tun Reuters

Asia

El presidente de Filipinas promete no decir más palabrotas por instrucciones de Dios

Rodrigo Duterte asegura que Dios le mandó callar o derribaría el avión en el que volaba. Mientras, continúa su guerra contra las drogas promoviendo el asesinato de drogodependientes y narcotraficantes.

28 octubre, 2016 11:37

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"Estaba mirando al cielo cuando venía hacía acá. (...) Una voz dijo: 'si no paras, derribaré este avión'", contó Rodrigo Duterte a la prensa en la noche del jueves, tras regresar a Filipinas de un viaje oficial de tres días a Japón.

"Y yo pregunté '¿quién habla?'. Por supuesto, era Dios. Así que le dije a Dios que no utilizaría más jerga ni palabrotas", agregó el mandatario filipino, según la emisora ABS-CBN, en una información recogida por la agencia Efe. "Una promesa a Dios es una promesa al pueblo filipino", aseguró.

Duterte llegó a la presidencia de Filipinas el pasado 30 de junio tras una victoria abrumadora en las elecciones. Usa habitualmente palabras malsonantes e insultos públicamente e incluso ha llegado a referirse a Barack Obama o al papa Francisco como "putang ina" filipino, una expresión que significa "hijo de puta".

La arremetida contra el pontífice se debió a al gran atasco de tráfico que causó en Manila durante su visita en 2015 a Filipinas, donde la religión católica es la mayoritaria del país y la que profesa el propio jefe de Estado, de 71 años de edad.

Duterte también ha mandado "al infierno" en varias ocasiones a EEUU por criticar su guerra contra las drogas en Filipinas, en la que ha animado a los policías y a los propios ciudadanos de a pie a tomarse la justicia por su cuenta y matar a narcotraficantes al igual que a drogodependientes. Esta política ya ha provocado más de 4.700 muertos en menos de cuatro meses.

Recientemente arremetió contra la Unión Europea, a la que mandó "al purgatorio", y tachó de "inútil" a la ONU poco antes de negarse a reunirse con su secretario general, Ban Ki-Moon, en Laos el pasado mes de septiembre durante una cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Un 76% de los filipinos aprueba su gestión, según las últimas encuestas, mientras que sólo un 11 por ciento dice estar insatisfecho y un 13 por ciento se muestra indeciso.