Kate Zacharia, secretaria de prensa de la Casa Blanca, en su primera comparecencia.

Kate Zacharia, secretaria de prensa de la Casa Blanca, en su primera comparecencia. REUTERS/Kevin Lamarque

EEUU

Zacharia, la nueva portavoz de Trump, debuta con polémica: tropieza con sus respuestas y huye de la rueda de prensa

La expresentadora de Fox News ya arrastraba críticas por difundir teorías de la conspiración extremas.

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Corresponsal en EEUU
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Katie Zacharia ha debutado como secretaria de Prensa de la Casa Blanca en una comparecencia de solo 14 minutos, con constantes tropiezos y respondiendo a tan solo tres periodistas.

Durante su intervención no pudo precisar si Estados Unidos ha dejado de compartir inteligencia con Ucrania y remitió a los reporteros a preguntar directamente al presidente Trump.

Su estreno ha generado fuertes críticas internas y externas debido a su brevedad y falta de soltura, aunque Donald Trump y su equipo de comunicación han respaldado su actuación públicamente.

El nombramiento de Zacharia también genera polémica por sus dudas sobre su habilitación para ejercer como abogada y por su historial de difusión de teorías conspirativas en redes sociales.

Mucho Donald Trump y muy pocas preguntas. Katie Zacharia se ha estrenado este martes como nueva secretaria de Prensa de la Casa Blanca con una comparecencia de apenas 14 minutos. Ha leído a trompicones un discurso de elogios al presidente, ha dado la palabra a sólo tres periodistas y ha terminado llamando "mi presidente" a su marido. Y ha escapado remitiendo a los reporteros a preguntarle directamente a Trump.

El debut ha dejado más tropiezos que respuestas. La puesta en escena llega con un historial incómodo para quien debe explicar las decisiones del Gobierno estadounidense.

El presidente la presentó como una partidaria con una trayectoria de apoyo "intachable", pero su rastro digital cuenta algo más. Teorías de la conspiración sobre demócratas pedófilos, élites caníbales y encubrimientos de Epstein. También dudas sobre las credenciales de una mujer que se presenta como abogada.

Su estreno ha puesto en evidencia mucho más que sus nervios.

Catorce minutos y una advertencia

Zacharia ha dedicado más de la mitad de su debut a leer un balance triunfal de la presidencia. Ha presumido de mítines con asistencia récord y de un entusiasmo sin precedentes ante las elecciones legislativas. Algo que, claramente, contrastaba con el acto del día anterior, en Youngstown, Ohio, donde había sectores de las gradas vacíos.

Para las preguntas llevaba anotados los nombres de los tres periodistas a los que daría la palabra. Ni siquiera ese formato tan controlado ha evitado los tropiezos.

El intercambio más revelador ha llegado cuando le han preguntado si su misión era informar sobre la Casa Blanca o ayudar a los republicanos en las elecciones. Ha respondido que seguiría haciendo lo que ya hacía fuera del Gobierno: “amplificar, multiplicar y expandir” la agenda de Trump. El presidente, ha añadido, es “su mejor portavoz”.

Pero sobre una decisión concreta no tenía respuesta. ¿Había dejado Washington de compartir inteligencia con Ucrania? "Tendré que responderte más adelante", ha contestado.

Sí ha confirmado que la Administración había pedido dimitir a Kimberly Guilfoyle, embajadora en Grecia, cuestionada por sus relaciones con donantes y empresarios. La ha despedido como una "maravillosa aportación al equipo", sin aclarar quién la sustituiría. Guilfoyle niega las acusaciones, pero hacía pública su renuncia minutos más tarde.

Después, una pregunta sobre sus cuatro hijos ha desembocado en el lapsus con su marido. Ha cerrado la comparecencia alegando que Trump iba a viajar a Alaska y que los periodistas podían preguntarle directamente a él.

El contraste con su predecesora es notable: Karoline Leavitt, su predecesora, dedicó más de 45 minutos a su primera comparecencia y dio turno a 18 periodistas.

Las burlas no han tardado en llegar. "Katie Zacharia hace que Karoline Leavitt parezca Winston Churchill", ha escrito el periodista Aaron Rupar. Otros usuarios ya apuestan cuánto durará en el cargo. The Lincoln Project, el grupo antitrumpista, ha publicado: "Poned los cronómetros en marcha", recordando el experimento de la lechuga y la premier británica Liz Truss.

Dentro de la Casa Blanca también ha habido críticas. Un funcionario ha advertido, bajo anonimato: "Tiene que mejorar mucho, y rápido; de lo contrario, batirá el récord de Scaramucci". El efímero director de Comunicación de Trump duró once días en 2017.

Trump, en cambio, ha respaldado a su nueva portavoz: "Lo ha hecho muy bien". El director de Comunicación, Steven Cheung, ha defendido que había sido un "gran estreno".

Kate Zacharia (derecha) junto a Natalie Harp (izquierda), la asistente personal de Donald Trump.

Kate Zacharia (derecha) junto a Natalie Harp (izquierda), la asistente personal de Donald Trump. REUTERS/Annabelle Gordon

Una portavoz de 'casting'

Zacharia estudió Derecho en Pepperdine, donde se graduó en 2011. Fue becaria en la Casa Blanca de George W. Bush, trabajó en China y pasó por Fix California, la organización conservadora del aliado de Trump Ric Grenell. También participó en una organización antiabortista. Su paso por el Departamento de Seguridad Nacional duró unas semanas.

Antes del nombramiento asesoraba a Trump Media, propietaria de Truth Social. La televisión fue su escaparate. Vigilaba la agenda y las redes de Trump para aparecer cuando creía que él vería la televisión, según una persona conocedora de su estrategia. El presidente le enviaba felicitaciones tras verla en pantalla.

Su imagen también ha dado que hablar. En redes comparan su aspecto con el de Ivanka Trump y Natalie Harp, asistente del presidente. Una fuente conocedora del nombramiento explicó que encajaba en la imagen que Trump buscaba: parecía "salida de un casting".

Sus credenciales ofrecen una incógnita menos superficial. No se ha encontrado constancia pública de que esté habilitada para ejercer la abogacía en ninguno de los cincuenta estados ni en el distrito de Columbia. El título de Derecho no basta para ejercer. Ella se ha presentado como abogada en televisión y como responsable jurídica de Fix California.

Consultada sobre su habilitación, la Casa Blanca ha remitido al mensaje de Trump que la describía como tal.

Pedófilos, caníbales y Epstein

Su historial digital va mucho más allá de la retórica partidista. En septiembre de 2022 llamó "pedófilo" a John Podesta, jefe de campaña de Hillary Clinton en 2016, y pidió al presentador Sean Hannity que Fox News hiciera un reportaje sobre él.

Era uno de los blancos de Pizzagate, el bulo que situaba una red de explotación sexual infantil en una pizzería de Washington. El restaurante ni siquiera tenía el sótano donde supuestamente ocurrían los abusos. En diciembre de 2016, un hombre entró armado y disparó buscando pruebas de la trama inexistente.

Zacharia también llamó "caníbales enfermos" a las élites izquierdistas de Hollywood y difundió mensajes afines a QAnon, la conspiración que presenta a Trump como un combatiente contra una élite satánica que abusa de niños. Compartió incluso la insinuación infundada de que Joan Rivers murió misteriosamente por hablar de la sexualidad de los Obama.

Compartió también un mensaje que presentaba a Vladímir Putin como enemigo de esa supuesta élite y a Ucrania como cómplice. En 2025 reclamó suspender el habeas corpus para los migrantes, la garantía que permite cuestionar una detención ante un juez.

Las sospechas también alcanzaron al Gobierno que ahora representa. En julio de 2025 compartió un mensaje que acusaba al Departamento de Justicia de encubrir a implicados en los abusos de Epstein. En diciembre alertó de una "sangría" republicana en las elecciones si no cambiaban de rumbo.

Ahora le corresponde defender ese rumbo. Su pasado promete preguntas bastante más difíciles que las que ha tenido que contestar en su primer día en el cargo.