Agentes del orden público detienen a Cole Tomas Allen, sospechoso del tiroteo ocurrido durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en Washington.

Agentes del orden público detienen a Cole Tomas Allen, sospechoso del tiroteo ocurrido durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, en Washington. Reuters

EEUU

Cole Allen, acusado de "intentar asesinar al presidente" Trump y otros dos delitos: podría afrontar cadena perpetua

El código penal de EEUU recoge que "quien intente matar o secuestrar" al presidente "será castigado con pena de prisión por cualquier número de años o cadena perpetua".

Más información: El fiscal de EEUU afirma que los objetivos del atacante eran el Gabinete de Trump, incluido el presidente, y que actuó solo

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Las claves

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Cole Tomas Allen ha sido acusado de intento de asesinato del presidente Trump, tenencia y transporte de armas con intención de cometer un delito grave.

Allen podría afrontar cadena perpetua en prisión federal si es declarado culpable de los cargos presentados en su contra.

El ataque ocurrió durante la Cena de Corresponsales en el Hotel Hilton de Washington; Allen llevaba armas y tenía una lista de objetivos priorizados.

El Servicio Secreto logró reducir al sospechoso, y solo un agente resultó herido leve. Allen es descrito como una persona tranquila, ingeniero y votante independiente.

Era seguro que Cole Tomas Allen, el presunto autor del tercer intento de magnicidio de Donald Trump, iba a ser acusado este lunes de tenencia de armas de fuego durante un delito violento y transporte de un arma de fuego en comercio interestatal con intención de cometer un delito grave.

La fiscal del distrito de Columbia, Jeanine Pirro, y el fiscal general en funciones, Todd Blanche, habían adelantado a lo largo del fin de semana que el Departamento de Justicia presentaría cargos adicionales conforme avanzara la investigación.

Y así ha sido. El tercer cargo, el más grueso, es el de "intento de asesinato del presidente de Estados Unidos". En caso de ser declarado culpable, Allen podría afrontar una pena de cadena perpetua en una prisión federal.

El código penal de Estados Unidos recoge que "quien intente matar o secuestrar" al presidente "será castigado con pena de prisión por cualquier número de años o cadena perpetua".

"Está claro, según lo que sabemos hasta ahora, que este individuo tenía la intención de causar el mayor daño posible y, afortunadamente, gracias al control de seguridad justo fuera del salón de baile donde miles de personas estaban reunidas para escuchar al presidente de Estados Unidos, ese control funcionó", denunció Pirro en la noche del sábado.

Este varón afroamericano, de 31 años, es natural de Torrance, un suburbio de Los Ángeles (California). Se presentaba en LinkedIn como ingeniero mecánico, desarrollador de videojuegos y profesor. Estudió en el Instituto de Tecnología de California, el prestigioso Caltech.

La gente que lo conoce lo describe como un tipo "muy tranquilo", "callado" y "muy inteligente". Nadie podía sospechar que fuera capaz de algo así. A sus alumnos les dijo que tenía un asunto personal que resolver en Washington. A sus padres, que tenía una entrevista de trabajo.

El pasado sábado, sin embargo, Allen cruzó corriendo el vestíbulo del Hotel Hilton de la capital. En el interior se celebraba la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, la primera a la que Trump había decidido asistir como presidente.

Llevaba encima una escopeta, una pistola y tres cuchillos, según la versión de las autoridades, y había colocado en la diana al presidente y otros altos cargos de su Administración, "priorizados de mayor rango a menor", pero "sin incluir al señor [Kash] Patel", el director del FBI, según recoge la copia del documento de 1.000 palabras que encontraron los investigadores.

Vestido con un mono azul con una placa identificativa, Allen apareció este lunes frente al juez federal de Washington Matthew J. Sharbaugh rodeado por cuatro alguaciles. Los testigos de la prensa escriben que el sospechoso parecía tranquilo y que respondió a casi todas las preguntas del juez en voz baja con un "sí, su señoría" o "no, su señoría".

Trump declaró después del intento de asesinato en Fox News que el presunto tirador había firmado un "manifiesto" de carácter "fuertemente anticristiano", y eso que, según Los Angeles Times, Allen estaba "bastante implicado" en su iglesia local y se tomaba su fe "muy en serio".

En una entrevista posterior en el programa 60 Minutes de la cadena CBS, Trump aclaró que Allen "era creyente cristiano y luego se volvió anticristiano, y cambió mucho". "Definitivamente era un firme creyente en el cristianismo evangélico en la época en que lo conocí", confesó Elizabeth Terlinden en declaraciones a The New York Times.

El sospechoso también estaba registrado como "votante sin preferencia de partido", que equivale en California a figurar como votante independiente, si bien es cierto que donó 25 dólares a la campaña de la candidata demócrata Kamala Harris y votó a la vicepresidenta de Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2024.

El presunto atacante no causó víctimas mortales. Durante el incidente sólo resultó herido en el hombro un agente, protegido por un chaleco antibalas. Después fue reducido por los efectivos del Servicio Secreto. En la madrugada del domingo, Trump publicó su imagen en Truth Social. Allen aparece bocabajo, mordiendo el suelo, maniatado y sin camiseta.

Blanche, sustituto temporal de Pam Bondi a la cabeza del Departamento de Justicia, confirmó que el sospechoso había tomado un primer tren desde Los Ángeles hasta Chicago, y un segundo en Chicago para llegar a Washington la víspera de la Cena de Corresponsales. De ahí la acusación por transportar un arma de fuego en comercio interestatal con intención de cometer un delito grave.

Blanche considera que Allen actuó en solitario, que era "un lobo solitario". Según el jefe interino de policía de Washington, Jeffery Carroll, el presunto tirador estuvo alojado la víspera en una habitación de la décima planta del Hilton. No levantó sospechas.

Trump quitó hierro a lo sucedido, y afirmó que los agentes del Servicio Secreto desplegados en el Hilton hicieron "un trabajo excelente". No en vano, el tirador "apenas cruzó el perímetro". "No estoy preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco", declaró el mandatario republicano desde la Casa Blanca.

Su jefa de gabinete, Susie Wiles, no comparte su despreocupación, y por eso convocó esta semana una reunión para revisar las prácticas de protección del presidente. La mano derecha de Trump quiere blindar su seguridad en los grandes eventos previstos en los próximos meses, entre los que figura la celebración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y el Mundial de fútbol.