Personas buscan víctimas entre los escombros de edificios derrumbados tras los terremotos que azotaron el país, en La Guaira, Venezuela , 26 de junio de 2026.

Personas buscan víctimas entre los escombros de edificios derrumbados tras los terremotos que azotaron el país, en La Guaira, Venezuela , 26 de junio de 2026. Reuters

América

EEUU suspende las sanciones a Venezuela y envía 150 M de ayuda: Trump respalda a Delcy en la peor hora del régimen

Washington moviliza un equipo de búsqueda y rescate urbano y permite los vuelos chárter humanitarios y de carga de emergencia.

Más información: En La Guaira, la 'zona cero' de los terremotos de Venezuela: cadáveres sin recoger, saqueos y gritos entre los escombros

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Las claves

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Estados Unidos suspende temporalmente las sanciones a Venezuela y destina 150 millones de dólares en ayuda tras los devastadores terremotos.

El presidente Donald Trump respalda públicamente al régimen venezolano y moviliza recursos militares y humanitarios para asistir en la crisis.

Equipos de rescate estadounidenses, fondos de la ONU y vuelos humanitarios se despliegan para apoyar a Venezuela en las labores de socorro.

La suspensión de sanciones solo cubre operaciones de ayuda humanitaria y el alcance de la asistencia aún se considera limitado frente a la magnitud de la catástrofe.

La catástrofe humanitaria derivada del doblete sísmico que sacudió Venezuela movilizó en tiempo récord a la comunidad internacional. No tardaron en llegar las primeras muestras de apoyo a un régimen bajo mínimos que, desde la captura de Nicolás Maduro, opera en la práctica como un protectorado de Estados Unidos.

Países como España, México o Suiza pusieron sus medios a disposición del frágil Estado venezolano, pero el gran sostén del chavismo en la hora crítica es Washington. El presidente Donald Trump adelantó a través de Truth Social que su país estaba "listo, dispuesto y capacitado para ayudar" y que había "instruido" a todas las agencias del Gobierno "para actuar con rapidez". "Estaremos allí para nuestros nuevos y grandes amigos", reafirmó.

Un día después, el inquilino de la Casa Blanca recordó durante un acto que su ejército tomó "el control de Venezuela en menos de un día, el petróleo fluye y nos llevamos muy bien con ellos" para constatar acto seguido que los venezolanos acababan de sufrir "un terremoto tremendo, pero vamos a ayudarles".

"Les golpeamos tan fuerte que ahora hemos eliminado millones de barriles de petróleo", añadió Trump menos de 24 horas después durante otro evento en el Hotel Hilton de Washington. "Fuera del terremoto, la gente está feliz y bailando en las calles", remató.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció el gesto y confirmó a través de la red social X que los miembros de la Administración estadounidense habían mantenido "un contacto constante con las autoridades venezolanas, ofreciendo apoyo y solidaridad al pueblo de Venezuela ante esta tragedia que nos ha sumido en el luto".

Delcy Rodríguez durante una reunión con la enviada estadounidense a Caracas, Laura Dogu.

Delcy Rodríguez durante una reunión con la enviada estadounidense a Caracas, Laura Dogu. Reuters

Uno de los más implicados es el secretario de Estado, Marco Rubio, que confirmó haber conversado con la exvicepresidenta de Maduro en la mañana posterior a los terremotos. "Nuestros pensamientos están con quienes han perdido a sus seres queridos, con los heridos y con los valientes equipos de rescate que trabajan incansablemente tras la tragedia", escribió en X.

El Departamento de Estado anunció después la movilización de un fondo de 150 millones de dólares para Venezuela. Un tercio saldrá en forma de subvenciones para socios humanitarios sobre el terreno, como Samaritan's Purse, Catholic Relief Services y World Vision, y la contribución restante irá dirigida a un fondo humanitario conjunto de la ONU.

El equipo de Rubio envió, además, un Equipo Regional de Respuesta ante Desastres (DART, por sus siglas en inglés) junto con dos equipos urbanos de búsqueda y rescate altamente especializados de los departamentos de bomberos del condado de Fairfax, Virginia, y del condado de Los Ángeles, California.

"Ya hemos activado nuestros equipos de respuesta ante desastres en el Departamento de Estado y nuestras iniciativas humanitarias", subrayó el secretario de Estado en declaraciones a la prensa. "Es algo que hicimos muy bien en Jamaica tras aquella tormenta, y estamos realmente preparados para hacerlo ahora".

En paralelo, el Pentágono envió —"con velocidad, precisión y una capacidad logística incomparable", en palabras del encargado de negocios de Estados Unidos para Venezuela, John Barrett— al mayor general del Cuerpo de Marines Kevin J. Jarrard para coordinar las actividades sobre el terreno del Ejército.

Jarrad será la cara visible del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), que en las próximas horas también prevé desplegar frente a las costas del país caribeño a los buques USS Fort Lauderdale y USS Billings. Colaborará con las autoridades venezolanas para agilizar las labores de rescate.

Por último, el Departamento del Tesoro de Scott Bessent anunció que suspendería hasta el próximo 23 de octubre las sanciones a Venezuela para permitir las operaciones de ayuda humanitaria. Un movimiento que permitirá transferir fondos al país a través de instituciones financieras estadounidenses y otros transmisores registrados.

La medida facilitará, asimismo, la realización de vuelos chárter humanitarios y vuelos de carga de emergencia, transporte aéreo de equipos de búsqueda y rescate, la llegada de suministros médicos y personal de ayuda y operaciones de asistencia en tierra, y la prestación de servicios aeroportuarios y suministro de combustible relacionados con misiones de socorro.

"La respuesta inicial ha sido rápida y políticamente significativa", reconoce en conversación con este periódico Orlando J. Pérez, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad del Norte de Texas. "Hasta 150 millones de dólares, la suspensión de sanciones para operaciones de socorro, un general de los Marines coordinando sobre el terreno. Para una relación que hace seis meses era de confrontación total, ese giro es notable", subraya.

Pérez cuestiona, sin embargo, el alcance de estas medidas. "Las pérdidas económicas estimadas rondan el 20 % del PIB venezolano. 150 millones es un punto de partida, no una solución. Y la suspensión de sanciones es limitada: sólo cubre transacciones vinculadas directamente al socorro, no es un levantamiento amplio".

La gran incógnita es saber hasta dónde está dispuesto a implicarse Trump en la reconstrucción del país. "Dependerá de si Venezuela sigue siendo útil para sus objetivos", responde Pérez. "La relación después de enero está anclada en el petróleo y la seguridad, y ese interés estratégico puede sostener la atención a corto plazo mejor que el puro humanitarismo".

"Pero Trump tiene un historial bien documentado de compromisos intensos y cortos en América Latina. El problema no es la voluntad en el momento de la crisis, sino la continuidad cuando las cámaras se vayan. Y sin USAID, no hay arquitectura institucional que mantenga el compromiso civil cuando la fase militar de emergencia termine", sentencia el analista.