Los candidatos a la presidencia Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, antes del debate público en la televisión peruana.

Los candidatos a la presidencia Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, antes del debate público en la televisión peruana. Alessandro Cinque. Reuters.

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Perú decide entre el marxista Roberto Sánchez o la vuelta de Keiko Fujimori en unas elecciones de máxima tensión

La candidata de derechas promete "mano dura" contra la criminalidad pero deberá hacer frente al sentimiento 'antifujimorista' que polariza desde hace 30 años a los peruanos.

Más información: La suspensión de las elecciones sobrevuela las presidenciales en Perú: el recuento sigue tras 10 días y denuncias de fraude.

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Las claves

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Perú celebra unas elecciones presidenciales decisivas entre Keiko Fujimori, representante del fujimorismo, y Roberto Sánchez, heredero político de Pedro Castillo.

La campaña está marcada por la polarización histórica entre partidarios y detractores del fujimorismo, así como por la desconfianza ciudadana en las instituciones debido a la corrupción.

Keiko Fujimori propone mano dura contra el crimen y digitalización de la administración, mientras que Sánchez apuesta por la nacionalización de recursos y mayor inversión en educación y salud.

El proceso electoral está bajo tensión tras denuncias de irregularidades en la primera vuelta y la renuncia del jefe de la ONPE; los sondeos apuntan a un resultado muy ajustado.

La candidata derechista Keiko Fujimori (Lima, 1975) aspira este domingo 7 de junio por cuarta vez a ocupar la presidencia de Perú. Hija del difunto expresidente Alberto Fujimori, pretende reivindicar la figura de su padre frente al izquierdista Roberto Sánchez (Huaral, 1969), heredero del marxista expresidente convicto Pedro Castillo.

Estas son las elecciones más conflictivas de la historia de Perú. La primera vuelta estuvo marcada por graves problemas logísticos que provocaron retrasos en la apertura de más de 3.000 mesas electorales.

Casi 200 ubicaciones no pudieron instalarse el día de la cita electoral, afectando al proceso de recuento que se retrasó más de un mes. El candidato de ultraderecha Rafael López Aliaga denunció las irregularidades como fraude electoral.

El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, presentó su dimisión. El presidente de la Junta Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, aseguró este domingo ante los medios que las incidencias no se repetirán en la segunda vuelta.

A favor o en contra

Estas elecciones van más allá de una confrontación entre derecha e izquierda. No es una pugna entre modelos ideológicos o programas: lo que está en juego es el regreso del 'fujimorismo'.

La política peruana ha estado marcada por la polarización entre partidarios y detractores de Fujimori desde hace más de 30 años. El Instituto de Defensa Legal (IDL), organización independiente que promueve los derechos humanos, identifica el 'antivoto' como "uno de los factores estructurales que más afectan a la política peruana".

Solo así se explica cómo Keiko Fujimori sucumbió tres veces frente a candidatos de orientaciones políticas tan diferentes: en 2011, cayó contra Ollanta Humala, ultranacionalista de la izquierda antisistema. En 2016, fue batida por el centroderecha de Pedro Pablo Kuczynski y en 2021, perdió frente al marxismo-leninismo de Pedro Castillo.

En las dos últimas elecciones, la diferencia a favor de los ganadores fue pequeña y los analistas atribuyen la victoria al impacto de los movimientos 'antifujimori'. Los colectivos civiles 'No a Keiko' y 'Fujimori nunca más' tuvieron una influencia decisiva en los resultados.

Antes de la segunda vuelta electoral de 2021, el 'antifujimorismo' salió a las calles para plantear la "defensa de la democracia". Rechazaba la reivindicación que la candidata siempre ha hecho del Gobierno de su padre, condenado por delitos de corrupción y lesa humanidad.

Manifestación contra Fujimori en Lima.

Manifestación contra Fujimori en Lima. Carlos Garcia Granthon. Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto.

Sin embargo, durante la campaña para la primera vuelta celebrada el 12 de abril, no hubo manifestaciones ni protestas masivas específicas contra el fujimorismo. Omar Castro, director general de la agencia demoscópica CPI declaró a EFE que en esta ocasión "no se ha activado el 'antivoto' contra Fujimori".

Los últimos sondeos de opinión publicados señalaron que la candidata cuenta con una pequeña ventaja de entre 3 % y 6 %, según el instituto consultado. La diferencia ha crecido durante las últimas semanas de campaña. El responsable de CPI achaca esos resultados a la "decepción" en un sector de la izquierda tras la destitución de Castillo.

La perseverancia de Fujimori

A sus 51 años, Keiko Fujimori aspira a convertirse en la primera mujer en ser elegida presidenta de Perú por votación directa. En 2022, la vicepresidenta Dina Boluarte asumió el cargo tras la destitución del izquierdista Pedro Castillo por intentar un golpe de Estado.

Su padre, Alberto Fujimori, fue presidente entre 1990 y 2000. Reelegido dos veces, abandonó el Gobierno acosado por un escándalo de corrupción liderado por su asesor Vladimiro Montesinos. Huyó a Japón, desde donde envió su renuncia por fax.

El Congreso lo destituyó formalmente por "incapacidad moral permanente". Detenido en Chile en 2005, fue extraditado a Perú, donde un tribunal lo condenó a 25 años de prisión. En 2017, el Gobierno de Kuczynski lo indultó. Murió en 2024 a los 86 años.

Su hija Keiko estudió Administración de Empresas en la Universidad de Boston (EEUU) y obtuvo una maestría en la Universidad de Columbia. Con solo 19 años, apareció tangencialmente en la política al convertirse en la primera dama como consecuencia del divorcio de su padre.

La candidata de la derecha, Keiko Fujimori, atiende a la prensa tras el anuncio de que pasará a la segunda ronda en las elecciones presidenciales.

La candidata de la derecha, Keiko Fujimori, atiende a la prensa tras el anuncio de que pasará a la segunda ronda en las elecciones presidenciales. Alessandro Cinque. Reuters.

Residió en EEUU y regresó a Perú en 2005. El año siguiente fue elegida para ocupar un escaño en el Congreso. La justicia la condenó por presunto lavado de dinero en sus campañas electorales. Tras casi año y medio en prisión preventiva, una sentencia del Tribunal Constitucional hizo que se archivara el proceso por falta de sustento en la acusación.

Fujimori reivindica el legado de su padre. Reconoce que "se cometieron errores" durante sus mandatos, pero reproduce una propuesta de "mano dura" bajo el lema 'Perú con orden'. Contempla la construcción de megacárceles de máxima seguridad y centros de vigilancia con cámaras, dotados de sistemas de IA para controlar el orden público.

Aboga por una reforma administrativa con fuerte enfoque en la digitalización de la Administración. En lo social, propone cambios en sanidad y educación.

Su candidatura cuenta con el apoyo expreso de destacados representantes de la derecha internacional. En la red X Fujimori agradeció este jueves el apoyo expresado en una carta de respaldo del Grupo Libertad y Democracia. Entre los firmantes se encuentran Mauricio Macri, Juan Guaidó y Mariano Rajoy.

La lealtad de Sánchez

El líder de la izquierda es hijo de migrantes de la sierra andina. De padre barbero y madre lavandera, creció en un entorno rural. Estudió psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Antes de dar el salto a la política pasó por el seminario, donde conoció la Teología de la Liberación y abrazó la doctrina social de la Iglesia Católica.

Rechaza la calificación de marxista que le atribuyen algunos medios. Prefiere definirse como socialcristiano. De cara a su candidatura ha moderado sus postulados más radicales.

Roberto Sánchez, candidato a la presidencia por la izquierda de Juntos por el Perú en una conferencia de presnsa.

Roberto Sánchez, candidato a la presidencia por la izquierda de Juntos por el Perú en una conferencia de presnsa. Mariana Bazo. Europa Press.

En 2021 fue elegido miembro del Congreso de la República representando al partido de izquierda Juntos por el Perú. El entonces presidente Pedro Castillo lo eligió para desempeñar el puesto de ministro de Comercio Exterior y Turismo, cargo que ejerció hasta el final de la legislatura.

Tras el fallido golpe de Estado de Castillo, Sánchez dimitió y después se abstuvo de votar la moción para destituirlo. Desde entonces, se ha convertido en su mayor defensor y se presenta como el elegido.

De hecho, durante la campaña ha utilizado el mismo sombrero chotano que caracterizaba al expresidente. Se lo entregó personalmente en la cárcel para que lo exhibiera como símbolo de continuidad y reivindicación. Este lunes, anunció que el próximo domingo esperará los resultados de la segunda vuelta presidencial en Barbadillo, la prisión donde Castillo cumple condena.

La campaña de Juntos por el Perú pivota alrededor de tres ejes: la nacionalización de los recursos naturales, el aumento del presupuesto de educación a un 10 % del PIB y el incremento de la inversión en salud pública. Además, promueve una reforma de la Constitución que incluya a comunidades indígenas en igualdad de derechos.

Las elecciones en España

El Instituto Nacional de Estadística (INE) cifra en 260.544 el número de ciudadanos peruanos residentes en España a 1 de enero de 2025. Arturo Chipoco, cónsul general de Perú en España, confirmó el miércoles a este medio que en nuestro país hay 219.545 ciudadanos censados con derecho a voto. De ellos, 105.493 en Madrid.

El centro de votación en la capital se instalará en IFEMA. Con 21.000 m2 y 212 mesas electorales se convertirá en el mayor del mundo. Otros centros de menores dimensiones se abrirán en Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao. Los cónsules honorarios se encargarán de organizar las votaciones en las ciudades que no cuentan con consulado oficial.

"Al terminar las votaciones, las papeletas se introducen en maletas precintadas", comentó el cónsul Chipoco. "Todos los cónsules del mundo debemos llevarlas personalmente a Lima para el recuento", explicó. "En la primera vuelta llevé 30 maletas", añadió.

El cierre de la campaña

La primera vuelta registró una participación general del 74 % del censo. Significa un ligero remonte sobre los datos registrados en 2021, pero no llega a los niveles cercanos al 81% de 2016. Los estudios de indicadores electorales destacan una tendencia sostenida a la baja de la participación desde mediados de los 2000.

El Observatorio Nacional de Prospectiva (CEPLAN) vincula el deterioro de la participación con el aumento de percepción sobre la corrupción. Hay que tener en cuenta que, en los últimos diez años, la presidencia de la república ha pasado por las manos de ocho personas. De ellas, solo dos están libres de investigaciones o condenas por corrupción y otros cargos.

La confianza en las instituciones es uno de los dos problemas que más preocupan a los peruanos. Un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática peruano (INEI) correspondiente al periodo de enero a junio de 2025 señala que la corrupción es el primer problema para un 55,2 % de la población. Muy cerca se sitúa la inseguridad ciudadana, que es el primer problema para el 52,2 %.

La campaña se cerró este jueves con actos multitudinarios de ambos candidatos. Los sondeos auguran un empate técnico entre las dos fuerzas. En sus últimos discursos, Fujimori y Sánchez han insistido en los ejes de sus campañas, culpándose mutuamente del caos reinante en el país.

Roberto Sánchez reunió a sus seguidores en el céntrico Campo de Marte. "Abajo el fujimorismo, abajo la corrupción porque vamos a derrotarlo, podemos ser pobres pero no somos corruptos", dijo el exministro de Castillo a quien prometió indultar en cuanto llegara al poder.

Keiko Fujimori clausuró su campaña en un multitudinario acto en los exteriores del Estadio Monumental. Prometió lograr la "reconciliación nacional" y gobernar solo cinco años.

El eje corrupción-seguridad, por ese orden o el inverso, forma el gozne sobre el que gira la campaña de Fujimori. A pesar de la amenaza del 'antivoto' de sus detractores, una propuesta centrada en el orden y la regeneración democrática puede sonar bien a los oídos de los votantes. Veremos si a la cuarta va la vencida.