La líder de la oposición venezolana María Corina Machado atiende a la prensa desde Washington.

La líder de la oposición venezolana María Corina Machado atiende a la prensa desde Washington. Kylie Cooper Reuters

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María Corina Machado, tras reunirse con Marco Rubio: "Nadie tiene fe en Delcy, es una cuestión de incentivos"

El secretario de Estado de EEUU recibe a la líder opositora para discutir la transición en Venezuela: "A largo plazo, nuestra política no es en absoluto dejar en pie algo tan corrupto".

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Álvaro Escalonilla
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Las claves

María Corina Machado se reunió con Marco Rubio en Washington para discutir la transición política en Venezuela.

Machado expresó que nadie confía en Delcy Rodríguez y que la situación actual en Venezuela depende de incentivos y del pragmatismo de la Casa Blanca.

Rubio afirmó que mantener a Delcy en el poder responde al temor de un vacío que cause inestabilidad y desplazamientos masivos.

Machado reiteró su intención de regresar a Caracas y aseguró el respaldo de democracias internacionales, especialmente de la administración Trump.

Justo después de protagonizar un tenso interrogatorio de tres horas ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar la intervención en Venezuela, Marco Rubio recibió en su despacho de Washington a María Corina Machado para abordar la transición política en el país caribeño. Una transición que la líder opositora venezolana dice estar acariciando.

"Son horas y días decisivos para el futuro de Venezuela, estamos muy cerca de conquistar lo que hemos anhelado", aseguró la propia Machado al término de su encuentro con Rubio en el Edificio Harry S. Truman. "Nadie tiene fe en Delcy [Rodríguez], es una cuestión de incentivos, y eso es lo que se ha hablado hoy. No hay ingenuidad, todos saben quién está en el poder hoy en Venezuela".

Lo cierto es que la Casa Blanca sigue sin fijar un calendario para forzar la salida del chavismo del poder. Es la vicepresidenta de Nicolás Maduro quien retiene el bastón de mando a base de ofrecer concesiones a la Administración Trump y de mantener cohesionado el régimen.

Este miércoles, ante sus excompañeros del Senado, Rubio confirmó que la decisión de mantener a Delcy en el Palacio de Miraflores es puro pragmatismo, y responde en buena medida a los temores de la Casa Blanca por provocar un vacío de poder que pudiera desembocar en escaramuzas, saqueos o desplazamientos masivos de refugiados.

El asesor de seguridad nacional de Trump reconoció, sin embargo, que Delcy y la plana mayor del chavismo "merecen cierto reconocimiento" por haber conseguido aprobar "una nueva ley de hidrocarburos que básicamente erradica muchas de las restricciones de la era Chávez a la inversión privada en la industria petrolera".

Machado lo ignoró y decidió aferrarse a otra de las respuestas que el secretario de Estado de Trump había ofrecido durante el interrogatorio en el Senado. "A largo plazo, nuestra política no es en absoluto dejar en pie algo tan corrupto", subrayó Rubio, que dijo saber "con lo que estamos lidiando" en Venezuela.

Al hilo de estas declaraciones, la Premio Nobel de la Paz, que cedió el galardón a Trump durante su visita de mediados de enero a la Casa Blanca, garantizó a los venezolanos que "la transición a la democracia tendrá lugar porque tenemos el respaldo de las democracias más importantes del mundo, muy especialmente, del Gobierno del presidente Trump".

Para ahondar la brecha que divide a la presidenta interina y la Administración estadounidense, Machado quiso recordar el abrazo que Delcy dio a los embajadores de China, Rusia e Irán que asistieron a su ceremonia de investidura.

También reiteró la líder opositora su intención de regresar a Caracas, una ciudad que consiguió abandonar a principios de diciembre para asistir a la ceremonia de entrega del Nobel, en Oslo. "Le dije al secretario de Estado que quiero volver a mi país tan pronto como sea posible", insistió, sin concretar si había pedido la ayuda de Estados Unidos para emprender la vuelta.

El secretario de Estado había hecho saber a los senadores que la operación en Venezuela era necesaria porque la situación que atravesaba el país era "insostenible" y suponía un "enorme riesgo estratégico" para Estados Unidos y la región.

Rubio argumentó que la captura de Maduro junto con su esposa, Cilia Flores, no podía ser considerada "un acto de guerra", y que el líder chavista "no es un tipo con el que se pueda llegar a un acuerdo... Lo que quería era ganarnos tiempo y ganar tres años hasta poder negociar con una nueva Administración que él consideraba más favorable".

A propósito de la extracción de Maduro y de los bombardeos en Caracas, que causaron la muerte de un centenar de personas, según el recuento de víctimas del régimen, Machado apuntó que "el Gobierno de Donald Trump es el único Gobierno que ha arriesgado la vida de sus propios ciudadanos por el futuro de Venezuela".