Maduro y Guaidó

Maduro y Guaidó Reuters

América 23-F en Venezuela

Guaidó fuerza a Maduro a mancharse de sangre si evita la entrada de la ayuda humanitaria

La ayuda podría entrar por zonas desprotegidas de la frontera. Miles de civiles, dispuestos a movilizarse para que los cargamentos entren en Venezuela.  

Caracas

El misterio es cómo entrarán las toneladas de ayuda acumuladas en Cúcuta y que se espera pasen por el puente Las Tienditas en los límites de Venezuela con Colombia y otros puntos fronterizos. La incógnita es cómo actuarán los militares venezolanos que bloquean esos pasos.

Un episodio que desvela lo tenso de la situación lo protagonizaron este viernes e los indígenas de la etnia pemón, en La Gran Sabana, al sur de Venezuela en la frontera con Brasil, quienes se enfrentaron a un grupo de guardias nacionales que se movilizaban para cerrar el paso entre ambos países. El enfrentamiento se saldó con dos muertos muertos y decenas de heridas, además del secuestro del comandante de la Guardia Nacional Bolivariana en la zona por parte de los indígenas, quienes horas antes del incidente protestaban por la falta de alimentos.

La ayuda entrará en Venezuela a partir de las 9:00 am del 23 de febrero, garantizó el diputado venezolano José Manuel Olivares, médico y actualmente en el exilio, quien coordina desde hace semanas el acopio y la logística en la ciudad colombiana de Cúcuta. “Es una decisión del Fobierno legítimo del presidente Guaidó que tiene el apoyo del mundo”, enfatizó. Se espera que la ayuda ingrese por cuatro puntos fronterizos, tres de ellos conocidos: el de Colombia, uno con Brasil y el tercero en la costa del mar Caribe frente a las Antillas Holandesas.

Operación 'secreta'

Otros detalles de la operación se mantienen en secreto. Pero Luis Salamanca, abogado venezolano experto en Derecho Constitucional y Doctor en Ciencias Polìticas, se aventura a considerar la opción de que entre por las zonas desprotegidas de la frontera, en caso de que Maduro insista en mantener el bloqueo.

La otra alternativa es que miles de civiles se movilicen y resguarden la entrada de la caravana y entonces las tropas venezolanas tendrían que decidir si abrir fuego contra personas desarmadas ante la mirada de gobernantes que se han comprometido a asistir al acto. Es el caso de presidentes de Colombia y Chile, Iván Duque y Sebastián Piñeira. Esta opción podría desencadenar un intercambio de disparos entre soldados venezolanos y extranjeros (principalmente de Estados Unidos), pero Salamanca descarta esta alternativa por lo costoso en términos políticos tanto para Maduro como Guaidó.

Nicolás Maduro echa el cierre a su frontera con Brasil para evitar la entrada de la ayuda humanitaria desplegada

Pendientes de Maduro

El profesor opina que incluso Maduro puede considerar a última hora aceptar la ayuda, bajo la condición de repartirla él mismo. Una idea para la que se ha preparado en días recientes al “aceptar” un cargamento de 300 toneladas de ayuda proveniente de Rusia. Repartiría una junto a la otra. Pero esta opción no está exenta de contradicciones.

“Al pedir ayuda a Rusia y al solicitar asistencia humanitaria a la ONU reconoce la emergencia. Lo que pasa es que la emergencia humanitaria compleja es un tipo de crisis institucional cuya causa, entre otras, es el quiebre institucional de carácter multifactorial y en la que no se logran cubrir las necesidades básicas de la población y generalmente es por ausencia de Estado. O también se debe a un Estado que no cubre estas necesidades para generar dependencia de la población y así mantenerse en el poder”, explica Laura Louza, experta en derecho constitucional y fundadora de la ONG Acceso a la Justicia.

“La emergencia humanitaria compleja tiene como causa el ser humano. El régimen de Maduro dirá que es el bloqueo, una medida que es posterior a la emergencia que se vive en Venezuela, que data desde 2015. Entonces hay contradicción cuando de golpe traes ayuda de Rusia, China y Cuba como reacción a la de Estados Unidos, quiere decir que sí podías traer ayuda, el asunto es que no quieres”.

Louza menciona que en estos últimos días las ONG venezolanas han vivido una serie de acciones represivas y de persecución por parte del régimen, como la de la fundación Manos Amigas por la Vida, cuyos directivos fueron apresados y decomisadas las medicinas que reparten a los portadores de VIH, además de impedir el acceso a los centros hospitalarios de otras organizaciones. Se rumorea que las medidas apuntan a evitar que ayuda humanitaria, que se ha repartido “a cuenta gotas” entre algunas ong, llegue a los casos más urgidos y que se supone no podrán esperar por la resolución del dilema del 23F.

Si la ayuda entra será una victoria política de la oposición, si no, entonces Maduro quedará como alguien a quien no le importa que su gente muera

Salamanca declara que la única manera en la que Maduro puede salir victorioso de este pulso con Guaidó es que establezca un escenario de negociación: “Si la ayuda entra será una victoria política de la oposición, si no, entonces Maduro quedará como alguien a quien no le importa que su gente muera”.

Como la opción cierta de Maduro es impedir el ingreso, entonces otro escenario inmediato para Salamanca es la deserción de los soldados que no quieran sumarse a la represión ante el avance del convoy humanitario.

Un documento administrativo de la Guardia Nacional Bolivariana, de diciembre de 2018, revela que 4.309 sargentos fueron “separados” de este componente al no regresar a sus unidades. “La crisis llegó a los militares. Por eso encargará el resguardo a grupos armados que considera más leales: colectivos e incluso grupos guerrilleros colombianos”, comenta Salamanca.