El padre Alexander echa el agua bendita desde el avión.

El padre Alexander echa el agua bendita desde el avión.

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70 litros de agua bendita y San Juan Bautista para erradicar la fornicación y las drogas de Rusia

Un grupo de sacerdotes ortodoxos se han subido a un avión para echar agua bendita a varios pueblos del país y así librarles de pecados como el sexo o el alcohol.

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Varios sacerdotes ortodoxos rusos han decidido luchar contra el pecado de varios pueblos de la región de Tver Oblast de la manera más original posible. Se han subido a un avión para Con 70 litros de agua bendita y dos iconos religiosos de San Juan Bautista, para liberar a los pueblos de la región de vicios como la bebida o el sexo. 

Así, rociando el agua bendita por todo el territorio con motivo del Día de la Sobriedad, que se celebra cada 11 de septiembre en Rusia, estos clérigos intentan "ayudar a su rebaño en las olas de la justicia" y liberarlo de cualquier mal. 

"Quiero que mis oraciones protejan a la ciudad de las aflicciones que la aquejan, de todos los accidentes y adversidades sociales", dijo el obispo Savva a Tver News antes del vuelo, tal y como recoge la BBC.

Un grupo de sacerdotes ortodoxos echan 70 litros de agua bendita sobre los pueblos para "librarles del pecado"

El padre Alexander Goryacheva declaró a The Moscow Times que "cualquier enfermedad proviene de un virus y que todos los virus son el demonio". Por ese motivo, tras elevar la avioneta a unos 200 metros de altura, los sacerdotes oraron en voz alta y posteriormente abrieron una puerta para comenzar a echar el agua bendita sobre los pueblos. 

"Estamos tratando de ayudar a las personas a deshacerse de las enfermedades", subrayó Goryacheva, refiriéndose a las "enfermedades espirituales". "Queremos que dejen de beber alcohol, drogarse y la fornicación. ¿Cuál es el chiste? Tan solo estamos haciendo nuestro trabajo".

"Verdaderas victorias"

No sería la primera vez que llevan a cabo este tipo de prácticas. Goryacheva aseguró que con vuelos anteriores han obtenido "verdaderas victorias sobre el alcoholismo". "Un hombre vio nuestro avión volando por encima de su cabeza y le dijo a su esposa que renunciaría a la bebida, y lo hizo", explicó mientras sostenía el icono. 

Asimismo, un hombre llamado Vyacheslav apoyó esta opinión. Según informa la BBC, Vyacheslav dijo que logró dejar la bebida después de recurrir al icono de Cáliz inagotable para obtener ayuda durante una peregrinación a Tver, en la que también conoció a su futura esposa Olga. Ambos se unieron a los clérigos en el último vuelo sobre Tver.