Más de 5.000 fieles de la AfD se citaron en Berlín, un feudo de la izquierda alemana.

Más de 5.000 fieles de la AfD se citaron en Berlín, un feudo de la izquierda alemana. Reuters

Mundo ALEMANIA

La ultraderecha alemana airea su discurso xenófobo en Berlín con 25.000 contra-manifestantes enfrente

A un lado de la Puerta de Brandeburgo se agolparon alrededor de un pequeño escenario unos 5.000 militantes del ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

Berlín

La monumental Puerta de Brandeburgo era en su día uno de los puntos por donde pasaba el muro que en Berlín separaba la Alemania comunista de la Alemania del oeste. En la tarde del domingo, bajo ese monumento, había instalado un amplio dispositivo de seguridad. Su misión era poner tierra de por medio entre alemanes con ideas políticas diametralmente opuestas.

A un lado de la Puerta de Brandeburgo, en la Plaza del 18 de Marzo, se agolpaban, alrededor de un pequeño escenario, unos 5.000 militantes del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Al otro, varios miles de contra-manifestantes concentrados para mostrar su oposición frontal a las ideas de esa formación. También intentaban sabotear en la medida de lo posible las intervenciones de las figuras de AfD que animaron la reunión de los ultraderechistas. Sus herramientas fueron ruido y música, sobre todo, techno.

Sigfried, un jubilado que se manifestaba en en lado de AfD, defendía que la concentración de su partido era “necesaria”. Participante habitual de las manifestaciones en Dresde de los radicales Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), Sigfried había desfilado el domingo toda la mañana por las calles del centro de la capital alemana hasta llegar a la Puerta de Brandenburgo.

“Todo ha ido bien. Aunque ahí fuera están los que quieren el caos. Estamos bien protegidos por la policía”, dice Sigfried a EL ESPAÑOL antes de que comiencen las intervenciones de los líderes de AfD. Este jubilado se refiere a los contra-manifestantes. Éstos lograron reunir, según cuentas de las autoridades, unas 25.000 personas. En su lado de la Puerta de Brandeburgo, un equipo de 10.000 watios con música techno dispuesto por los contra-manifestantes sonaba a todo volumen para entorpecer la difusión de los mensajes de la concentración ultraderechista.

Alex, un joven que acaba de bajar desde lo alto de una farola para discurrir con la masa de contra-manifestantes, es uno de los militantes anti-AfD. “Queremos mostrar que Berlín no quiere a la gente de AfD”, asegura Alex a este diario. “Por eso la gente les está gritando mensajes como 'nazis fuera' o 'todo Berlín odia a AfD' o, en inglés, 'Fuck AfD' ['que se joda AfD’, ndlr.]”, añade. Alex hablaba mientras participaba en una de la docena de contra-cortejos que circularon por el centro de Berlín, no lejos de donde paseaban los manifestantes de AfD.

Como Alex, buena parte de los militantes anti-AfD acabaron en la Plaza de París, frente a la Puerta de Brandeburgo. A escasos metros se encontraban manifestantes ultras como Sigfried o Sophie. Ésta última, que pasea con una bandera de la Joven Alternativa para Alemania, la organización de jóvenes militantes de AfD, reconoce que Berlín es territorio hostil para su partido. “Berlín está muy posicionada a la izquierda políticamente”, afirma esta joven a EL ESPAÑOL. “Pero estamos contentos porque hemos logrado organizar esta manifestación”, añade la joven, acompañada de varios amigos. En principio, AfD quería haber convocado 10.000 personas. Se estima que sólo la mitad desfiló por Berlín el domingo.

Frente a la AfD se dieron cita casi 25.000 contra-manifestantes.

Frente a la AfD se dieron cita casi 25.000 contra-manifestantes. Reuters

A Andreas, un hombre de mediana edad encargado de velar por la seguridad del evento de AfD, no le extrañan las condiciones adversas de la manifestación. “En Berlín estamos acostumbrados a este tipo de situaciones. Éstos son los nietos del SED”, dice Andreas a este diario, aludiendo a las siglas alemanas del Partido Socialista Unificado de Alemania, el que otrora controlara la República Democrática de Alemania (RDA), la Alemania comunista.

Timo, un joven militante de AfD venido a Berlín desde el Land de Baja Sajonia, en el noroeste teutón, se muestra más persuadido del éxito de los suyos. “Hemos reunido entre 5.000 y 6.000 personas. Está muy bien, aunque ellos siempre hagan lo mismo: tratar de impedir nuestras concentraciones”, apunta Timo a este periódico. Se queja del continuo ruido de los contra-manifestantes. Éstos, de hecho, terminaron rodeando la manifestación de AfD para gritar mensajes contra del partido ultraderechista. El dispositivo policial, que rodeaba a los participantes del evento de AfD e incluía policías a caballo y antidisturbios fuertemente equipados, evitó que ambos grupos de manifestantes llegaran a enfrentarse.

Música de David Hasselhoff para frenar a los contra-manifestantes

La concentración del partido ultraderechista tuvo como plato fuerte diez minutos de discurso de Alexander Gauland, fundador y co-presidente de AfD. Los convocados por Gauland y compañía que no estaban frente a los micrófonos o cerca de los altavoces del escenario, miraban con insistencia y visiblemente molestos a los alrededores de ‘su' manifestación. Los gritos de '¡Nazis fuera!' o '¡Todo Berlín odia a AfD! apenas dejaron de oírse cuando llegaron las intervenciones de los políticos ultras.

La canción de David Hasselhoff I've been looking for freedom que cantara frente al muro de Berlín en 1989 el protagonista de series televisivas como El coche fantástico o Los vigilantes de la playa resultó lo más eficaz para tapar el ruido hostil al sonar por los altavoces del escenario de AfD. Georg Pazderski, líder regional en Berlín de AfD y uno de los 'teloneros' políticos de Gauland, comenzó su intervención con un sintomático: “¿Se me escucha?”.

Pazderski, al igual que Guido Reil, una figura de AfD salida del mundo sindical con pasado socialdemócrata, o Jurgen Meuthen, co-presidente de AfD, aireaba en el escenario los mantras de la formación ultraderechista. A saber, las críticas contra la política de refugiados de la canciller Angela Merkel, contra la inmigración ilegal, contra la integración de los inmigrantes, contra la gran coalición que gobierna el país y, en general, contra la situación política, social y económica alemana.

Discursos con techno de fondo

“¡Estamos viviendo la violación de nuestra identidad y nuestra cultura por la inmigración masiva! ¡Estamos viviendo la violación de nuestra lengua!”, señalaba Meuthen. Gauland, por su parte, recordaba, entre otras cosas, aquello de que “Islam no pertenece a Alemania”, arrancando el aplauso de sus manifestantes.

“Estamos aquí porque amamos a este país, porque es nuestro país y porque no queremos regalarlo. Por nuestros hijos, por nuestro país, por nuestro futuro, por eso estamos aquí”, gritaba Gauland. Pese a sus esfuerzos, no pudo evitar que se escucharan, de fondo, los pitidos, los gritos y la música techno de los contra-manifestantes. Lo mismo pasó con los eslóganes vociferados frente a la Puerta de Brandeburgo por los manifestantes de AfD que trataban de apoyar a los suyos con típicos mensajes de la ultraderecha como “¡Resistencia, Resistencia!”, “¡Merkel debe irse!” o “¡Somos el pueblo!”.

Reil, el socialdemócrata convertido a ultraderechista que abrió la ronda de intervenciones en el escenario de AfD llegaba a gritar “¡Éste es nuestro día!” ante el ruido de los contra-manifestantes. Sin embargo, según Hajo Funke, politólogo de la Universidad Libre de Berlín y experto en la extrema derecha alemana, AfD pudo celebrar bien poco en la que se supone era su “gran manifestación” del domingo.

“Los, como mucho, 6.000 manifestantes de AfD, para un partido con seis millones de votos en las últimas elecciones generales, representan un resultado muy discreto para una movilización”, subraya Funke a EL ESPAÑOL. “Que hubiera 25.000 contra-manifestantes es una prueba de que el Berlín liberal, incluidas las Iglesias, está ahí contra AfD, frente a sus ideas radicales y, en buena medida, racistas. Quieren llevar a cabo una revolución nacionalista”, añade.

AfD es el principal partido de la oposición en el Bundestag, donde cuenta con 92 diputados. Los últimos sondeos de intención de voto le atribuyen entre un 12% y 15%, no lejos del 20% con el que se identifica a la segunda mayor formación del país, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD).