Protagonistas

La Comunidad de Magas se adelanta al estreno de 'SIX' en Madrid y asiste al resurgir 'pop' de las esposas de Enrique VIII

La adaptación, que llegará a Gran Vía el 17 de septiembre, invitó a los lectores de esta revista a redescubrir en exclusiva a las Tudor que forjaron un mito.

Más información: Enriqueta Chicano, Cruz Sánchez de Lara y Sandra Sánchez, entre las asistentes al estreno en exclusiva para la Comunidad de Magas de 'SIX el Musical'

Elena Pérez
Publicada
Actualizada

En los 85 minutos que dura SIX el Musical, el más mujeriego entre los Tudor no aparece. Pero vamos, ni falta que hace. Su sombra se cuela en el Teatro Gran Vía antes de que arranque la música, pero el poder sobre el escenario pertenece a seis mujeres a las que la Historia ha acostumbrado a clasificar según su destino y que la obra, esta vez, devuelve a sus vidas.

Divorciada. Decapitada. Enterrada. Divorciada. Decapitada. Salvada. Pasados que nos hacen pensar, por su debido orden, en Catalina de Aragón, Ana Bolena, Jane Seymour, Ana de Cléveris, Catalina Howard y Catalina Parr. En la noche del martes, 15 de septiembre, la Comunidad de Magas tuvo la oportunidad de citarse con las consortes en una cita fascinante.

Dos días antes del estreno de la primera versión en castellano del musical, previsto para este 17, los lectores de la revista asistieron a una función exclusiva en el Teatro Gran Vía de Madrid. Por fin aterriza en España, de la mano de Julia Gómez Cora, la adaptación de una producción aclamada mundialmente por sus mensajes de empoderamiento y unión.

La Comunidad de Magas se adelanta al estreno de 'SIX' en Madrid y asiste al resurgir 'pop' de las esposas de Enrique VIII

SIX es la revancha de seis mujeres que ven en el sufrimiento provocado por el mismo ex imposible un punto de unión. ¿Cuál podría ser la mejor forma de juntarlas bajo los mismos focos? Tal vez una girl band. Podrían cantar y bailar. Pero hay un problema: las reinas han renacido como divas, y ninguna está dispuesta a renunciar a su protagonismo.

Exteriores del Teatro Gran Vía de Madrid con los carteles de 'SIX el Musical'.

Exteriores del Teatro Gran Vía de Madrid con los carteles de 'SIX el Musical'. David Morales

Seis coronas, un escenario

Arranca entonces una batalla de egos —o, mejor dicho, una carrera sonora por recuperar el relato— en la que cada una trata de demostrar que su paso por la corte fue el más cruel. Catalina de Aragón presume de haber sido la primera y se niega a aceptar el papel de esposa descartada; Ana Bolena hace del humor y la insolencia un modo de sobrevivir a su propia leyenda.

Jane Seymour trae la sensibilidad a la escena para recordar la vida que no pudo continuar después del parto; Ana de Cléveris convierte un casamiento fallido en una inesperada historia de libertad; Catalina Howard quiebra el tono de fiesta con un relato ligado a la vulnerabilidad; y Catalina Parr se resiste a que sobrevivir sea lo único que se diga de ella.

La historia ha hecho de las seis una lista fácil de memorizar, pero SIX el Musical utiliza esa simplificación para desmontarla. Cada consorte llega con una canción propia y un vestuario que combina las siluetas Tudor con los códigos de una pop star. Por no hablar de los guiños a la cultura española o al siglo XXI en el que han 'renacido' dispuestas a poner todo patas arriba.

Antes de que se apagaran las luces y la Comunidad de Magas pudiera asistir al estreno en exclusiva, Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, quiso dar la bienvenida a los asistentes y adelantó: "Vais a comprobar cómo podemos aprender, divertirnos y tener ganas de bailar".

Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, sobre el escenario.

Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle, sobre el escenario. David Morales

"Me apuesto lo que queráis a que, antes de que termine la obra, muchos estaréis de pie", prosiguió la directiva, emocionada ante un espacio absolutamente repleto de personas, desde el patio de butacas hasta el entresuelo. "Yo tenía un sueño y soñé con una comunidad. Gracias por acompañarnos".

El aplauso se prolongó unos segundos. Después, las luces descendieron y el Teatro Gran Vía dejó en el pasado el photocall desplegado para la ocasión y los saludos de lectores y amigos de la casa para dar paso a los neones, los golpes de batería y una banda en directo dispuesta a transformar cinco años de historia en una noche inolvidable.

Sobre la escena, Clara Lanzani, Udara Zubillaga, Beatriz Santana, Liz Tatis, Arianna Galletti y Alba Egilo irrumpen con botas de tacón, corsés brillantes y coronas que poco tienen que ver con las de los retratos que cuelgan en los museos. Sirva esta presentación de aviso: aquí no se van a tratar los hechos sólo con rigor, sino con sátira y picaresca.

Bárbara Dias, Clara Rengel y Flor Lopardo completan la compañía como alternantes, preparadas para asumir los personajes de SIX el Musical así como los registros vocales, coreográficos y escénicos que exige cada uno de ellos.

La respuesta del público

Poco más puede contarse sin hacerle un flaco favor a quien todavía tiene pendiente pasar por el Teatro Gran Vía. SIX tiene parte de su gracia en la sorpresa: en descubrir cómo una historia que parecía aprendida de memoria en el colegio puede convertirse en una noche de coros, carcajadas, coreografías y emociones inesperadas.

Al terminar la función, los primeros corrillos se formaron de nuevo en el vestíbulo. Laura, Alberto, Ori y Pau, integrantes de una familia que asistió a la función con la Comunidad de Magas, coincidían en que la propuesta les había sorprendido desde el primer momento. "No nos imaginábamos este espectáculo para nada; ha sido algo muy nuevo", resumían.

Se quedaban con las voces "espectaculares", con el giro rockero de algunos números y con el momento más íntimo de Jane Seymour. También tuvieron halagos para Ana Bolena, encargada de aportar las notas más canallas. Aunque, al final, no hay favoritas: el mensaje de la obra es que entre mujeres siempre será mejor unirse que compararse.

A unos metros, un padre y su hija se levantaban de la primera fila. Vecinos de La Latina, acudieron a ver SIX porque querían salir de la rutina y reconectar con la oferta cultural de una ciudad que no descansa cuando se trata de estrenos. Él disfrutó de la cercanía con el escenario; ella llegó con una ventaja: ya conocía las canciones de la versión original.

Entre las asistentes también figuraban personalidades vinculadas al deporte, la cultura, las instituciones y la empresa, desde la karateca Sandra Sánchez a Enriqueta Chicano, presidenta del Tribunal de Cuentas. Nadie quiso perderse la cita con el teatro.

"Me ha encantado la coreografía, el vestuario y la puesta en escena. Lo hacen genial", valoraba Ainhara Viñarás, del Grupo Shiseido. La directiva encontró en la propuesta una forma actualizada de darle la vuelta a la historia y de hablar de la fuerza colectiva de las mujeres. "Te hace pensar, te apetece volver a recordar la historia de este reino", concluía.

Marta Manzano, CEO, productora ejecutiva de Tesseo y también amiga de la revista, salía del teatro comentando: "SIX nos ha recordado la historia apasionante de seis grandes mujeres cuya época quizá sea difícil de traer a la actualidad, pero lo han hecho muy bien. Me ha encantado".

En su opinión, la adaptación española acierta especialmente al unir el trasfondo histórico con "esa parte de humor y de gags españoles" que acerca la propuesta al público de aquí. "La recomiendo totalmente porque ellas tienen fuerza y energía. Aquí vives historia, entretenimiento y sales con ganas de comerte el mundo", añadía.

De Cambridge a Gran Vía

No es casualidad que las Tudor hayan tomado la capital antes de que el calendario marque oficialmente su estreno. Basta subirse al autobús o mirar las marquesinas para comprobar que sus coronas llevan semanas captando nuestra atención. Y, ahora, su llegada dice mucho del momento dulce que vive el teatro madrileño.

La Gran Vía continúa siendo la avenida de los clásicos que llenan durante años, pero a su lado han encontrado hueco propuestas que buscan otra relación con el público: funciones más breves, referencias populares, el lenguaje de las redes y espectáculos que no requieren una educación musical previa ni saber distinguir a Catalina de Aragón de Catalina Parr.

En la aproximadamente hora y media que dura SIX, sin descanso, la platea deja de ser espectadora para convertirse en cómplice: las actrices hablan al público, invitan a responder y dejan espacio para aplaudir, corear y entrar en una dinámica que nos recuerda a un concierto más que a una representación de época.

De hecho, cada reina se inspira en una diva pop: Catalina de Aragón tiene la fuerza de Beyoncé; Ana Bolena, el descaro de Avril Lavigne; Jane Seymour, la emoción de Adele; Ana de Cléveris, el aplomo de Rihanna; Catalina Howard, el brillo de Ariana Grande; y Catalina Parr, el pulso de Alicia Keys.

El recorrido internacional de SIX explica, en parte, las expectativas. Nació en 2017 en el Fringe de Edimburgo, escrito por Toby Marlow y Lucy Moss cuando tenían 22 años y todavía estudiaban en Cambridge. Aquel proyecto universitario se estrenó después en Londres con seis funciones agotadas.

Después regresó al West End con una residencia también llena y fue creciendo hasta cruzar el Atlántico: Chicago, Broadway, Australia, Corea del Sur, Japón y, ahora, Madrid. En 2022 recibió dos premios Tony —a mejor partitura original y mejor diseño de vestuario— y el álbum grabado en directo fue nominado al Grammy.

Final de la actuación en el Teatro Gran Vía de Madrid.

Final de la actuación en el Teatro Gran Vía de Madrid. Javier Carbajal

La obra suma más de 5.500 millones de reproducciones en plataformas digitales y atrae cada año a millones de espectadores en sus diferentes montajes internacionales. Antes de Madrid, tuvo una prueba de fuego cercana: su producción original en inglés pasó por Barcelona en 2025 y vendió más de 12.000 entradas en el Teatro Coliseum.

Lo que ahora se estrena no es, sin embargo, un calco con subtítulos. Es la primera versión íntegramente en castellano, una operación delicada tratándose de un espectáculo construido sobre juegos de palabras, humor contemporáneo y referencias históricas del imaginario británico.

Traducir no consistía únicamente en encontrar equivalentes para las letras; había que conservar los remates, la velocidad y el descaro. La adaptación se permite, por eso, guiños más próximos al código patrio y una mezcla musical que no se limita al pop: también hay espacio para la balada, la electrónica, el rock...

La aventura madrileña llega con antecedentes suficientes como para no pasar desapercibida, pero su desafío empieza ahora. Si la función exclusiva de la Comunidad de Magas anticipa algo, es que estas reinas no han venido a Gran Vía a pasar desapercibidas entre un mar de carteles: han venido a ocupar el trono morado.