Arréglate que nos vamos con Teresa Fernández Valdés
Teresa Fernández Valdés, la única productora española premiada en Cannes: "Ahora quiero hacer teatro musical"
Fundó en 2008 Bambú Producciones, responsable de Velvet o Las chicas del cable, y ahora emprende un nuevo camino, tras vivir una catarsis personal.
Más información: Mercedes Padilla, la primera mujer en dirigir una orquesta en España: "Debemos mucho a las bandas de los pueblos"
"Dijo el director y guionista canadiense James Cameron, que la imaginación es una fuerza que puede manifestar una realidad. No te pongas limitaciones u otros lo harán por ti". Con esta frase comienza un nuevo episodio del pódcast Arréglate que nos vamos, presentado por Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL, y Charo Izquierdo, directora de ENCLAVE ODS.
La invitada es Teresa Fernández Valdés, una de las productoras más influyentes del audiovisual español y la única mujer que ha obtenido la medalla del Festival de Cannes. Está detrás de grandes y exitosas series como Velvet, Gran Hotel o Las chicas del cable, desde Bambú Producciones que fundó en 2008 junto a su entonces pareja Ramón Campos.
Retomando la cita inicial, admite que a veces es bueno ponerse límites relacionados con los cuidados personales, aunque no en cuanto a los objetivos. "Sueño en grande porque me sale, me nace desde niña", admite. "¿Estás orgullosa de lo que has hecho?", le pregunta Charo.
Teresa Fernández Valdés posa con Cruz Sánchez de Lara y Charo Izquierdo.
"Mucho. Además, estoy en un momento en el que cuando miras atrás parece que la vida no te perteneció. Siento que la carrera nos ha ido muy bien, porque hubo muchas series que han tenido un calado tanto nacional como internacional. Todo esto hizo que me plantease parar y ahora siento que tengo el disfraz de Superman en el armario y digo 'uy, un día fui ese superhéroe'".
Ese impás lo relaciona con el COVID, que fue cuando disfrutó enormemente el tiempo con sus hijas. Hicieron fiestas en casa cada sábado, que ellas recuerdan aún. Rememora que le aterraba volver a la rutina y llegó el momento de tomar decisiones, emprender nuevos retos personales y laborales.
"Habíamos hecho cientos de horas de ficción en 15 años con Bambú y cada vez surgían más retos. Fuimos la primera productora en trabajar para Netflix, luego llegó Movistar, Amazon Prime... Y nos devoramos a nosotros mismos, porque queríamos decir que sí a todo. Eso me ahogó", recuerda.
No duda en afirmar que atravesó una auténtica catarsis: "En este viaje astral que viví, me di cuenta de que había construido una especie de heroína que en el fondo no tenía ningún valor y me había perdido a mí misma en el camino".
Ahí es donde aprendió a poner límites que son necesarios. "Dije, 'tengo que cambiar cosas de mi vida'. Trabajaba con mi entonces marido, que era y es mi socio, y eso era difícil de gestionar. Ramón no tenía las mismas necesidades y la pareja se rompió, con muchísima armonía, eso sí", matiza.
"Mi cambio vital arrasó conmigo. Tuve que parar un año para encontrar quién era. Yo me sentía poderosa siendo la productora de Bambú, pero cuando desapareces del mapa ves que ya no interesas a todas esas personas que quizá te respetaban solo por lo que podían obtener de ti. Mi teléfono se apagó inmediatamente", recuerda con total sinceridad Teresa.
Fue un aprendizaje, del que surgió una nueva empresa, Te espero en Marte, en la que se toma las cosas de otra manera y que responde a ese reto que necesitaba. "Quiero disfrutar ahora, en el presente, no esperar a que me jubile", dice. Durante ese año de reflexión, viajó sola, hizo surf con 40 años... Asegura que le faltaban experiencias por vivir y por hacer.
El nombre de su nueva productora tiene mucho que ver con todo esto: "Cuando yo tomé todas estas decisiones lo veía tan loco que me decía a mí misma todo el rato 'esto es marciano'. Sentía que estaba como en Marte".
Le gustan las historias de mujeres, pero cree que aún quedan muchas que contar. "Tenemos que mejorar cómo nos tratamos a nosotras mismas, somos durísimas, nos juzgamos mucho físicamente, cuando disfrutamos del tiempo... A mí me pasa, por ejemplo, cuando mis hijas están con su padre y yo me estoy divirtiendo; te sientes hasta mal", asegura.
Y hace una reflexión: "El desapego no es desamor. Hay que reeducarse en eso".
Este es un momento de nuevos proyectos para Teresa, que tiene tres series y una película en mente, y desea emprender nuevas aventuras: "Tengo la ilusión de producir teatro musical. Soy una enamorada del género ".
Termina la interesante charla, con una curiosidad —otra más— de la vida de Fernández Valdés, que hizo ballet clásico hasta los 18 años y es una apasionada de Grease y Dirty dancing. Estudió periodismo y desvela que está escribiendo algo "más literario".