Lorenza Luti posa en exclusiva para Magas.

Lorenza Luti posa en exclusiva para Magas. Giulio Ghirardi

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Lorenza Luti, tercera generación al mando de la icónica Kartell: "Mi abuela llevó el color a las casas"

La codirectora de la icónica multinacional italiana nos recibe en Milán para hablar de historia y de futuro.

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"¡Esto lo hizo mi abuela!", exclama Lorenza Luti girándose en la silla y señalando unas reconocibles mesillas redondeadas con ruedas en una esquina. Se refiere a la genial arquitecta Anna Castelli y a los componibili, uno de los muebles modulares más reconocibles e imitados de la historia del diseño.

En su rostro, se dibuja levemente la ufanía del orgullo familiar. Sus abuelos, Anna y Giulio Castelli, fueron los fundadores de la firma Kartell, cuya flagship hoy visitamos en Milán. "Se trata del primer icono creado por ella", explica.

"Es del año 1967 o 1968", añade inmediatamente, "dependiendo de si te refieres a la forma cuadrada o la redonda, que vino inmediatamente después. Son muy apreciadas, incluso amadas, por mucha gente".

Unos grandes ventanales recogen la luz de la ciudad italiana. "Antes en esta zona solo estaba Kartell, ahora nos encontramos muchas marcas de este mismo sector y del ámbito fashion. De hecho, decimos que es el 'cuadrilátero de moda", describe.

Para Lorenza, formada en Economía, su abuela fue sin duda la llave del éxito de la firma que hoy codirige junto a su hermano Federico: "Somos muy cercanos, él se encarga de la parte comercial". Todo se da bajo la presidencia de su padre.

Lorenza Luti junto a su padre, Claudio, y su hermano, Federico.

Lorenza Luti junto a su padre, Claudio, y su hermano, Federico. Giovanni Castel

Describe a sus abuelos, de hecho, como complementarios. "Él era más técnico, ingeniero. Recuerdo sobre todo su curiosidad y deseo de innovación. Se había formado con un premio Nobel que descubrió el polipropileno. Ella era arquitecta y estaba más enfocada en el diseño".

"Al principio, ella asesoraba y tenía su estudio, pero luego se unió al proyecto. Ayudó a reunir a todos los creadores más importantes alrededor de la cultura de Kartell, como fue el caso de los Centrokappa. También fue presidenta de la Asociación del Diseño de Italia (ADI) y profesora durante muchos años", relata.

Lorenza explica que han encontrado y catalogado muchos dibujos originales de Anna Castelli de los años sesenta, y que lo más sorprendente "no es solo la parte arquitectónica, sino la de comunicación. Estaba muy interesada en los aspectos educativos".

"Además, ambos eran muy buenos para las relaciones sociales", subraya, "vivían para la compañía y construyeron una comunidad alrededor de ella. Incluso durante sus vacaciones visitaban a sus distribuidores en México o en otros lugares alrededor del mundo (sonríe ampliamente). Ahora intentamos separar más el trabajo de la familia".

Desde su fundación en 1949, Kartell firma un concepto global que abarca interior, exterior y encargos con diferentes visiones. Sin duda, una de sus claves sería la creación de alianzas, de Joe Colombo a Philippe Starck, pasando por la española Patricia Urquiola o los mediáticos Christian Lacroix o Lenny Kravitz.

Historia de la innovación

A Lorenza Luti le encanta la plaza de Santa Maria delle Grazie: "Sus jardines interiores se pueden visitar en algunos días concretos. Amo la ciudad de Milán, esa mezcla de moda, diseño y comida. Es muy fácil vivir aquí y visitar un montón de lugares culturales, el campo, el mar o los lagos".

Lorenza Luti en un imagen de cortesía de la firma.

Lorenza Luti en un imagen de cortesía de la firma. Cedida por Kartell

Comparte un detalle curioso: ella comenzó su carrera con un fashion crossover con otra conocida familia italiana. "Sí, fue en Zegna, porque la hoy presidenta, Anna Zegna, cuando era más joven, trabajó en Kartell con mi padre como primera experiencia laboral, así que yo hice lo mismo, pero al revés", comenta entre risas.

Actualmente, se encuentra al cargo de la dirección mundial del retail y el marketing de la icónica marca. Luti explica cómo en términos de producción masiva, el plástico llegó para ofrecer "durabilidad y color, algo mucho más complicado de conseguir con la madera o el metal. Mi abuela llevó ese pop cromático a las casas con propuestas como Componibili".

"En los sesenta todo era posible, era el momento de empezar con cualquier tipología de empresa. Ahora sería mucho más difícil", ironiza, señalando a esa idea utópica de que los muebles pudieran ser usados por cualquier persona y en cualquier parte de la vivienda.

Sus antepasados, por ejemplo, son responsables de avances como de la primera silla de plástico en 1963, pensada para niños. "Probaron a hacer objetos para la industria de los laboratorios y más tarde mi abuela gestaría las mesas y comenzaría la producción de lámparas y otros objetos de mayor tamaño con varios compañeros".

"Mi padre, como segunda generación, añadió más innovación, buscando la calidad, y más diseño". "Tuvo mucho éxito", algo que recuerda y asocia a otros nombres, "en los noventa y dosmiles, con la transparencia y las colaboraciones con Philippe Starck o la española Patricia Urquiola".

"De hecho, yo empecé a entender mejor Kartell cuando estuve en la universidad y fue el boom de esto. Fue algo que nos permitió entrar en todos los hogares, porque podías usar los objetos en casas clásicas o en las contemporáneas en todo tipo de combinaciones sin cargar la escena. Fue algo revolucionario".

Para ella y su hermano, el mandato generacional es mantener el made in Italy —todo se produce en el norte del país— y "el desarrollo de productos reciclados, orgánicos, madera y policarbonatos. Además, de mezclar tela con reciclados o metal con madera", lo cual ha solidificado en un manifesto.

Perspectivas futuras

La primera silla realizada con IA o la creación de biomateriales transparentes son también otras de las innovaciones de las que pueden presumir. "Intentamos hacer proyectos con diseñadores que nos impresionan por sus avances con las materias primas o las tecnologías. No vamos a realizarlos si no son lógicos o coherentes con nuestra identidad".

Aunque, añade, "el primer punto es que lo más sostenible es lo que no desechas y no se estropea. Hay un mercado secundario de piezas de Joe Colombo y otros creadores con los que hemos colaborado. Piezas cotizadas que tienen una segunda vida".

Dependiendo de la estabilidad de los mismos, algunos de sus componentes son 100% reciclados. Explica que emplean aquello sobrante que proviene de la industria de la automoción o de los electrodomésticos. "Lo mejor es siempre usar lo que ya existen en el mundo", indica.

Sus best sellers son los mismos en todo el planeta, según confirma, y menciona las sillas transparentes Masters o Victoria. "Son icónicas y reconocibles. La lámpara Bourgie, por ejemplo, también es superventas y ahora está renovada".

"Tenemos un grupo de unos diez diseñadores base", remarca, "y los vemos muy a menudo. Por ejemplo, Ferruccio Laviani vino ayer. A él le gustan más las mesas y la iluminación; Philippe Starck, que llegará la semana que viene, ahora está más con las sillas; y Patricia Urquiola se encuentra centrada en las pequeñas dimensiones", especifica.

Sobre los creativos, señala que cada uno tiene su propio espacio en el catálogo. "Son como una familia, para que te hagas a la idea. No es necesario darles un briefing extenso, es algo mágico. Todas las propuestas se integran de forma natural".

"El objetivo este año es también mejorar la distribución", agrega con una mirada ambiciosa. Su meta es tener en breve 130 tiendas que les representen globalmente. "Vamos a abrir veinte nuevas este año: en Casablanca, Shanghái, Dubái, Ciudad del Cabo, Nueva Delhi, Bruselas, con una gran zona comercial, o Seúl, donde queremos duplicar el espacio porque Corea es un mercado muy importante".

"Hay muchas mujeres con personalidad", termina compartiendo, "las admiro y me inspiran". Habla de su abuela, que dice que era genial; o de la española Patricia Urquiola, "es como un volcán de ideas, nunca te dice que algo está terminado"; "o mi querida Miuccia Prada, que es fantástica. Mantiene toda la colección en manos de la familia", recalca.

Y concluye con una afirmación categórica. "De todos modos, lo que de verdad importa, para hacer algo atemporal, es dejar de lado las tendencias y centrarse en los buenos diseños".