Arán González y Meri Fontán son la imagen de la nueva campaña.
La magia del reencuentro urbano: cuando la amistad y el estilo 'boho' dictan las reglas a seguir este otoño
High Spirits estrena temporada inspirándose en la sororidad, las prendas versátiles y el confort.
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Septiembre tiene un perfume muy concreto. Huele al primer café caliente en la mesa de siempre, al reencuentro con esa amiga a la que le debes mil confidencias acumuladas tras el verano y al crujido leve de las hojas al pisar la acera.
La vuelta a la ciudad no tiene por qué ser el fin de nada, sino el inicio de esa etapa en la que volvemos a habitar nuestras calles favoritas y a redescubrir la emoción de abrir el armario.
En esa intersección exacta donde la creatividad cotidiana se cruza con la moda genuina, la firma High Spirits nos propone detener el tiempo y celebrar algo vital: la amistad sin filtros y la libertad de expresarse a través de lo que llevamos puesto.
Estilo a través de High Spirits
La belleza de ser diferentes
Hay algo casi mágico en la complicidad entre dos amigas que caminan por el asfalto. No necesitan vestirse iguales para transmitir que pertenecen al mismo universo.
Precisamente sobre esa premisa de versatilidad y libertad de espíritu gira la nueva propuesta de la marca, contando la historia a través de dos perfiles reales con miradas creativas distintas.
Por un lado, la visión de Arán González, arraigada en el diseño y en la sensibilidad artesanal de los estudios de moda; por el otro, el pulso analítico y desenfadado de Meri Fontán, volcada en la comunicación digital y el estilo de vida.
Dos identidades, dos trayectorias y una misma certidumbre: la moda no es un manual de instrucciones rígido, sino un juego donde la curiosidad marca las reglas.
Verlas recorrer los chaflanes urbanos, compartir unos twinning looks interpretados desde la individualidad de cada una y transformar un simple paseo en un lienzo creativo, recuerda a la esencia misma del universo girlie.
Es ese territorio íntimo donde prestarnos una chaqueta, sugerir una combinación imposible o sacar una foto desprevenida a las puertas de un portal bonito se convierte en el mejor plan del día.
Jugar y superponer
¿Y qué nos depara la ropa de esta temporada? La respuesta es clara: movimiento, contrastes y cero ataduras. La colección llega repleta de guiños donde las piezas románticas conviven de manera natural con guiños mucho más desenfadados y urbanos.
Los vestidos de encaje, delicados y cargados de un lirismo sutil, rompen su solemnidad al combinarse con botas rotundas o prendas de diario.
Las prendas de encaje (High Spirits)
Las faldas —ya sean minis juguetonas o midis de caída fluida— reclaman su lugar como piedras angulares del vestidor otoñal, haciendo pareja con jerséis apetecibles donde los motivos gráficos aportarán ese toque divertido y tierno a los días grises.
El color rompe la monotonía: los estallidos en azul Klein vibrante y las pinceladas en rosa se abren paso entre estampados clásicos como los cuadros vichy o las rayas horizontales.
Mientras tanto, el layering (esa técnica casi arquitectónica de vestir por capas) adquiere un papel fundamental gracias a camisetas con mensaje y petos en clave denim que invitan a experimentar sin miedo al error.
Y como la meteorología del otoño exige refugio sin perder el estilo, las parkas de acabado encerado —en tonos lisos o con cuadros atemporales— y las gabardinas de corte impecable se imponen como las aliadas perfectas para plantar cara a las primeras brisas de la tarde.
Moda con voz propia
Al final, vestirse por la mañana tendría que ser siempre eso: un acto de expresión personal y libre.
Arán González y Meri Fontán (High Spirits)
Mezclar lo boho con lo puramente urbano, equilibrar la dulzura de una blusa con la fuerza de un vaquero desgastado y salir a la calle sabiendo que tu ropa no es una máscara, sino una extensión de lo que sientes.
La ciudad vuelve a estar encendida, la cafetería de la esquina tiene la mesa libre y el armario está listo para contar nuestra versión más auténtica.