Sandra Tarruella, en una de sus oficinas.

Sandra Tarruella, en una de sus oficinas. Cedida

Lujos ENTREVISTA

Sandra Tarruella, 30 años diseñando espacios de lujo discreto: "La clave es que estén perfectos y no te des cuenta"

Hoteles, restaurantes y establecimientos gastronómicos como El Celler de Can Roca y Rocambolesc forman parte de su trayectoria.

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María Muñoz Rivera
Publicada

La interiorista Sandra Tarruella lleva más de tres décadas creando espacios que buscan algo más difícil que impresionar: permanecer.

Hoteles, restaurantes y establecimientos gastronómicos como El Celler de Can Roca, Rocambolesc o, recientemente, parte de Ibiza Gran Hotel, forman parte de una trayectoria en la que el interiorismo se entiende como una suma de materiales, luz, proporciones, funcionalidad y, sobre todo, identidad.

Una manera de trabajar alejada de las tendencias pasajeras que encuentra en la sencillez y en aquello que envejece bien una de sus principales señas de identidad.

La interiorista Sandra Tarruella.

La interiorista Sandra Tarruella. Cedida

Para Tarruella, que aglutina en su haber más de diecisiete reconocimientos nacionales e internacionales por su trabajo, la clave de un interiorismo de lujo es sencilla: “Que todo acompañe al concepto y sea tan perfecto y coherente que ni siquiera te des cuenta de ello”, explica en una conversación con Magas.

Esa filosofía encuentra una de sus últimas expresiones en Ibiza, donde el estudio de Tarruella ha firmado la renovación de las suites de la quinta planta de Ibiza Gran Hotel.

Imagen del Ibiza Gran Hotel.

Imagen del Ibiza Gran Hotel. Cedida

El establecimiento, uno de los referentes del lujo hotelero, ha convertido The Gran Floor en un nuevo espacio con 13 Deluxe Suites de unos 95 metros cuadrados, concebidas para integrar salón, dormitorio, vestidor y baño y potenciar la relación con el exterior y las vistas hacia Dalt Vila.

Para Tarruella, el diseño de un espacio consiste en escuchar aquello que hace único a cada lugar y conseguir que el interiorismo lo exprese, como por ejemplo, tener en cuenta las referencias culturales, que “son belleza, y perduran porque trascienden las modas y las épocas, algo que nos hace conectar con otras realidades”.

Durante años el lujo ha dejado de asociarse a la ostentación para acercarse a conceptos como bienestar, autenticidad o artesanía. ¿Cómo se plasman estos conceptos abstractos en una obra?

Eso es lo que para nosotros es un auténtico lujo. La calidad del espacio, que sea amplio y luminoso, y también la calidad de los materiales nobles, que no tienen que ser especialmente costosos, pero sí envejecer bien, interviniendo en la ecuación dotándola de auténtico valor.

También la artesanía, la bella historia de la humanidad haciendo arte con sus recursos más próximos. Conocer y adoptar otras culturas siempre ha sido un valor del ser humano, sentir interés y curiosidad por lo desconocido lo ha llevado a viajar y adquirir obras de arte y artesanía como de gran valor.

Lleva más de tres décadas diseñando hoteles, restaurantes y espacios de referencia. ¿Cómo ha cambiado la forma de entender el lujo aplicado al diseño desde que comenzó su carrera?

Vivimos en un momento en el que existe un abanico muy amplio de lo que se considera “lujo” en este momento. Las cosas van cambiando. Las líneas se desdibujan y los criterios se globalizan, dejan de ser lujo y se convierten en ostentación, falso lujo y apariencia.

Ha firmado el interiorismo de emblemas culinarios como el Celler de Can Roca. ¿Influye el diseño de un restaurante en la percepción que el cliente tiene de la cocina? ¿Y diría que puede condicionar incluso la experiencia completa?

De la misma manera que nos vestimos, el interiorismo es la imagen que queremos transmitir para captar y acompañar a nuestro cliente. Su percepción del lugar empieza por la persona que le contesta al teléfono a la hora de pedir mesa, hasta la amabilidad de las personas que trabajan en el lugar, o que estas tengan lo que necesitan para dar un servicio atento y adecuado.

Que la experiencia responda a las expectativas o incluso las supere no solo es mérito de la cocina, sino del ambiente, la luz, el mantel, la limpieza, la acústica, los tiempos entre platos, el equilibrio de la carta y sus vinos. La calidad de cada detalle, sea un bar de tapas o un gastronómico, tiene que estar bien resuelto y traducido en la imagen de interiorismo que mejor se adapte al concepto.

Escultura Posidònia, de Joan Costa, en el vestíbulo del Ibiza Gran Hotel.

Escultura Posidònia, de Joan Costa, en el vestíbulo del Ibiza Gran Hotel. Cedida

Muchos hoteles de cinco estrellas terminan pareciéndose entre sí. ¿Cómo se consigue que un establecimiento tenga una identidad propia y sea memorable para el huésped?

Muchos hoteles tienen sus características particulares que hay que escuchar, fortalecer y explicar y plasmar como elementos a poner en valor para que el cliente las perciba y valore. Por eso es tan importante escuchar, conocer y valorar esos puntos para que el interiorismo los realce y consiga su máxima expresión y significado.

En ámbitos como la moda se habla mucho del "lujo silencioso". ¿Existe un equivalente de ese concepto en el diseño de interiores?

Por supuesto, es apostar por un buen diseño, atemporal y de concepto claro. Que haya calidad en la realización del mismo y en los materiales y los acabados. Que exista un mobiliario de piezas que se sostengan en el tiempo y no sean ostentosas ni extravagantes, además de la iluminación precisa y agradable, los textiles buenos, sostenibles, amorosos y duraderos.

En un espacio de lujo, ¿qué detalles suelen pasar desapercibidos para el huésped y, sin embargo, requieren más trabajo por parte del interiorista?

Que todo acompañe al concepto sin incoherencias. El verdadero lujo es que todo esté perfecto y no te des cuenta de lo que pasa. Sonido, climatización, instalaciones, recorridos del servicio, espacios agradables donde relajarse y disfrutar…

Ha afirmado en varias ocasiones que cada proyecto debe dialogar con su entorno. Uno de sus últimos proyectos son las suites de la quinta planta de Ibiza Gran Hotel, un escenario referente en el lujo hotelero de la isla ¿Qué aspectos de Ibiza quiso trasladar al interior de las nuevas suites?

Nos inspiramos en la belleza más auténtica de la isla. Los pavimentos de piedra abujardada, la gama cromática de la ciudad de Ibiza como fondo, su cambio de color por la incidencia del sol. La calma y la luz de la isla, con sus paredes sencillas, pero con peso y textura, son nuestros referentes. La elegancia de lo simple, el lujo del espacio, del Mediterráneo, el ocio, la frescura de lo vacacional.

La interiorista Sandra Tarruella.

La interiorista Sandra Tarruella. Cedida

¿Y qué importancia tiene incorporar arte y referencias culturales locales en un proyecto de interiorismo sin caer en evidencias? Por ejemplo, el lobby de este hotel gira en torno a una gran escultura inspirada en la posidonia.

Acompañan y dan valor, peso y cultura. Provocan emociones. Es belleza, y perdura porque transciende las modas y las épocas, y eso nos hace conectar con otras realidades.

Después de una trayectoria consolidada, ¿existe algún proyecto que le siga ilusionando como si fuera el primero?

El siguiente.