Un dormitorio.

Un dormitorio. iStock

Interiorismo

Las interioristas coinciden: "Ni se te ocurra pintar el dormitorio de blanco, si quieres descansar son mejores otras opciones"

La elección del color puede transformar la sensación del dormitorio, aportar mayor calidez y favorecer un ambiente más relajado para el descanso.

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A la hora de decorar un dormitorio, no todo depende de elegir una cama cómoda, un cabecero con personalidad o acertar con los cojines. Los colores presentes en las paredes, los textiles, las cortinas y el resto de accesorios también condicionan la percepción del espacio y pueden influir en el descanso, según los expertos.

La elección cromática modifica la luminosidad, la amplitud visual y hasta la sensación de calidez que transmite la habitación. Durante mucho tiempo, el blanco ha sido uno de los grandes protagonistas de los hogares españoles por su luminosidad y facilidad para combinar con cualquier estilo. Sin embargo, los profesionales advierten de que recurrir siempre a este tono como primera opción no necesariamente garantiza el mejor resultado.

Así lo plantea la interiorista Bárbara Aurell, fundadora del estudio Espacio en Blanco, en Arquitectura y Diseño. La profesional defiende que escoger los colores del dormitorio debería estar más relacionado con las emociones que queremos generar que con las modas decorativas. "Cuando trabajo un dormitorio, el color nunca es un gesto decorativo. Para mí es arquitectura emocional", advierte en Arquitectura y Diseño.

Uno de los fallos, según Aurell, está en escoger el blanco sin comprobar antes cómo entra la luz natural en el dormitorio. La orientación y las condiciones lumínicas pueden hacer que un mismo color se perciba de maneras completamente distintas: "Un tono puede ser cálido, fresco o incluso plano según como llegue la luz".

Antes de pintar, la interiorista aconseja comprobar cómo cambia la habitación a distintas horas del día, prestando atención tanto a la intensidad como a las sombras. Para hacerse una idea del resultado, propone dedicar "cinco minutos por la mañana y cinco por la tarde" a observar el comportamiento de la luz.

Dormitorio en blanco.

Dormitorio en blanco. iStock

Montserrat Beltrán, experta en Feng Shui, también abordaba hace unos meses en Tiene Sentido Pódcast la relación entre los colores y las sensaciones que experimentamos dentro de una habitación. En este sentido, señalaba precisamente al blanco como uno de los tonos a los que conviene prestar atención.

Desde la perspectiva de esta disciplina, utilizar demasiado blanco puede hacer que el dormitorio transmita una energía excesivamente fría y activa. El resultado puede ser un ambiente más impersonal, distante y poco confortable, justo lo contrario de la calma y la sensación de refugio que se busca habitualmente en esta estancia.

Los tonos más relajantes

Pero acertar con el dormitorio no consiste únicamente en descartar un determinado color. Aurell considera fundamental conseguir una composición equilibrada y apuesta por tonalidades capaces de crear una atmósfera serena. "En un dormitorio, las paletas más reposadas, neutros matizados, tierras suaves y verdes calmados ayudan a bajar revoluciones.

"Evito tonos estridentes o muy saturados. Estimulan demasiado", señala. La especialista recuerda, además, que el efecto final no depende exclusivamente del tono elegido para las paredes: la ropa de cama, las cortinas, el cabecero y el resto de textiles también participan en la creación de una composición armoniosa.

Qué colores elegir en lugar del blanco

Esto tampoco significa que haya que eliminar por completo el blanco del dormitorio. Aurell aconseja utilizarlo con mayor intención y plantea otras posibilidades como el blanco roto, los tonos piedra, el gris cálido o los beis empolvados, capaces de conservar la claridad de la estancia y aportar, al mismo tiempo, una sensación más cálida.

Para quienes sigan sin tener claro por dónde empezar, la interiorista recomienda recurrir a neutros con matices y prestar especial atención a los textiles, porque "los tejidos son los que terminan de definir el ambiente".

Como explica, "a veces un buen cabezal o unas cortinas bien elegidas transforman más que cualquier pintura. Al final, se trata de eso: crear un refugio donde volver a ti misma", concluye.