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Interiorismo

Los expertos coinciden: "Si compras un estudio en una de estas ciudades, lo reformas y lo vendes, disparas un 50% su valor"

Reformar un estudio eleva su valor un 31% de media, pero en ciudades como Cáceres la revalorización puede alcanzar el 50%.

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El mercado inmobiliario español vive una etapa marcada por un creciente apetito inversor. A fecha de mayo de 2026, el 51,7% de los propietarios posee dos o más viviendas, lo que confirma que la multipropiedad se ha convertido en una práctica dominante dentro del sector residencial.

A este fenómeno se suma el interés generalizado por seguir invirtiendo en ladrillo, ya que alrededor del 47% de los españoles se plantea comprar una vivienda para alquilar o vender. El objetivo no es solo mantener el activo, sino transformarlo para generar valor.

De todos los tipos de vivienda que se pueden alquilar, los expertos recomiendan empezar por pequeños inmuebles, como estudios, para reformarlos y venderlos, una fórmula que en ciudades como Cáceres o Jaén, está alcanzando niveles de revalorización especialmente elevados.

La revalorización de los inmuebles

Este cambio ya es visible en el propio comportamiento del mercado, donde cada vez más inversores priorizan operaciones con capacidad de revalorización inmediata frente a estrategias más conservadoras.

Según un análisis reciente del portal idealista, reformar un estudio permite elevar su precio en torno a un 31% de media, un dato que por sí solo explica el auge de este tipo de activos en las carteras.

A partir de ahí, el foco se desplaza hacia el mapa, porque es en el detalle por ciudades donde realmente se encuentran las mayores oportunidades.

En ciudades como Cáceres, Ciudad Real, Cuenca, Huesca, Jaén, Lleida, Palencia o Zamora, el margen se amplía hasta alcanzar el 50%. Este dato responde a una combinación de factores muy concreta.

Por un lado, el precio de adquisición de estos inmuebles suele ser bajo, lo que reduce la inversión inicial. Por otro, existe una diferencia muy marcada entre el valor de una vivienda sin reformar y otra lista para entrar a vivir, lo que permite capturar una prima significativa tras la obra.

El comportamiento del mercado en estas capitales contrasta con lo que ocurre en grandes núcleos urbanos como Madrid o Barcelona. Allí, la demanda es tan intensa que el estado del inmueble pierde relevancia.

En otras palabras, la presión compradora tiende a igualar precios entre viviendas reformadas y sin reformar, reduciendo el impacto directo de la inversión en mejoras.

De hecho, en Barcelona los estudios apenas alcanzan una revalorización del 15%, mientras que las viviendas de mayor tamaño pueden llegar al 24%. Esta tendencia también se reproduce en otras ciudades con alta tensión de mercado como San Sebastián, Madrid o Palma, donde el número de habitaciones influye más en el precio final que el estado del inmueble.

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En cambio, en mercados intermedios como Bilbao, Málaga o Valencia, el comportamiento es más estable. Allí no se observan grandes diferencias según el tamaño de la vivienda, lo que indica un equilibrio más sostenido entre oferta y demanda.

Aun así, es en las capitales menos tensionadas donde el inversor encuentra un terreno más favorable para este tipo de operaciones.

Otro aspecto clave es el diferencial de precio entre viviendas reformadas y sin reformar. En el caso de los estudios, este salto alcanza de media un 31%, lo que explica por qué esta tipología concentra el mayor potencial de revalorización.

La inversión en reforma actúa como un catalizador directo del valor, algo que no ocurre con la misma intensidad en viviendas más grandes.

Sin embargo, este escenario no está exento de matices y la rentabilidad bruta del mercado residencial se ha moderado ligeramente, situándose en el 6,7% en el primer trimestre de 2026, frente al 7,3% del año anterior.

Aunque sigue siendo superior a la de otros activos considerados seguros, refleja una cierta estabilización tras años de crecimiento.

A pesar de esta caída, el atractivo del inmobiliario sigue intacto, especialmente si se compara con otros segmentos. Las oficinas y los locales comerciales ofrecen rentabilidades más elevadas, del 11% y el 9,9% respectivamente, pero también implican mayores riesgos y barreras de entrada.

En ese equilibrio entre accesibilidad y retorno, la compra de estudios para reformar y vender se consolida como una estrategia cada vez más utilizada.