Una sartén con huevos fritos.

Una sartén con huevos fritos. iStock

Estilo de vida

Las cocineras coinciden: "Para que el huevo frito quede perfecto y no se rompa ni salpique, no eches más aceite, espolvorea un poco de sal"

Es uno de los platos más habituales en los hogares españoles, aunque evitar que se pegue o que el aceite salte no siempre resulta sencillo.

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El huevo frito en España es uno de esos platos que parecen no necesitar presentación. Humilde, rápido y perfecto para acompañar con unas patatas o un buen trozo de pan, lleva toda la vida resolviendo comidas y cenas con apenas unos ingredientes.

Pero basta con acercar el huevo a una sartén con aceite caliente para descubrir que una receta aparentemente sencilla también tiene sus pequeños desafíos.

La clara puede pegarse y las salpicaduras convierten a veces los fogones en un terreno mucho menos amable de lo esperado.

Y luego están los gustos. Hay quien busca una buena puntilla alrededor de la clara, quien prefiere la base ligeramente tostada y crujiente y quien quiere un huevo más blanco y delicado, pero casi todos coinciden en algo: la yema debe quedar en su punto para poder romperla con el pan.

Por suerte, la cocina doméstica está llena de trucos transmitidos entre generaciones para controlar mejor la fritura. Uno de los más sencillos recurre a algo que prácticamente nunca falta junto a los fogones: una pizca de sal.

El truco de la sal para freír

Una de las recomendaciones consiste en calentar primero la sartén y añadir una pequeña cantidad de sal antes de incorporar el aceite. Un gesto sencillo con el que se busca evitar dos de los problemas más habituales al freír un huevo.

"Un trucazo es, cuando la sartén está caliente, echar un poquito de sal", explica Conchita en su cuenta de YouTube bajo el nombre de @Maximiliana, mientras muestra cómo lo prepara.

Después incorpora el aceite, aunque insiste en que no hace falta llenar la sartén. "Que se ponga bien caliente la sartén y, después, añadir un chorrito de aceite, no una barbaridad, porque cuanto menos aceite, mejor para el cuerpo", advierte.

Con la sartén ya preparada solo queda incorporar el protagonista. "Abres el huevo y ni salta ni se pega", asegura sobre el resultado de este sencillo truco.

Harina como alternativa

Una técnica similar aparece en el canal de YouTube dedicado a las recetas fáciles de @Tuiwok Estilo. Su primer consejo es cascar el huevo previamente en un plato o bol. De esta forma resulta más sencillo comprobar que no haya quedado ningún fragmento de cáscara antes de llevarlo a la sartén.

Para las salpicaduras plantean dos ingredientes muy básicos. "El truco para que no salte es echar un poquito de harina o un poquito de sal, vosotros elegís".

La cantidad debe ser mínima, ya que el objetivo no es crear ningún tipo de rebozado. Según explican, basta "una gotita simplemente para que absorba la humedad que va a entrar con el huevo".

La sal como favorita

Entre ambas alternativas, la que destacan como favorita es la de la sal: "La harina se fríe y mancha el aceite, mientras que con la sal es mucho más limpio", asegura.

Las dos formas de preparar el huevo coinciden en recurrir a una pequeña cantidad de sal antes de incorporarlo. Después, el tiempo y la intensidad del fuego pueden ajustarse según se busque una puntilla más marcada, una base tostada o una clara más tierna.

Porque incluso una receta tan cotidiana como esta tiene su punto personal.